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Javier Tolcachier
Javier Tolcachier

Javier Tolcachier es investigador en el Centro Mundial de Estudios Humanistas y columnista de la agencia internacional de noticias con óptica de Paz y No Violencia Pressenza.

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Las recientes declaraciones del presidente de Ecuador Lenin Moreno acerca del edificio sede de la Secretaria General de UNASUR, han puesto al organismo regional nuevamente en el ojo de una tormenta que augura ser larga aún.

México es, junto a Brasil, uno de los “hermanos mayores” de América Latina y el Caribe. No solamente por su peso demográfico – sus 128 millones de habitantes representan un quinto del total poblacional de la región – o por el tamaño de su economía, cuyo PIB equivale aproximadamente a un 20% del total regional.

El pueblo siempre es el que sufre las consecuencias, a pesar de estar comúnmente alejado de las decisiones. Salvo quizás en esta ocasión, una oportunidad de oro para intentar algo distinto. La responsabilidad recae esta vez sobre la ciudadanía, en desafío al facilismo, la inercia y la irresponsabilidad dirigencial. 
El actual gobernante obtuvo 68% de los votos válidos emitidos, frente a 21% de su principal contrincante, Henri Falcón. 
El presidente Macri anunció que su gobierno solicitará una línea crediticia al Fondo Monetario Internacional. Dicho anuncio encendió la alarma roja en gran parte de la población.

Esta pregunta puede parecer tan estúpida como preguntarse de quién es el aire que respiramos. O el agua de lluvia. O los colores del arco iris.

El escueto comunicado dado a conocer por Argentina, de apenas dos párrafos, refuerza la impresión de degradación sobre la trascendencia del acto.

Comprobar con cifras el dominio de mercado abusivo de grupos de medios como Globo, Televisa, Clarín o Prisa probablemente no menguará sus audiencias. 

En medio de este poco auspicioso panorama resisten altivos los gobiernos de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia, cuya impronta revolucionaria se sostiene en las mayorías populares junto al control de resortes claves del Estado, construyendo con gran esfuerzo ante el asedio propagandístico y económico. 
En el transcurso del Proceso de Cambio puesto en marcha por los movimientos sociales junto al gobierno de Evo Morales, el Estado recuperó sus principales recursos soberanos y convirtió en estatales a las principales empresas de servicios públicos, gestionadas hasta entonces por multinacionales, principalmente españolas y francesas.