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Durante más de 15 años un comandante del grupo insurgente se dedicó a construir un museo en medio de la guerra.

Durante más de 15 años un comandante del grupo insurgente se dedicó a construir un museo en medio de la guerra. | Foto: Luis Gutiérrez - teleSUR

Publicado 23 febrero 2017

El museo creado hace 20 años por el comandante histórico del sexto Frente de las FARC-EP, Zeplin, es ahora administrado y cuidado por las comunidades campesinas que habitan esta región del departamento del Cauca.

Las montañas de la Cordillera Central colombiana, escenario de la confrontación durante más de 52 años, fueron testigos mudos de uno de los secretos mejor guardados por la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército (FARC-EP). 

Durante más de 15 años un comandante del grupo insurgente se dedicó a construir un museo en medio de la guerra y de las estribaciones del departamento del Cauca. 

Según el abogado Fernando Cruz, quien por años ha acompañado la construcción del museo, “en el año 1996, en el marco del conflicto armado que vivía esta región del Cauca, un guerrillero, Jesús Antonio Plata Ríos, conocido como el comandante Zeplin, tuvo la sensibilidad de crear un museo arqueológico en medio de la guerra”.

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El lugar, hasta ahora inédito, conserva piezas hechas por las tribus Calimas, Pijas, Coyas y Corintos, que habitaron el lugar y que llegaban de otras regiones a cambiar vasijas de barro y otros elementos por la sal que emanaba una fuente de agua ubicada muy cerca de donde se construyó este lugar. 

“Lo que pasaba era que aquí habían asentamientos de los Pijas, al tiempo que venían tribus de otras partes y cambiaban sal por piezas que traían. Ellos hacían el trueque de por la sal”, sostiene Irene Pardo, cuidadora del lugar y habitante de la región.

Foto: Luis Gutiérrez - teleSUR

Este tesoro arqueológico, ubicado en el corregimiento de La Cristalina, en zona rural del municipio de Corinto, conserva unas tres mil piezas, entre las que se encuentran las tuberías de los primeros acueductos utilizados por tribus indígenas, los sarcófagos para sus funerales, el molino para la preparación de especias, y hasta una placa que data de 1821 y que registra el paso de la ruta libertadora de Simón Bolívar por estas tierras.

“Las primeras piezas fueron donadas por mí. Las encontramos por ahí, me las llevé para mi casa. Entonces fue cuando ya vino el camarada Zeplin y me dijo construyamos un museo. Yo le dije ¿cómo así que un museo? Y él me respondió, si, construyámoslo y que el museo sea comunitario y campesino”, afirma Rubi Mosquera, una de las forjadores del proyecto. 

El museo creado hace 20 años por el comandante histórico del sexto Frente de las FARC-EP Zeplin, muerto en un operativo militar en el año 2013, es ahora administrado y cuidado por las comunidades campesinas que habitan esta región del departamento del Cauca.

Pero las consecuencias del conflicto que se desarrolló en esta región de Colombia también fueron sufridas por el museo y un operativo militar las fuerzas del estado intentaron decomisar las piezas. Sin embargo, pudo más la resistencia de la comunidades campesinas e indígenas del lugar quienes impidieron que se llevara todas las piezas.

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Para doña Rubi Mosquera, forjadora del proyecto, fue un momento muy complejo, no sólo por las mismas consecuencias que trae el conflicto para los poblaciones, sino también por el significado que tiene para ellos este tesoro arqueológico.

Foto: Luis Gutiérrez - teleSUR

El Ejercito intentó llevarse las piezas argumentando que “nosotros no teníamos por qué tenerlas, pero logramos impedir que se llevaran la mayoría de los objetos. De todas maneras se llevaron como 62 piezas”, sostiene doña Rubi. 

La visión ahora de las comunidades y de quienes por muchos años han acompañado este proceso, es construir el Parque Arqueológico, Cultural y Turístico de la Memoria Histórica para la Reconciliación en esta región del país en “donde esté documentado todo lo que pasó en el Cauca", dice Fernando Cruz, un abogado caleño que ha acompañado la creación del museo.

Agrega que “las comunidades de este territorio tienen historias que contar, denuncias que hacer en estas épocas del posconflicto, comunidades que resistieron a la confrontación y que salió desplazada y que va volver aquí para hacer memoria”.

Este es el museo de la cristalina, una apuesta cultural que se levantó en medio del conflicto armado y social que tiñó de sangre sus montañas y dejó a su paso dolor, muerte, viudas, huérfanos, pero que encontró en este tesoro arqueológico un bálsamo en el marco de la confrontación.

Foto: Luis Gutiérrez - teleSUR

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