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"Llevar o no llevar tacones debe ser una decisión personal y no debe depender de un dictamen laboral", aseguró la secretaria de Estado para la mujer Caroline Dinenage.

"Llevar o no llevar tacones debe ser una decisión personal y no debe depender de un dictamen laboral", aseguró la secretaria de Estado para la mujer Caroline Dinenage. | Foto: EFE

Publicado 6 marzo 2017

Una petición sobre la revisión del "sexista y desfasado" código de vestimenta aplicado por empresas inglesas reunió 150.000 firmas y volvió el tema apto para un debate.

El Parlamento británico debate este lunes si las empresas deben desterrar o no los códigos "sexistas y desfasados" de vestimenta impuestos a las mujeres trabajadoras.

Los parlamentarios aseguraron que no existen mecanismos para obligar a las compañías a respetar las normas porque consideran que la ley establece con claridad que esas exigencias son discriminatorias.

La secretaria de Estado para la Mujer y la Igualdad en el Reino Unido, Caroline Dinenage, quien llamó al debate parlamentario, afirmó: "Llevar o no llevar tacones debe ser una decisión personal y no debe depender de un dictamen laboral cuestionable y desfasado de los años 70".

El debate llegó al Parlamento por el caso de la recepcionista de la consultora PwC, Nicola Thorp, que en 2015 fue enviada de regreso a su casa por no llevar tacones lo suficientemente altos.

Thorp inició entonces una petición en línea, calificando al código de vestimenta de "sexista y anticuado". Consiguió más de 150.000 firmas, haciéndola apta para un debate en el Parlamento. 

La diputada laborista, Gill Furniss, relató que su hija sufrió una fractura de un hueso metatarsiano durante un trabajo en el que estaba obligada a usar tacones y pidió al Gobierno acciones para evitar situaciones "humillantes y degradantes" como esa.

>> ONU: La igualdad de género es una deuda aún por saldar

La presidenta del Comité de Peticiones de la Cámara de los Comunes, Helen Jones, señaló que en los últimos meses reunieron pruebas de códigos de vestimenta "discriminatorios" y "completamente censurables" en el Reino Unido. 

"Nos hemos topado con actitudes que no pertenecen al siglo XXI. Iba a decir que son de 1950 pero sería más correcto decir que vienen de la década de 1850", sostuvo Jones. 

El debate de este lunes no es vinculante pero aumenta la presión política para que las empresas eliminen el uso obligatorio de los tacones altos. La ley británica prohíbe que las empresas discriminen a las mujeres pero la Comisión del Parlamento sobre Igualdad y Mujeres dijo en un informe propiciado por lo que le ocurrió a Thorp que los "códigos de vestimenta discriminatorios" siguen siendo una práctica común. 

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