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    Tras la filtración de los documentos del de la firma de abogados panameños Mossack Fonseca están los intereses de occidente.

Las revelaciones de los llamados Papeles de Panamá, además de los involucrados y sus empresas, han dejado poco a poco en claro qué intereses se mueven en el fondo, cual ha sido la estrategia para su publicación y el uso que se ha dado a ésta. 

Rafael Correa, presidente de Ecuador exigió el lunes la publicación de todos los documentos de este caso para que no queden bajo criterios particulares o de unos cuantos grupos de poder.

Según analistas, los Panama Papers tratan de una pelea por ver quién se quedará al final con el dinero guardado en los paraísos fiscales. "La filtración de los Panama Papers forma parte de una gigantesca maniobra "jamás antes vista" liderada por algunas poderosas empresas de comunicación y la comunidad financiera internacional para conseguir transferir los fondos de las empresas offshore a los bancos de Estados Unidos, de Reino Unido y de Alemania", así lo informó el analista político internacional, Jorge Kreiner.

Esta declaración la emitió el analista en referencia a los recientes documentos que insisten a toda costa en vincular al presidente ruso Vladimir Putin. Esta afirmación la sustenta Wikileaks, quien publicó en su red social que el ataque en contra de Putin fue producido del Reporte de Proyectos de Crimen Organizado y Corrupción (OCCRP) hacia Rusia y la antigua Unión Soviética (USSR en sus siglas en inglés). 

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El especialista determinó que esto no solo forma parte de una campaña de política global de desprestigio de Estados Unidos para manchar a Putin y algunos otros dirigentes mundiales; sino que también consiste en una puja con el control de dichos fondos localizados en los llamados paraísos fiscales.

Para el analista, estas empresas que no tienen ningún tipo de control y se manejan bajo un enorme secretismo son ilícitas ciertamente, pero la falta de vinculación de personajes estadounidenses a este escándalo financiero revela las verdaderas intenciones de la filtración de estos documentos. "Estas empresas delicuenciales son contrarias a toda norma del derecho internacional, pero se trata de una puja por esos gigantescos capitales" concluyó, al tiempo que hizo referencia al convenio que tiene Bahamas con los bancos de New York y Londres de transferirles sus fondos. El especialista también recalcó el revés que sufrió EE.UU. porque en su política de desprestigiar a Putin, también manchó el nombre de Macri, quien había basado su campaña electoral en un discurso de transparencia, pero se reveló que tiene fondos relacionados a esos paraísos fiscales. 

Los documentos filtrados de la firma de abogados panameños Mossack Fonseca primero fueron obtenidos por el periódico alemán Süddeutsche Zeitung y facilitados posteriormente al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por su sigla en inglés). Este consorcio recibe donaciones de entidades como la Open Society Foundations que preside el magnate y especulador financiero estadounidense George Soros y la Fundación Ford, que de acuerdo a lo que han indicado algunos analistas está conectada con la CIA y se ha especializado en propaganda cultural internacional desde finales de la Segunda Guerra Mundial, reseñó RT. 

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Por otro lado, el viceportavoz del Departamento de Estado estadounidense, Mark Toner, informó la pasada semana en rueda de prensa que "los periodistas recibían financiación de varias fuentes, incluido el Gobierno de EE.UU." Asimismo, explicó que los recursos se entregan a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid). Según Toner, los informadores fueron financiados "no para perseguir ciertos objetivos o personas, sino para que realicen investigaciones independientes periodísticas". La investigación fue llevada a cabo por periodistas de Organized Crime And Corruption Reporting Project (Proyecto de Información sobre Crimen Organizado y Corrupción) financiada por Usaid, si bien EE.UU. no tuvo constancia de antemano de los resultados de la investigación de los Panama Papers, porque -explicó Toner- "no se involucró en su trabajo". 

El reconocido columnista colombiano, Antonio Caballero, se preguntaba si como en el caso de Assange, Bradley Manning, Snowden y otros, quienes filtraron los Papeles de Panamá también serían perseguidos. A renglón seguido señala que no es probable. Primero, porque entre las decenas de millares de señalados en las revelaciones de los Panama Papers no figura, curiosamente, ningún ciudadano norteamericano. Están los amigos músicos del presidente ruso Putin, la tía del rey de España, el presidente de la Argentina, un futbolista del Barcelona, el difunto padre del primer ministro inglés, un cuñado del exalcalde de Bogotá, el rey de Arabia Saudita, el primer ministro de Islandia, el cuñado del presidente chino… Más de un año llevan espulgando los papeles, anónima y gratuitamente cedidos por un hacker, 160 sabuesos de 60 países reunidos en un Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación; y no han encontrado –todavía– ningún norteamericano. Asombroso. Pero no porque los ciudadanos de los Estados Unidos sean tan pulcros en el cumplimiento de sus obligaciones fiscales que a ninguno se le haya ocurrido abrir una cuenta en un paraíso fiscal como Panamá. Sería tan inverosímil como lo del narcotráfico: como saben los lectores, los norteamericanos consumen la mitad de las drogas prohibidas del mundo, pero no hay ninguno que negocie con ellas, concluye Caballero en su columna de la revista Semana.

Para él lo sucedido es que el escándalo se ha centrado en uno solo de los cientos de bufetes de abogados que en Panamá se dedican a eso, legalmente; y son docenas los paraísos fiscales donde miles de bufetes semejantes, también legalmente, inventan empresas de fachada y compañías de papel que sirvan de refugio a los capitales del mundo entero que se rehúsan a pagar impuestos. Tiene razón el abogado Ramón Fonseca, el socio del bufete implicado, cuando dice que “nadie habla del ‘hackeo’, y es el único crimen que se ha cometido. El mundo acepta ya que la privacidad no es un derecho humano”.

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En el mismo sentido Mariela Pinza, Silvina Romano y Alejandro Fierro de CELAG puntualizaron para teleSUR que no obstante la valiosa información publicada por este grupo de periodistas, se abren una serie de dudas. En primer lugar, si el objetivo era dar a conocer el modo en que las corporaciones y los ricos del mundo evaden sus obligaciones para hacerse más ricos, es curioso que hayan brindado la información a grandes corporaciones mediáticas. De allí surge otro cuestionamiento, sobre la “filtración” de la información. En los documentos publicados (que son una ínfima parte del corpus documental total) no aparecen, casualmente, corporaciones estadounidenses o alemanas, o del Reino Unido. En cambio, se le dio especial importancia a los vínculos entre Mossack Fonseca y el gobierno ruso, Putin a la cabeza. Las dudas comienzan a disiparse cuando observamos que uno de los organismos que coordinó la investigación es el Center for Public Integrity, financiado nada más y nada menos que por Fundación Ford, Carneghie Endowment, Open Society (de Soros) y la Fundación Rockefeller. Es decir, los representantes a nivel mundial del modo en que funciona la red global de poder que incluye: corporaciones, fundaciones, gobiernos, organismos internacionales, ONGs y medios de comunicación. Ellos eligen qué es conveniente para el público, y qué información es mejor ocultar para evitar daños reales en el funcionamiento del sistema.

Caballero complementa que este ‘hackeo’ demuestra que Panamá no puede garantizar la privacidad que el mundo de los ricos reclama: la del dinero. Tampoco la garantizan ya Suiza ni Hong Kong, que son los dos primeros de una lista de paraísos fiscales elaborada por el periódico inglés The Guardian. Y en cambio parece que sí la garantiza el tercero de la lista: los Estados Unidos, como habrá adivinado ya el lector. O así lo creen, al menos, todos los inversores que están trasladando allá cientos de miles de millones de dólares procedentes de cuentas secretas no solo en Panamá, sino en Litchenstein y en Malta, en Andorra y en Jersey, en la isla inglesa de Man, en las Bahamas, en Irlanda, en Bahrein, en las Antillas Holandesas. En los pocos días transcurridos desde que afloró el escándalo deben de ser ya decenas de miles las empresas de fachada que se han sumado al millón ya existente en el estado norteamericano de Delaware, verdadero edén de los dineros opacos.

Esa es la segunda razón por la cual el anónimo hacker que publicó los secretos del bufete panameño no irá a la cárcel como Manning, ni tendrá que buscar asilo como Assange y Snowden: su delito informático no perjudica a los Estados Unidos, sino que resulta benéfico para su economía. En vez de una condena, recibirá una condecoración.

Otros analistas consultados insisten, con el presidente Correa de Ecuador, en que si el objetivo de los Panama Papers es publicar la verdad de cómo los ricos se hacen más ricos, el modo en que operan las grandes corporaciones vinculadas a gobiernos, elites locales, fundaciones, etc., deberían publicar toda la información, sin filtros. En el caso de Argentina, es nada menos que un escándalo que un presidente que llega a su puesto luchando contra la corrupción esté vinculado (del modo que sea) a este tipo de prácticas.

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En el caso de Venezuela, no existe información que implique de manera cabal al actual gobierno o a la gestión de Chávez, pero los medios hegemónicos persistirán en el “engorde” del monstruo Venezolano con el apoyo incondicional de la oposición, que se ha apresurado a señalar que llevara el asunto a la Asamblea Nacional. Es claro que los principios de libertad y democracia son (re)definidos en virtud de intereses concretos vinculados a la red global de poder, en la que los medios de comunicación poseen un rol clave. Además, el modo en que se ha presentado la información remite al escenario de Guerra Fría. Los “principales” corruptos en el plano político son los rusos, los chinos y los gobernantes de Medio Oriente, además de Venezuela (alineada a ese eje “del mal”). No aparecen datos sobre estadounidenses o alemanes que nos permitan afirmar que la información se está tratando de modo imparcial, que se pretenden cumplir los objetivos de la libertad de prensa y la difusión de información sobre todos por igual. Es curioso, porque se aplaude a los periodistas de los Panama Papers mientras Assange sigue privado de su libertad. Es curioso que se celebre la publicación de tantos documentos, cuando wikileaks viene publicado material que compromete seriamente a las potencias occidentales, información que ha sido invisibilizada por la misma red de poder que hoy publica los Panama Papers. Habrá que estar atentos a los intereses detrás de la agenda y el contenido de estos documentos.

La organización mediática internacional Wekeleaks corrobora que la USAID y la OCCRP están detrás de esta investigación de datos filtrados que involucran a líderes mundiales. WikiLeaks reveló que el escándalo de Panama Papers en el que se vinculan a varios líderes mundiales fue organizado y financiado por la organización Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP) y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). A través de un comunicado, Wikileaks afirmó que las revelaciones tienen como objetivo principal atacar a Rusia y al presidente Vladimir Putin.  "La OCCRP estadounidense puede hacer un buen trabajo, pero el hecho de que el Gobierno de EE.UU. financiara directamente el ataque contra Putin con los 'papeles de Panamá', socava gravemente su integridad", señala WikiLeaks en un mensaje en la red social Twitter, citado por RT.

¿Quién filtró estos documentos? El periódico alemán 'Süddeutsche Zeitung' fue el primero en conseguir el acceso a los 11 millones y medio de documentos y se los facilitó al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés). Más de 370 periodistas de todo el mundo participaron. Los datos filtrados cubren el periodo comprendido entre 1977 y finales de 2015.

Con relación a las acusaciones contra el presidente Putin el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, había advertido antes de la filtración de que el Kremlin estaba al tanto de los preparativos de un 'ataque mediático' contra el mandatario. De hecho, aunque el nombre del jefe de Estado ruso no aparece directamente en los documentos filtrados, varios medios de comunicación occidentales han presentado los datos de manera selectiva.

Peskov alertó que el principal objetivo que tienen los medios de comunicación al vincular al presidente de ese país, Vladimir Putin, con operaciones en paraísos fiscales es dañar la imagen del mandatario "sobre todo en el contexto de las próximas elecciones parlamentarias y de una perspectiva a largo plazo: me refiero a las elecciones presidenciales dentro de dos años".   

En los documentos el nombre del jefe de Estado ruso no aparece directamente. En este sentido el funcionario agregó que las publicaciones no contenían nada concreto ni nuevo sobre Putin y mencionó que "esta 'putinofobia' en el extranjero ha alcanzado tal punto que efectivamente es un tabú decir algo bueno sobre Rusia o sobre cualquier medida o logro rusos. Pero parece una obligación decir cosas malas, muchas cosas malas y cuando no hay nada que decir, inventárselo".  Enturbiar el efecto positivo causado por los avances de Rusia en Siria sería otra de las finalidades del ataque a Putin, señaló Peskov.

Todo lo anterior pone de manifiesto el inmenso pánico que embarga al Gobierno de EE.UU. ante la creciente influencia de China en América Latina. Es importnate recordar que ambos países participan de inmensos proyectos geoestratégicos como la ampliación del puerto de Mariel en Cuba, la construcción del canal interoceánico de Nicaragua y han reforzado sus vínculos con los gobiernos y pueblos de Brasil, Argentina y Venezuela.

Es por ello que los diarios españoles de derecha El País y El Mundo siguieron el patrón del diario inglés The Guardian en el que colocaban una foto de Vladimir Putin para reseñar la noticia sobre Panama Papers. Los medios españoles destacaron la implicación del futbolista Lionel Messi y de los hermanos Almodóvar. 

El analista interancional Carlos Martínez indicó que el papel de los medios de comunicación obedece a los intereses de los grandes capitales de Occidente para desacreditar a Vladímir Putin. Los medios han colocado en primer lugar a Vladimir Putin y han destacado muy someramente la implicación de Petro Poroshenko o Mauricio Macri, presidentes de gobiernos aliados a Estados Unidos y los grandes capitales.

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El periodista Danilo Albin en una entrevista para el medio ruso RT subrayó que la gran atención mediática suscitada por la presencia de representantes de Rusia radica en "un interés muy claro que existe en determinadas potencias occidentales de desprestigiar a Rusia y a su Gobierno en un momento clave". "Hay un claro interés en perjudicar su imagen, en dañarla, porque hay potencias occidentales que no están para nada interesadas en que Rusia adquiera cada día más un perfil muy importante en la comunidad internacional", añade Albin.


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