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Publicado 23 junio 2016





La Habana (capital cubana) no solo ha sido la sede para los diálogos de paz sino también ha brindado toda la logística y las garantías necesarias para que ambas partes negocien el fin del conflicto colombiano.

El presidente de Cuba, Raúl Castro, aseguró este jueves que el proceso de paz en Colombia no tiene vuelta atrás, luego de la firma del histórico acuerdo del cese al fuego bilateral y definitivo entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP). 

"Los trascendentales acuerdo que hoy se han anunciado nos acercan como nunca antes al fin del conflicto armado que por más de cinco décadas ha sufrido el pueblo colombiano", expresó Raúl durante el hecho histórico en La Habana, Cuba.

>> Adiós a la guerra: Gobierno de Colombia y FARC-EP firman cese al fuego definitivo

El mandatario cubano aseguró que "la decisión de las partes de firmar el cese de hostilidades, dejación de las armas y garantías de seguridad, representan un avance decisivo".

Aseveró que "la paz será la victoria de toda Colombia, pero también de toda nuestra América". Recordó que la CELAC proclamó la región latinoamericana como zona de paz, lo que se ve reflejado con la firma del acuerdo del cese al fuego.

"La firma de la paz en Colombia será la proclamación de nuestros pueblos a favor de la solución pacífica de las diferencias. El logro de la paz en Colombia será también esperanza para millones de personas en el planeta", que intenta sobrevivir en medio de conflictos armados.

Raúl Castro culminó con la afirmación de que "la paz no es utiopía, es un derecho legítimo de todos los seres humanos y de todos los pueblos".

El aporte de Cuba a la paz colombiana

Cuba ha jugado un papel destacado en los diálogos de paz entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP) iniciados en 2012.

La Habana (capital cubana) ha funcionado como sede de los diálogos y los esfuerzos de Raúl y Fidel Castro durante todo este tiempo han sido determinantes para llevar a cabo las conversaciones entre las partes. 

Para el catedrático de la Universidad Nacional de Colombia, Alejo Vargas, la mayor de las Antillas generó confianza y a las FARC-EP les ofreció garantías de seguridad como ninguna otra nación.

“El papel de Cuba a veces ha sido hasta desconocido porque desde que se comenzaron los primeros contactos con el Gobierno colombiano siempre Cuba ha estado presente y desde tiempo atrás ha buscado la paz para Colombia”, manifestó en una entrevista Rodrigo Granda, miembro del Estado Mayor de las FARC-EP y de la delegación insurgente en La Habana, en noviembre de 2015.

Para Granda durante el encuentro exploratorio que se extendió por seis meses en La Habana, la mayor de las Antillas “brindó toda la seguridad, de alojamiento, de transporte, de salud en plena igualdad para el Gobierno colombiano y para las FARC”.

>> Claves del cese bilateral al fuego entre el Gobierno de Colombia y las FARC

Igualmente, "han logrado incidir con sus buenos oficios para poder salir de algunos obstáculos que han habido”, agregó.

Granda también destacó que Cuba siempre ha sido un defensor de la paz del mundo. “Cuba es un país sumamente respetuoso y ha puesto toda la disposición, pero nunca se ha inmiscuido en cualquier asunto que corresponda a las FARC o al Gobierno colombiano”.  

Las cifras de la guerra

En 2012, el Centro Nacional de Memoria Histórica publicó un informe titulado ¡Basta ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad, en el que reflejaban el alcance y daño social que ha ocasionado el conflicto colombiano, el más duradero del mundo moderno.   

Desde 1958 hasta 2012 la guerra en Colombia ha arrojado 218 mil fallecidos y 25 mil desaparecidos de manera forzosa; mientras que en asesinatos selectivos se cuentan unos 173 mil colombianos, la mayoría de ellos a manos de grupos paramilitares de la extrema derecha.

Estas bandas también ocupan el primer lugar en cuanto a masacres perpetradas con mil 156 víctimas. Otro drama que refleja este organismo público es de los desplazamientos violentos, que desde 1985 hasta la fecha de publicación del informe superaban los 10 millones de colombianos. 


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