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En el campo de refugiados instalado por el Gobierno griego llamado Malakasa hay unas mil 500 personas atrapadas.

En el campo de refugiados instalado por el Gobierno griego llamado Malakasa hay unas mil 500 personas atrapadas. | Foto: EFE

Publicado 9 junio 2016

Los refugiados consideran que los campos no tienen las condiciones mínimas para vivir con dignidad, entre tanto la Unión Europea solo se limita a ver estadísticas y no personas.

En el campo de refugiados oficial de Malakasa, a unos 40 kilómetros de Atena, capital de Grecia, se encuentran unos mil 500 afganos a la espera de que Europa decida abrir sus fronteras.

En cifras más generales e incluyendo otras nacionalidades, hay más de 54 mil vidas paralizadas en la frontera de Grecia repartidas en los 48 campos dispuestos por el Gobierno griego para atender a esta población, así lo informó Hibai Ardide, corresponsal de teleSUR.

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Estos refugiados, que cruzaban el Mediterráneo, con la intención de llegar a Alemania o al norte de Europa, quedaron atrapados en las fronteras griegas porque llegaron justo después de que la antigua república yugoslava de Macedonia (junto a Eslovenia, Croacia y Serbia) decidiera cerrar la conocida ruta de los Balcanes; pero justo antes de que la Unión Europea firmara el tratado con Turquía que permite las deportaciones.

Estos más de 54 mil refugiados distribuidos en los 48 campos puestos por el Gobierno griego, de los que seis se encuentran en las islas griegas, y el resto en territorio continental, provienen de los campos improvisados del Puerto del Pireo,  del antiguo aeropuerto Elinikón y de Idomeni. Y se estima que esta cifra aumentará cuando se terminen de evacuar estos campamentos.

>> Cierran ruta de los Balcanes, refugiados varados y sin opción

Muchos de lo que allí se encuentran consideran que las condiciones en las que viven son deplorables y que incluso llegaron a campos como Malakasa, bajo la falsa promesa de que estarían mucho mejor que en los campamentos improvisados:

"Nos dijeron que la situacion en el campo era muy buena, que viviríamos en casa, en habitaciones. Pero luego que llegamos aquí, vimos la tiendas, vimos las malas condiciones. No tenemos duchas, ni tampoco condiciones dignas para vivir", expresó Parwiz, un refugiado afgano entrevistado por Ardide.

"No es bueno para nosotros porque no nos dan buena comida, no nos dan buena ropa, no estamos bien. Pero estamos esperando para que si Dios quiere, abran las fronteras", manifestó Wahid, otro refugiado del campo gubernamental.

Entre tanto, Chara, la directora del campo de Malakasa, insiste en que Grecia hace lo que puede y que solo es una solución temporal. "Cuando cerraron la frontera cambió la situación. Por ahora estamos tratando que su estancia aquí sea la mejor posible, de la mejor manera que podamos. Por supuesto, la opinión de los griegos es que estas personas deben vivir junto a nosotros, en casas, no en campos, esta es la opinión de nuestro Gobierno: debemos integrar a estas personas a nuestras comunidades, ser vecinos", agregó.

>> 10 mil refugiados han muerto en el Mediterráneo desde 2014

En contexto
Mientras Grecia intenta dar una solución, el resto de los Gobiernos de la Unión Europea incumplen sus compromisos y solo ha realojado al 1 por ciento de los 160 mil refugiados de Grecia e Italia que prometió reubicar.
Entre tanto, se estima que en lo que va de año, unas 18 personas mueren diariamente en el Mediterráneo en su intento por buscar una mejor vida de la que tienen en sus países de origen.
La Agencia de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), estima que desde el 2014 han muerto 10 mil refugiados.

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