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Obama y la Revolución Cubana.

Obama y la Revolución Cubana. | Foto: EFE

Publicado 21 marzo 2016





La llegada del presidente Obama a Cuba no es más que el reconocimiento pleno de que la política implementada por EE.UU. hacia la mayor de la Antillas desde el mismo instante del triunfo de la revolución, fracasó.

El prestigioso periodista estadounidense Jon Lee Anderson dijo para la revista colombiana Semana que con el recibimiento de Barack Obama en Cuba, prevaleció la revolución. Con ello dejó en claro que en ningún momento este hecho histórico significó un acto de sumisión por parte del pequeño vecino de EE.UU que durante casi seis décadas ha resistido las más brutales agresiones por parte de la potencia al norte del Río Bravo.

>> "Mi visita es histórica" dijo Obama

En su discurso anunciando el restablecimiento de la relaciones entre Cuba y EE:UU., Obama dijo que la política estadounidense de aislar a Cuba había fracasado. De hecho, continúa Lee Anderson, durante años ha sido obvio que el bloqueo total contra Cuba, sobre la mayoría de las importaciones y exportaciones —decretado en 1962, en la cúspide de la Guerra Fría, cuando John F. Kennedy era presidente y Fidel Castro estaba en la mitad de sus treinta años— necesitaba ser desechado. En la breve historia de los Estados Unidos, pocas malas decisiones han durado tanto tiempo como esta. 

Las propias palabras de Obama dan a entender que los intentos por derrotar a la Revolución Cubana no surtieron el efecto esperado. El plan de “debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del Gobierno”, tal como sostenía un memorando del Departamento de Estado de 1960, no funcionó. Sin embargo, también es claro que los EE.UU. no renuncian a su objetivo supremo de subyugar a Cuba. Simplemente se trata de un cambio de métodos y herramientas para lograrlo.

Si bien es cierto Cuba reconoce los avances logrados como lo señalara el canciller Bruno Rodríguez, hasta ahora las medidas "flexibilizadas" por EE.UU. son las que afectaban a los propios estadounidenses para quienes estaba prohibido viajar a la isla y hacer negocios bilaterales. Rodríguez dijo también que en los próximos días Cuba trataría de comprobar qué tanto las medidas en el orden financiero y bancario habían realmente cambiado.

>> ¿Por qué Obama utiliza la simbología cubana en su visita?

Reconocer que el bloqueo contra Cuba carece de fundamentos y, más importante aún desde la perspectiva norteamericana, “no dio resultados” no significa que Washington, ahora por otros medios, no siga buscando los mismos objetivos de derrocar al Gobierno cubano y generar un cambio de sistema político. No obstante, el restablecimiento de relaciones diplomáticas y esta visita presidencial, son un indudable triunfo de toda la sociedad cubana que desde siempre reclamó la posibilidad de un diálogo de igual a igual.

El analista internacional José Antonio Egido explicó para teleSUR que la política imperialista hacia Cuba se agotó. Sin duda, el imperialismo norteamericano quiere destruir la Revolución Cubana. El acercamiento de Obama no significa en absoluto que el imperialismo haya abandonado la política de destruir a la Revolución Cubana. "Ahora lo intenta mediante la penetración económica, la penetración ideológica y el apoyo a una quinta columna derechista y traidora absolutamente minoritaria que existe dentro de Cuba", explicó.

"No creo que haya ninguna duda en pensar que si el Partido Comunista, el pueblo cubano, el Gobierno cubano, resistió las condiciones duras del período especial, antes y después del período especial, la política de bloqueo, de aislamiento, de agresión, de terrorismo en contra de Cuba es muy posible que sea más fácil para ellos derrotar la nueva política de agresión, que es una política blanda, una política suave", señaló Eguido.

Para el Gobierno cubano hay una serie de puntos en los que Washington debe ceder para lograr relaciones “normales”. Por un lado, dar por terminado el bloqueo que impide cualquier intercambio diplomático equitativo y respetuoso de la soberanía de ambas naciones. De la misma forma, la ocupación ilegal de territorio cubano por parte de tropas estadounidenses en Guantánamo y la Ley de Ajuste Cubano, que permite que cualquier habitante de la nación antillana que pise suelo estadounidense automáticamente sea considerado refugiado y se le brinde la ciudadanía local.

No obstante, levantar el bloqueo no es una decisión que dependa del presidente, sino del Congreso de EE.UU. Allí una mayoría republicana y parte de los demócratas impiden que avancen diversos proyectos presentados.

Por el contrario, implican una derrota para quienes desde EE.UU. proclamaban la imposibilidad de negociar con “dictadores” o de entablar cualquier tipo de relación hasta tanto no hubiera un “cambio de régimen”.

Tampoco será el resultado del grado de amistad alcanzado. Ambos gobiernos han resaltado sus diferencias y el propio Obama ha dicho claramente que su política hacia Cuba es solo un cambio de método.

Entonces, si no es un resultado de la dependencia ni de la amistad ¿Por qué se produce la visita y cuál es su significado?

Varios analistas coinciden en que no será una visita exenta de contradicciones. Una de las intenciones de Obama, según han declarado sus voceros, será reunirse con la llamada “disidencia” interna y estimular estas corrientes, lo que es considerado una injerencia en los asuntos internos por la parte cubana.

Cualquier cosa que haga Obama en este sentido con seguridad acaparará la atención de la prensa internacional, a pesar de que los propios gobernantes norteamericanos son conscientes de que ello tiene un valor más simbólico que práctico, dadas las características de estos grupos, su escaso impacto en la sociedad cubana, incluso su disfuncionalidad respecto a la proyección de la nueva política de Estados Unidos hacia Cuba.

No obstante, para el presidente, condicionado por el proceso electoral que se desarrolla en su país, los gestos favorables hacia estos grupos constituyen un blindaje frente a la crítica de sus adversarios, que le achacan ser demasiado “blando” en su política hacia Cuba.

Más importante para Obama será tratar de consolidar lo alcanzado en el proceso negociador desarrollado entre los dos países y avanzar en áreas que promuevan la posible irreversibilidad de lo acontecido, en tanto ello constituye uno de los legados principales de su administración y su política hacia Cuba ha tenido gran aceptación dentro y fuera de Estados Unidos, reportando beneficios políticos que el presidente tratará de explotar al máximo. También porque se corresponde con su visión del mundo y sus ideas respecto a la forma “inteligente” en que su país debe articular su hegemonía internacional.

Se da por descontado que los dos reclamos básicos de Cuba, el fin del bloqueo económico, comercial y financiero y la devolución del territorio de Guantánamo, no tendrán solución durante la visita.

Tampoco la parte norteamericana ha dado señales de estar dispuesta a avanzar en los desacuerdos sobre el tema migratorio, a pesar de que la interpretación de pie seco/pie mojado, mediante la cual se valida el ingreso ilegal de inmigrantes cubanos al territorio norteamericano, ha sido motivo de sonados conflictos internacionales recientemente y objeto de crítica por diversos sectores de la propia sociedad norteamericana.

Por otro lado, Obama tiene facultades para avanzar en otras áreas y ya ha sido anunciado que, previo a la visita, el gobierno norteamericano emitirá nuevas regulaciones que facilitarán los viajes de los ciudadanos de ese país a Cuba, así como las relaciones financieras, al permitir el uso del dólar en las transacciones cubanas. Aunque está por verse el alcance real de estas medidas, de adoptarse con la amplitud requerida, sería un importante paso de avance en la implementación de la nueva política, toda vez que hoy constituyen un freno para su materialización en la práctica.

Para Cuba, el nuevo escenario de las relaciones con Estados Unidos contribuye a la estabilidad que requiere su propio proceso de reformas económicas –considerada como la madre de las batallas políticas actuales– y su inserción, en mejores condiciones, en el mercado mundial.

En tal sentido, la visita de Obama tiene un valor simbólico relevante. Con todo lo que se interpreta como un cambio de métodos y no de objetivos, en los métodos se concretan las relaciones internacionales y, en este caso, significa reconocer la legitimidad del gobierno cubano y avanzar en relaciones basadas en la igualdad y el respeto mutuo, lo que ha sido un objetivo histórico de la Revolución Cubana.

También es una muestra de solidez política interna, que permite asumir la visita del presidente norteamericano sin que ello altere el rumbo de las decisiones propias y la soberanía del país, cualquiera sean las intenciones y acciones del mandatario estadounidense. Es de esperar, por tanto, que Obama cuente con la libertad requerida para realizar sus actividades en Cuba y que estas sean ampliamente difundidas, asumiendo que el objetivo del presidente tampoco es viajar en plan de provocador.

La moraleja es que se puede discutir de todo, estar en desacuerdo en casi todo y, aún así, encontrar áreas de interés común que beneficien a ambos países, dando paso a lo que pudiéramos denominar una “convivencia entre contrarios” que constituye, en sí mismo, un buen ejemplo para el orden internacional vigente.

Otra singularidad de la visita de Obama a Cuba es que quizás sea el único país del mundo donde no recibirá muestras de rechazo popular –a quien lo dude que espere su próxima escala en Argentina–, tampoco fue recibido como un héroe, como esperaban algunos.

Es una visita “normal” que es lo que esperaba toda gente sensata y que lo mismo ocurra cuando, por elemental reciprocidad diplomática, le toque al presidente Raúl Castro visitar Estados Unidos.

“Una cosa es el restablecimiento de relaciones, que es el proceso que está en marcha ahora y otra cosa es la normalización”, han dejando en claro las autoridades de Cuba.


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Comentarios
En Cuba, Obama no puede repetir el guion de Venezuela, Ecuador, Argentina, Bolivia, Honduras, etc. En Cuba no existe todo el sistema corrupto que se le quiere imponer al mundo a sangre y fuego. En Cuba no existe la farsa politiquera que impera en EU.
Obama busca legitimar y glorificar a los mercenarios a su servicio. Ya veremos a Yoani Sánchez, Berta Soler, etc., premiadas con el Nóbel de Medicina o Literatura por alguna contribución a la humanidad y toda "la prensa libre" publicitándolo..
Nota sin comentarios populares.