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El Río de las Almas: El legado tóxico del colonialismo en los EE.UU.
Publicado 27 agosto 2015
"Cuanto más cambian las cosas, más permanecen igual." - Jean-Baptiste Alphonse Karr.

Recientemente, un contratista que trabaja para la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) en Mountain West, Estado de Colorado derramó involuntariamente tres millones de galones de desechos mineros tóxicos en el río Ánimas. En este momento, en los EE.UU. se está debatiendo la eficacia de la EPA (la derecha está utilizando el derrame como propaganda contra el Gobierno) y las consecuencias nocivas del derrame, que sin duda, tendrá en las economías y los ecosistemas locales.

Hasta el momento, el desastre ha contaminado el río Animas, San Juan del Río, y el río Colorado en Utah. Según los informes, "El desastre también representa un riesgo para el agua potable de 17 mil personas que viven en Durango, Colorado y 45 mil residentes en Farmington, Nuevo México". Si la historia sirve de indicio, la situación es probablemente más crítica de lo que las autoridades están diciendo a la gente.

Sin embargo, hay una lección más grande que aprender del derrame: el hecho de que las comunidades indígenas siguen sufriendo las terribles secuelas de la colonización y de la cultura del colono. Como era de esperar, las comunidades indígenas han sido desproporcionadamente afectadas por la última metedura de pata del gobierno de Estados Unidos en el medio ambiente.

Sin lugar a dudas eventos singulares a veces pueden iluminar las realidades político-históricas más grandes. En muchos sentidos los desastres ambientales modernos sirven como recordatorios literales y simbólicos de la historia absolutamente bárbara de colonización, una historia construida sobre la extracción de recursos y la devastación ecológica, una historia que muchos en el poder tienen la esperanza de silencia y olvidar.

Una vieja historia

El río Animas, también conocido como el Río de las Almas, está situado en las montañas de San Juan y se extiende por más de 125 millas. Según la historia, algunos dicen leyenda, "En 1765, el explorador Juan María Antonio Rivera fue enviado al norte de Santa Fe en busca de oro, asentamientos indígenas y evidencia de alguna actividad europea", eventualmente tropezó con el Río de las Almas.

Cálculos geopolíticos y controversias Estados - Naciones (tratados, guerras, asesinatos) entre Francia, México, España y los EEUU dominaron la región durante cien años. Después de la Guerra entre México y los Estados Unidos (1846-1848), se firmó el Tratado de Guadalupe Hidalgo. Como resultado, los hombres de frontera de América del Norte (colonos) y empresarios (criminales) inundaron la región oeste de la montaña en busca de nuevas tierras y riqueza.

En 1850, un hombre de frontera Lewis Ralston, viajando hacia California, extrajo $ 5 dólares en oro de Clear Creek. Nueve años más tarde, Ralston se unió a los hombres de Green Russel y fundó Auraria, dando la patada inicial a la Fiebre del Oro de Pike Peak. Menos de un año después los mineros casi agotaban los depósitos de oro en el área de Denver, obligando a los colonos y buscadores de oro a buscar riquezas en otras partes de Colorado y al Oeste de América del Norte. En 1861 el saliente presidente de Estados Unidos James Buchanan desarrolló el "Tratado Libre de Colorado" que dio comienzo al proceso de estadidad. El 1ro de agosto de 1876, el estado de Colorado se codificó formalmente y se convirtió en miembro oficial de la Unión.

Sin embargo hay otra parte de la historia de Colorado, una historia previa a la colonización (saqueo) y liquidación (genocidio), una vieja historia. Lo que hoy se conoce como el estado de Colorado fue habitado inicialmente por Nativos Americanos por más de 13 mil años:

El Sitio Lindenmeier, en el condado de Larimer, contiene artefactos que datan de aproximadamente 11.200 aC a 3000 aC. El borde Oriental de las MontañasRrocosas fue una importante ruta de migración que sirvió para la difusión de los primeros pueblos de las Américas. Los habitantes de Antiguo Pueblo vivían en los valles y mesetas de la meseta de Colorado. La Nación Ute habitaba los valles de las Montañas Rocosas del Sur y las Montañas Rocosas Occidentales, incluso tan al Este como Front Range en nuestros días.  Apaches y Comanches también habitaron partes del Sudeste y Este del Estado  y a veces, la Nación Arapaho y la Nación Cheyenne se trasladaban al Oeste para cazar a través de los Altos Llanos.

También es importante recordar la parte oscura de la historia de Colorado. Por ejemplo, la masacre de Sand Creek de 1864 en la que "una fuerza de 700 hombres de la milicia Colorado Territory atacó y destruyó un tranquilo pueblo Cheyenne y Arapaho en el territorio sureste de Colorado, matando y mutilando a un estimado de 70 a 163 indios, dos tercios de los cuales eran mujeres y niños". En efecto, de Sand Creek a Faluya, el terror patrocinado por los EEUU siempre produce los mismos resultados: masacres, cuerpos mutilados y perpetradores impunes.

Hoy en día, los Nativos Americanos representan el 1,1 por ciento de la población total de Colorado. Su historia casi borrada, sus vidas destruidas por la insana búsqueda de la extracción de recursos. Centros comerciales, rascacielos, algunas estatuas y homenajes superficiales están ahora donde las comunidades humanas vivieron durante milenios. El Gobierno de Estados Unidos, no reconocido por muchas porciones de los Nativos Americanos, por lo tanto ilegítimas para ellos, impuso implacablemente tratados, leyes, mandatos y reglamentos culturales en la parte de la población indígena que no fue asesinada. Por supuesto, se produjo la resistencia, pero fue sádicamente erradicada.

Pagar por los pecados de los demás

Seguramente, la desintoxicación del río Ánimas es importante, tanto práctica como simbólicamente. Por supuesto, el evento es importante porque prácticamente la vida de las personas continuarán siendo impactada negativamente como consecuencia del derrame: agua potable contaminada, la agricultura de riego, etc. hablando simbólicamente el incidente es premonitorio porque el derrame representa el último de una larga línea de desastres ecológicos y sociales facilitados por la colonización de América del Norte.

Nativos Americanos que habitaron la región Oeste de la Montaña por más de diez mil años fueron expulsados ​​de sus tierras por la búsqueda de oro, un mineral prácticamente sin ningún valor de uso. Hoy, 175 años después, la vida de los indígenas sigue siendo arruinada por esas mismas minas de oro.

Al final, los pequeños cambios, para los Nativos Americanos y el río Animas siguen sufriendo el legado tóxico de la colonización.

Vicente Emanuele puede ser contactado en vincent.emanuele333@gmail.com

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