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“Todas las formas de asbesto son cancerígenas para el ser humano”, determinó la OMS en 2014.

“Todas las formas de asbesto son cancerígenas para el ser humano”, determinó la OMS en 2014. | Foto: Cuartooscuro

Publicado 8 marzo 2016

Autoridades mexicanas admitieron que la red de tuberías, con 60 años de antigüedad, está construida por el material altamente cancerígeno. Solo cambian los tubos cuando estos se rompen.

El Gobierno de la Ciudad de México confirmó este martes que el agua potable se distribuye a través de tuberías de asbesto, reseñó El País.

En el informe explicaron que los tubos son sustituidos por otros de polietileno cuando se rompen, sin embargo, la mayor parte de la red de tubería es del material que existe de forma natural en el ambiente, y que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) es altamente cancerígeno.

La profesora e integrante del Sistema Nacional de Investigadores de México, Guadalupe Aguilar, manifestó que el país norteamericano es el principal exportador de amianto en la región Latinoamericana, principalmente desde Brasil.

El Sistema Nacional de Investigadores es el único grupo en el país que ha investigado los daños provocados por el asbesto.

>> ¿Qué pasa con el agua en Ciudad de México?

El Anuario Estadístico de la Minería mexicana reportó que las importaciones de asbesto aumentaron en más de 100 por ciento entre 2011 y 2012, desde los nueve hasta los 18 millones de dólares, informó el diario digital sinembargo.mx.

La agencia estadounidense para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades indicó que el agua potable puede contener asbesto de fuentes naturales o de cañerías.

Alertaron que “las fibras de asbesto no se evaporan al aire ni se disuelven en agua”, por lo que su inhalación o ingestión provoca que las partículas se alojen en los pulmones o el tubo digestivo, dañando sus células.

En más de 50 países, entre ellos los que pertenecen a la Unión Europea (UE), Argentina y Honduras prohibieron el uso de amianto, sin embargo México no ha acatado el convenio de Rotterdam, que obliga a los países exportadores a etiquetar el producto como cancerígeno.

“La mayor parte de la red de abastecimiento de agua potable es de asbesto”, reconoció el director del Sistema de Aguas de la ciudad de México (Sacmex), Ramón Aguirre. 

La red de tuberías tiene aproximadamente 60 años de construida, por lo que el funcionario argumentó que cuando fueron instaladas desconocían sus efectos nocivos.

Aguirre rechazó que las personas desarrollen cáncer por consumir agua de esas tuberías. Para él, los trabajadores sí pueden desarrollar la enfermedad porque tienen contacto directo.

La empresa no se preocupa porque la población desarrolle cáncer por consumir esa agua, sino por el 40 por ciento de riesgo de producirse fugas.

>> Desprivatización del agua: fracaso global de su privatización por el Banco Mundial

“La realidad es que se ha venido trabajando pero no con la intensidad que se requiere por la falta de recursos. Sí se hacen trabajos pero se requiere invertir mucho más en ese renglón, por eso tenemos una incidencia alta de fugas”, admitió el funcionario.

Calculó que se necesitan al menos mil millones de pesos por un año (unos 54 millones de dólares) para el reemplazo de tuberías, adicionales a los 120 mil millones de pesos (652 millones de dólares) que actualmente asigna el congreso local al Sistema de Aguas.


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