• Señal en Vivo
    • Solo Audio
  • google plus
  • facebook
  • twitter
La Ley Antiterrorista, con la que se enjuicia a fue mapuche, fue creada por el dictador Augusto Pinohet en la década de los 70

La Ley Antiterrorista, con la que se enjuicia a fue mapuche, fue creada por el dictador Augusto Pinohet en la década de los 70'. | Foto: EFE - teleSUR

Publicado 4 octubre 2017

La nación mapuche se encuentra en uno de sus puntos más álgidos de represión y violencia, pero sabes ¿por qué se inició el conflicto, qué es lo que exigen y por qué son perseguidos los indígenas en Chile?

Los orígenes del conflicto

Los caciques Lautaro, Caupolicán y Galvarino, líderes mapuche de la década de 1550 sólo son referentes para los verdaderos orígenes de la lucha que el pueblo indígena chileno sostiene hoy. No fue durante la invasión española del siglo XVI: la historia del conflicto que hasta el día de hoy enardece el sur del país sucedió en la década de 1860, durante la “ocupación de la Araucanía”.

Durante el siglo XIX, el Estado buscaba consolidar su soberanía en la sureña zona de la Araucanía, que dividía a Chile y fraguaba sus intentos por una conquista total del país. La nación mapuche, habitante del lugar, se negaba a formar parte de la República y ceder su patrimonio territorial y cultural.

Sin embargo, el ejército de Chile, llevó a cabo una sangrienta invasión, apropiándose de los vastos territorios, para posteriormente venderlas a colonos extranjeros, principalmente alemanes y italianos.

Asimismo, el Estado entregó a algunas comunidades mapuche sobrevivientes, los “títulos de merced”, tierras que, paradójicamente, Chile donó a sus originales dueños. Sin embargo, varias comunidades terminaron perdiéndolas, siendo engañadas por particulares que luego de ursurparlas, las legalizaron a su nombre.

Para 1929, año del término de la erradicación de la nación mapuche, los indígenas sólo quedaron con el 5% de las tierras que originalmente tenían. Es decir, 500 mil hectáreas, de las 10 millones que poseían. Alrededor de 33.000 mapuche quedaron sin tierras o no fueron radicados.

Ser Mapuche

La palabra “Mapuche” significa “gente de esta tierra” en mapudungún, su lengua autóctona. La cosmovisión de ese pueblo va más allá de la tierra como un espacio físico, esta posee gran significación histórica, ancestral, religiosa. Los mapuche no sólo fueron despojados de sus “terrenos”, sino de su cultura.

Las comunidades se vieron forzadas a vivir lejos de sus tradiciones, siendo relegadas a espacios pequeños en los que existían códigos absolutamente distintos. Esto, produjo una crisis en los mapuche, desarrollando disputas internas y el creciente empobrecimiento de su sociedad.

Así, a partir de 1930, los indígenas comenzaron a organizarse para exigir al Estado chileno la devolución de sus tierras y el respeto por su cultura.

La lucha por la tierra

Luego de más de tres décadas de infructuosos intentos pacíficos y legales -según el marco de la ley- por recuperar su patrimonio, en 1968, se llevó a cabo el Congreso de Ercilla, en el que decenas de organizaciones mapuche acordaron que el conflicto debía tomar otro ribete. Así comenzaron las tomas de terreno como medida de presión para resolver el problema.  

>> Mapuches luchan por su tierras en Argentina y Chile

Durante el gobierno de Salvador Allende (1970-1973), parte de los terrenos fueron devueltos a las comunidades, en la profundización de la Reforma Agraria impulsada por el anterior gobierno, de Eduardo Frei Montalva.

Pese a que estas se entregaron sólo con títulos de usufructo, es decir, el derecho a usarlas sin ser propietarios, en ese período la reivindicación de los pueblos originarios alcanzó grandes avances: se creó la Comisión de Restitución de Tierras Ursurpadas y se creó la ley 17.729, que incorporaba en la sociedad chilena los conceptos de “tierra indígena” y “ser indígena”.

 

En 1978, en plena dictadura de Augusto Pinochet, se dictó una ley que dio fin a las categorías impulsadas por Allende de “tierras indígenas”, traspasando los terrenos recuperados a dominios privados.

Con el llamado “retorno a la democracia” el conflicto mapuche vio una posibilidad de resolución en la Ley Indígena de 1993 y en la creación de la Corporación de Desarrollo Indígena (Conadi). Pero ambas iniciativas eran meramente simbólicas, según denunciaron los dirigentes mapuche, ya que la devolución de sus tierras originales no formaba parte de las promesas.

Esto radicalizó la lucha de la nación mapuche. A fines de los año 90 nace el Consejo de Todas las Tierras y la Coordinadora Arauco-Malleco, organizaciones políticas de activismo indígena.

Las demandas mapuche

La recuperación y autonomía jurisdiccional (derecho propio) por estas tierras, ubicadas principalmente en las provincias de Cautín y Malleco, son las principales demanda de la nación mapuche. Hoy, la propiedad de ellas recae -bajo los marcos legales del Estado chileno-, no sólo en adineradas familias de origen colono, sino también de empresas hidroeléctricas y forestales, que han explotado el suelo, talando bosques originarios, donde crece el canelo, árbol sagrado de los mapuche, además de la bella araucaria; para sembrar pino radiata y eucaliptos, bosques artificiales que degradan la tierra pero que benefician los intereses empresariales.

>> Marcha por la resistencia Mapuche en Chile

Pero además, los indígenas le exigen al Estado chileno el reconocimiento de su identidad cultural y beneficios económicos por los daños causados durante largas décadas.

Para el especialista chileno en temas mapuche, Venancio Coñuepan, Lo que la etnia quiere  es “libertad económica, política y cultural, para lo cual es necesario un reconocimiento constitucional”

Persecución contra el pueblo

La discriminación que sufren los mapuche no sólo se refleja en los índices de pobreza de su pueblo, sino también en los entramados sociales. En 2006, un estudio del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), indicó que el 68% de los jóvenes y niños siente que es más difícil encontrar trabajo para un mapuche que para alguien que no lo es. Panorama que se repite en la encuesta del Instituto Nacional de la Juventud (Injuv) de 2014, revelando que -también- el 68% de los consultados considera que la sociedad discrimina a esta etnia.

 

 

Muchas personas en Chile han cambiado su apellido mapuche. Uno de ellos es el diputado del partido derechista chileno, UDI, Darío Paya, cuyo padre decidió erradicar de su familia el apellido original, ocultando sus orígenes indígenas. En 2004, el registro civil chileno recibió dos mil 700 solicitudes para modificar el apellido mapuche por uno occidental.

Por si fuera poco, la cultura se ha perdido con la amalgama experimentada al vivir en ciudades del Estado chileno. Sólo un 4% de los jóvenes y niños mapuche tiene el mapudungún como su segundo idioma, según la Unicef. La mayoría sólo habla español.

Ley Antiterrorista

La ley 18.340, creada en 1984 bajo la dictadura militar, dictamina que los delitos considerados “terroristas” merecen procedimientos y condenas más duras, como la prisión preventiva -cárcel mientras se desarrolla el juicio, sin haberse declarado la culpabilidad o no-  y el uso de testigos protegidos en los procesos judiciales.

>> Chile: Familiares de mapuches presos piden solución al Gobierno

Dicha ley, llamada “Antiterrorista” ha sido utilizada para criminalizar a la nación mapuche desde el año 2001. Para el abogado de la Comisión Internacional de Derechos Humanos, Jorge Contesse, esta "es una ley hecha bajo la lógica de la guerra fría y pese a sus modificaciones lo sigue siendo (...) no se condice con su realidad actual y todavía no alcanza estándares internacionales”.

Este margen es el que ha sido utilizado para la mayoría de los casos en los que se acusa a comuneros mapuche de delitos; haciendo que, pese a no haberse comprobado su participación en ellos, permanezcan presos en cárceles públicas en condiciones que los indígenas y organismos de derechos humanos califican de “inhumanas”.

Mapuches bajo la ley

Actualmente, decenas de presos políticos mapuche se encuentran presos a la espera de un juicio. La mayoría de ellos son sospechosos de la quema de predios, casas empresariales, camiones o iglesias en la zona de la Araucanía.

 

 

Sin embargo, un informe de Carabineros de Chile, la policía del Estado, declaró que entre julio de 2014 y enero de 2015, de los 160 incendios en la región, sólo 16 fueron responsabilidad directa de indígenas, según las investigaciones realizadas.

Para contrarrestar esta persecución, muchos detenidos utilizan la huelga de hambre como medida de presión, no sólo para protestar por su inocencia, sino sencillamente para exigir un proceso judicial justo, fuera de la ley antiterrorista.

Uno de los casos más emblemáticos fue el de la machi -dentro de la cultura mapuche es la figura médica y religiosa más importante de la sociedad- Francisca Linconao, de sesenta años, acusada de haber participado del incendio de la parcela del matrimonio  Luchsinger-Mackay, en el que la pareja de ancianos murió calcinada.

La mujer indígena sufrió graves deterioros de salud mientras se encontraba presa a la espera de un juicio. La presión de organizaciones sociales logró que cumpliese arresto domiciliario, situación que se mantiene hasta el día de hoy, sin haberse comprobado su responsabilidad en los hechos.

>> Artistas piden libertad para la machi Francisca Linconao

Otro caso fue el de la joven mapuche Lorenza Cayuhán, quien cumplía una condena de cinco años al momento de dar a luz a su hija, siendo encadenada al momento de parir en una clínica de la zona.

Los cuatro comuneros mapuche que se mantuvieron en huelga de hambre durante más de 100 días es una de las últimas injusticias registradas en torno al tema. Como así también la llamada “Operación Huracán”, llevada a cabo el pasado sábado 24 de septiembre en la que ocho dirigentes indígenas fueron apresados violentamente, sin mediar orden de detención. Siendo, además, allanadas sus viviendas y agredidos algunos de sus familiares, entre ellos varios niños.

 

 

Asimismo, 19 mapuches hombres y mujeres han sido asesinados entre los años 2002 y 2017, la mayoría de ellos durante los gobiernos de Michelle Bachelet. Violencia que también alcanza a los niños y niñas de la etnia, siendo víctimas de golpes y perdigones por parte de la policía chilena en sus constantes allanamientos a las comunidades mapuche con el objetivo de amedrentar a los indígenas.

La especialista de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Leilani Farha, afirmó en abril de este año que en Chile, “los pueblos indígenas sufren condiciones de vivienda perjudiciales, como el hacinamiento, la precariedad de la tenencia y la falta de acceso al agua y la discriminación”, siendo afectados mayoritariamente los mapuche, despojados de su cultura “para dar paso a la industria forestal patrocinada por el gobierno”.

>> Carabineros chilenos atacan a niño mapuche con perdigones

A sólo semanas de una nueva elección presidencial en el país, los candidatos con mayores chances de llegar a gobernar el país, Sebastián Piñera (derecha) y Alejandro Guillier (centro) no asoman en sus programas la intención de resolver la demanda de los pueblos originarios, ni detener de raíz las agresiones e injusticias contra la nación mapuche que, tras decenas de décadas, hoy se encuentra en uno de sus puntos más álgidos, haciendo que la resolución del conflicto parezca cada vez más distante.


Comentarios
0
Comentarios
Nota sin comentarios.