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Familias han terminado por asociarse en grupos de búsqueda de desaparecidos.

Familias han terminado por asociarse en grupos de búsqueda de desaparecidos. | Foto: cuartooscuro

Publicado 5 agosto 2016

Del 2013 al mes de abril del presente año hubo 13 mil 156 desapariciones; 72 más que las registradas entre el 2007 al 2012.

En tres años y medio, el gobierno del presidente mexicano Enrique Peña Nieto supera el número de desapariciones ocurridas durante los seis años de su antecesor Felipe Calderón Hinojosa.

Datos del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED) detallan que del 2013 al mes de abril del presente año hubo 13 mil 156 desapariciones; 72 más que las registradas entre el 2007 al 2012, cuando Felipe Calderón gobernaba y el auge de la guerra contra el narcotráfico inició una ola de violencia.

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Durante su campaña presidencial, Peña Nieto prometió que “en un año” se empezarían a ver resultados de su estrategia contra el crimen organizado, al grado que supuestamente disminuiría la cantidad de ejecuciones; hubo incluso quienes generosamente concedieron el beneficio de la duda al gobierno priista luego de seis mortíferos años que protagonizó Felipe Calderón Hinojosa, entre 2006 y 2012.

“El problema es que la política en estos temas se ha concentrado en tratar de contener y controlar las emergencias, y no en resolver nuestros problemas de fondo. Así se creó la Subprocuraduría Especializada en Desaparición Forzada y se planteó la posibilidad de una Ley. Pero todas son pequeñas acciones que no terminan de engarzarse en una gran estrategia”, consideró Édgar Cortez Morales, investigador del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia.

Los datos oficiales refieren que el 74 por ciento de los desaparecidos son hombres y el 26 por ciento mujeres. Mientras que el rango de edad con mayor número de casos registrados es de entre 15 a 19 años, un 15 por ciento del total.

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Ante la impotencia, familias que esperaban los resultados de parte del Gobierno federal y de las autoridades estatales han terminado por asociarse en grupos de búsqueda. Un fenómeno que proliferó en todo el país. “Es la respuesta de autotutela de derechos humanos frente a la incapacidad y la negligencia de las autoridades. Aquí no queda otro remedio que ellos mismos buscar la localización de los suyos”, dijo Cortez.

El dato La noche del 26 y la madrugada del  27 de septiembre marcó al sexenio de Peña Nieto y a su estrategia de seguridad en el país, cuando se destapó el caso de la desaparición forzada de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa. A 22 meses de los incidentes –en los cuales estuvieron involucradas autoridades locales– ninguno de los muchachos ha sido hallado.

Representantes de los padres hicieron una breve visita a los comisionados de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Washington, Estados Unidos, con el propósito de pedir un mecanismo de seguimiento a las recomendaciones hechas por el Grupo de Expertos Independientes (GIEI).

“Cuando se terminó el periodo acordado para el GIEI se hicieron una serie de recomendaciones que tocan temas estructurales, como la mayor capacidad de investigación, investigación de contexto y mejoramiento de los servicios periciales”, dijo Cortez.

Contradictorio discurso 

Salvo en ocasiones en las cuales se ve obligado, como el caso de los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa, Iguala, Guerrero, en septiembre de 2014, o la recaptura del capo Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, Peña ha omitido hablar de inseguridad y violencia. La estrategia federal fue sacar al país de la percepción de la “Guerra contra las Drogas” que declaró Calderón, llevando el discurso y la estrategia a un “México en Paz”. Sin embargo, la realidad anota un escenario distinto al que plantean tanto el Jefe de Estado como su secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, que en el discurso oficial, insisten en presumir una disminución en las cifras de la inseguridad.

Estados peligrosos

Durante el sexenio de Felipe Calderón, de las 83 mil 191 ejecuciones documentadas por ZETA, el Estado de Chihuahua fue el más sangriento, con 16 mil 467.

Actualmente, en la administración de Enrique Peña Nieto, el Estado de México se erige como el más cruento, superando incluso a Guerrero y Chihuahua:


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