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Unidad para resistir
Publicado 21 marzo 2016
En lugar de negar en el discurso la lucha por los derechos humanos, la política del macrismo es tergiversarla y cambiarle el contenido.

El triunfo de Macri significó un duro golpe. Pero nuestro pueblo tiene la fuerza aprendida en 40 años de enfrentar adversidades. Hoy, lo esencial es construir la resistencia al macrismo, reorganizarnos como campo popular y decidirnos a construir una propuesta superadora.

“La elección de un nuevo gobierno es momento propicio para terminar con las mentiras sobre los años 70 y las actuales violaciones de los derechos humanos”. Con estas palabras, La Nación sintetizaba su editorial del 23 de noviembre de 2015, el día siguiente al balotaje que llevó a Mauricio Macri a la presidencia.

Fue el punto de partida de una ofensiva de conjunto contra la lucha por la memoria, la verdad y la justicia de todos estos años. La continuación fue la publicación de artículos en los medios que desempolvaron la teoría de los dos demonios, la desarticulación de los programas dependientes del poder ejecutivo que apoyan la realización de los juicios, las declaraciones y acciones de distintos funcionarios que relativizan la cifra de compañeros detenidos-desaparecidos, avalando asociaciones pro impunidad y promoviendo la prisión domiciliaria de los genocidas.

Es una misma ofensiva que entrelaza sus objetivos con las necesidades del gobierno en la actualidad. La persecución ideológica de miles de empleados públicos, la sanción del protocolo represivo y la prisión de Milagro Sala son muestras elocuentes de un gobierno que considera la militancia y la organización popular una amenaza.    

Ellos entienden muy bien que en estos 40 años la lucha por los derechos humanos nunca fue solamente una lucha por el pasado. Todo lo contrario, es ante todo una lucha por el presente y por el futuro. Por eso ellos siguen dando batalla. Y nosotros también.

¡Qué diferente sería nuestro país sin el ejemplo inextinguible de aquella generación que dejó todo por los ideales de una patria socialista! ¡Quién puede imaginar los últimos 40 años sin el empuje de las madres y abuelas, presentes en todos aquellos acontecimientos que marcaron la resistencia y el avance para el pueblo! ¡Cómo proyectar un futuro de felicidad y dignidad si no es apoyado en los pisos de memoria, verdad y justicia conseguidos!

Esto no es un punto de llegada. La lucha por los derechos humanos sigue, y deberá profundizarse mucho más, algo evidente a 10 años de la desaparición impune de Jorge Julio López, recordando a Luciano Arruga y a todos los pibes y pibas de los barrios perseguidos por la policía, a las mujeres presas de redes de trata para explotación sexual, a los talleres de trabajo esclavo, a los pueblos fumigados y contaminados, entre tantos ejemplos.

Obama, los buitres y la manipulación de los derechos humanos

Este gobierno de empresarios viene por todo lo que conseguimos hasta ahora. A la par del cinismo del presidente, que habló de “nunca más” en la apertura de sesiones legislativas, se encuentra un gobierno que representa una continuación del modelo económico neoliberal iniciado en la dictadura y profundizado en los años 90. En especial, el acuerdo con los fondos buitres es un regreso al megaendeudamiento. No se trata de resolver un problema del pasado, como lo presentan los funcionarios, sino fundamentalmente de reforzar las cadenas de la dependencia del país a la deuda externa y el capital financiero internacional.

Una decisión de estas características debería ser tomada de forma democrática por el conjunto del pueblo argentino en una consulta popular. Ellos se niegan porque apuestan a conseguir los votos de una parte suficiente de la “oposición”, que pone por delante sus propios intereses por sobre el bienestar de millones. Aprobar este acuerdo con los buitres es un acto de traición a la patria.     

En lugar de negar en el discurso la lucha por los derechos humanos, la política del macrismo es tergiversarla y cambiarle el contenido. Para eso cuenta con el presidente de los Estados Unidos como aliado.

La visita de Barack Obama tiene como trasfondo una fuerte ofensiva continental para contrarrestar la pérdida de influencia yanqui en los primeros 15 años del siglo XXI. Su objetivo es desandar los pasos dados hasta ahora hacia la integración latinoamericana y someternos al poderío de su economía mediante la firma de tratados de libre comercio, nuevas versiones del ALCA que enterramos en Mar del Plata en 2005.    

El gobierno argentino es el instrumento con el que los Estados Unidos pretenden avanzar en sus planes en todo el continente. Los ataques a la Revolución Bolivariana utilizando los argumentos de la defensa de los “derechos humanos” recuerdan el sinsentido del premio Nobel de la Paz que obtuvo Obama.

40 años después del Plan Cóndor, de las dictaduras apoyadas por Estados Unidos, de los cursos de tortura y represión interna de la Escuela de las Américas, la visita de Obama despierta nuestro más profundo repudio.      

Desafíos por delante

En estos primeros tres meses de gobierno macrista, el campo popular inició un proceso de reorganización de cara a la nueva etapa política abierta en la Argentina. En ese marco, un conjunto de organizaciones sociales, políticas, culturales y de derechos humanos lanzamos una campaña en todo el país para llegar a este 24 de marzo con #UnaSolaMarcha, de forma tal de asestar un golpe político a la ofensiva conservadora.

Sin embargo, no fue posible lograrlo en la marcha a Plaza de Mayo, ni tampoco en muchas ciudades del país. Este es hoy uno de los principales límites a la hora de construir la resistencia al macrismo. A pesar de que sobran los motivos para la unidad en una fecha como esta, siguen estando por delante diferencias secundarias que solamente benefician al gobierno.

Los próximos meses nos encontrarán en las calles. Para impedir un retroceso de magnitudes históricas, es fundamental asumir una actitud autocrítica y ponernos a la altura de las necesidades de nuestro pueblo, que en este momento empiezan por construir mayores marcos de unidad del campo popular para resistir.

Inspirémonos en la entrega de los compañeros y compañeras caídos bajo el terrorismo de Estado y el coraje de las madres y las abuelas durante estos 40 años para los grandes desafíos que tenemos por delante.

Fuente: Periódico Cambio, N°35​


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