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    Solo en Latinoamérica las mujeres ganan un 84 por ciento de lo que ganan sus compañeros hombres.

La igualdad de género es la lucha por otorgar derechos humanos fundamentales a millones de niñas y mujeres. Este 8 de marzo el mundo alza su voz por esta causa.

Sí, la igualdad de género es importante. Los derechos de millones de niñas y mujeres a la educación, la salud, la identidad, el trabajo, la participación política y a no ser agredidas dependen de esto. Y, por encima de todo, el derecho a vivir. 

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Además, los asesinatos de mujeres por su género aún son una epidemia en todo el mundo, especialmente en América Latina. Por ello, este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, nuevamente el mundo entero sale a las calles a exigir el fin de la discriminación y estereotipos por razones de género.

La desigualdad de género equivale al estancamiento del progreso social, debido a que las niñas y las mujeres representan la mitad de la población mundial, es decir, ellas son la mitad del potencial para el avance de la sociedad.

Por estos motivos, la igualdad de género es el Objetivo 5 de Desarrollo Sostenible. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) destaca que "ha sido demostrado una y otra vez que empoderar a las mujeres y niñas tiene un efecto multiplicador y ayuda a promover el crecimiento económico y el desarrollo" en el mundo.

"Poner fin a todas las formas de discriminación contra las mujeres y niñas no es solo un derecho humano básico, sino que además es crucial para acelerar el desarrollo sostenible", resalta el PNUD. 

Igualdad de género y la economía mundial

El crecimiento económico de un país aumenta más rápido con la plena participación de las mujeres en la fuerza de trabajo, indicaron varios estudios en países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Además, al aumentar los ingresos del hogar procedentes de lo que ellas ganan se modifican los patrones de gasto en beneficios de las hijas e hijos. 

Sin embargo, las mujeres aún no tienen una participación plena en el trabajo y no gozan de igualdad monetaria en este ámbito, pese a desarrollar las mismas actividades que los hombres. Por ejemplo, en Latinoamérica las mujeres ganan un 84 por ciento de lo que ganan sus compañeros, según la Comisión de Estudios para América Latina (CEPAL).

Un artículo de la Universidad de Valencia, en España, también señala que la igualdad laboral entre hombres y mujeres estimularía el crecimiento de las economías al mitigar el impacto de la reducción de mano de obra.

Asimismo, si se eliminan las desigualdades entre hombres y mujeres en el ámbito laboral se añadiría un 26 por ciento más de riqueza al Producto Interior Bruto (PIB) mundial y contribuiría al crecimiento de la economía pública y privada.

Pese a desigualdad de género, en la actualidad las mujeres ya generan el 37 por ciento del PIB mundial. En un estudio, el Instituto McKinsey asegura que si existiera un mayor grado de paridad e igualdad entre hombres y mujeres que hacen el mismo trabajo se añadirían hasta 28 billones de dólares a la economía mundial en 2025, esto significa un incremento del 26 por ciento del PIB. 

Aunado a esto, las mujeres constituyen el 41 por ciento de la fuerza laboral remunerada no agrícola, un aumento en comparación con el 35 por ciento en 1990.

¿Cómo afecta la desigualdad a niñas y mujeres?

La falta de acceso a la educación y a oportunidades de trabajo es una de las principales consecuencias de la desigualdad de género en el mundo.

Según la ONU, 781 millones de personas adultas y 126 millones de jóvenes en todo el mundo no tienen competencias básicas de alfabetización, entre ellas más del 60 por ciento son mujeres. Esto trae consigo un acceso reducido a los recursos económicos y productivos, condiciones deficientes de salud y bienestar y mayores obstáculos para la la participación de esferas de toma de decisiones.

Pero la consecuencia más grave de la desigualdad de género es la violencia física y sexual. Actualmente, una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido estos abusos, principalmente por parte de un compañero sentimental.

Sin importar su edad, color de piel, condición social, si son casadas o solteras, miles de mujeres en todo el mundo son víctimas de la violencia de género, la cual puede ser psicológica, física, verbal, económica, patrimonial y feminicida; esta última tiene el fatal desenlace de la muerte violenta de las mujeres.

El feminicidio es la expresión más brutal en la escalada de violencia en contra de la mujer. El aumento de este crimen en el mundo muestra que la violencia contra las mujeres es social y generalizada. Además, es el resultado de las relaciones de desigualdad de género, así como la permisibilidad de la sociedad a esa violencia.

En Latinoamérica y el Caribe los asesinatos de mujeres solo por su género han crecido en los últimos años y más del 90 por ciento de los casos permanecen impunes.

Según la directora adjunta de ONU Mujeres para América Latina y el Caribe, Lara Blanco, Latinoamérica registra las tasas más altas de feminicidios en el mundo, con hasta 2.600 casos al año.

Asimismo, datos de la Oficina de Naciones Unidas para las Mujeres (ONU-Mujeres), indica que 14 de los 25 países con mayor tasa de feminicidios se encuentran en América Latina. De estos países, destacan Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua. También México y Argentina presentan una situación dramática.

Matrimonio y mutilación infantil

Mientras más tarde el mundo en actuar para construir la igualdad de género, más niñas seguirán sufriendo las consecuencias. Actualmente, casi 15 millones de niñas menores de 18 años contraen matrimonio cada año, es decir, unas 37.000 al día.

Otro tragedia que afecta a las menores es la mutilación genital. Unas 133 millones de niñas y mujeres han sido víctimas de ablación en los 29 países de África y el Oriente Medio, donde esta práctica es más habitual. Algunas de sus consecuencias son un alto riesgo de hemorragia, infección prolongada (incluido el VIH), complicaciones en el parto, infertilidad y muerte.

Promover la igualdad de género

Todos podemos aportar para ayudar a erradicar la desigualdad de género. Para ello, es necesario impulsar el derecho de las niñas a la educación, luchar contra los prejuicios sociales y concienciar a a nuestras familias sobre el tema.

La ONU sugiere aportar fondos para campañas educativas contra prácticas culturales como mutilación y el matrimonio infantil, así como organizaciones y movimientos sociales que buscan "cambiar las leyes que limitan los derechos de las mujeres y las niñas".

Los hombres y niños también pueden ayudar y la mejor manera de hacerlo es tener relaciones respetuosas, saludables y de igualdad con las mujeres. De igual forma, es importante involucrarse en las campañas contra la violencia de género.

La lucha es de todos. Hombres y mujeres. Niños y niñas. La igualdad de género es decirle sí a un derecho humano fundamental.


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