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Publicado 11 abril 2016

Brasileños en diferentes regiones del país expresan apoyo a la mandataria Dilma Rousseff ante los ataques de la derecha, que busca destituirla.

Brasileños de diferentes regiones del país se concentraron este lunes en las adyacencias del Congreso para expresar su apoyo a la presidenta Dilma Rousseff, tras aprobarse el juicio político en su contra.

El exmandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, en un acto cultural en Río de Janeiro, señaló que en 28 años de democracia, el periodo más largo en el país, "nunca pensé que íbamos a ver sacar a una presidenta elegida en democracia".

Lula indicó que Michell Temer, vicepresidente de Brasil, y Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados, son los principales actores que buscan destituir a Dilma.

Acusó a la derecha de no creer en la democracia y de rechaza la política. En cambio, resaltó que el PT y el pueblo sí creen en la democracia porque esta es la única que permite que haya un cambio en el poder.

Lula aseguró que no solo están defendiendo el derecho de Dilma de continuar su mandato, sino el honor de todas las mujeres brasileñas.

El expresidente de Brasil aseveró que dedicará toda su vida, hasta el último día, a defender la libertad, la democracia y la soberanía de ese país.

Contundente apoyo a Rousseff

Líderes sociales, estudiantes, trabajadores y defensores de los derechos humanos se sumaron a la concentración a favor de la mandataria brasileña, quien es víctima de ataques perpetrados por sectores de la ultraderecha para lograr su destitución. 

La corresponsal de teleSUR en Brasil, Adriana Robreño, informó que las movilizaciones a favor de la jefa de Estado persistirán hasta que culmine la votación del pedido de juicio en su contra. 

Acotó que los seguidores de Rousseff tiene preparada una serie de actividades de cara al resultado del Congreso sobre el pedido de un juicio contra la abanderada del Partido de los Trabajadores (PT). 

Detalló que dos vallas de un kilómetro de largo separarán a los brasileños que se manifiesten a favor y en contra de la presidenta Rousseff en Brasilia (capital). Para ello, las autoridades prevén que unas 300 mil personas se concentren en la sede de los ministerios a la espera de los resultados del Congreso. 

La instalación de la valla incluye un pasillo de 80 metros de ancho entre la Catedral Metropolitana y la sede del Congreso, en donde se decidirá el futuro del poder presidencial. A esa zona solo podrán acceder tres mil policías y 500 bomberos, que tendrán la responsabilidad de mantener el orden y la integridad del patrimonio.

Desde que salió a la luz pública el caso de corrupción en Petrobras, la oposición brasileña pretende vincular a la presidenta Dilma Rousseff y a los miembros del Partido de los Trabajadores (PT) en el mismo para solicitar su pronta destitución.


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