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Este territorio, excolonia española, quedó bajo ocupación marroquí en 1975.

Este territorio, excolonia española, quedó bajo ocupación marroquí en 1975. | Foto: ECSaharaui

Publicado 6 noviembre 2019

Considerado por la ONU como un territorio no autónomo pendiente de descolonización, el Sahara Occidental sigue actualmente ocupado por Marruecos a más de 40 años de la salida de España.

Al pueblo saharaui lo une un denominador común: la lucha y la resistencia por recuperar sus derechos legítimos y su territorio, que ha sido "ilegalmente ocupado por un país vecino, que es Marruecos”, expresó en una entrevista a medio locales argentinos, Ahmed Fal Emhamed, representante en el país austral del Frente Polisario (Frente Popular de Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro).

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Este es el sentir que permanece luego de 44 años de la colonización de Marruecos sobre el pueblo saharaui, conformado por unas 3 millones de personas. Debido a las divisiones impuestas se encuentra repartido en tres partes, sin embargo todos y todas exigen la autodeterminación y el respeto de sus derechos bajo la organización del Frente Polisario.

Naciones Unidas: mediador del conflicto

Actualmente, los saharauis han apostado por la vía diplomática luego del acuerdo de alto al fuego con Marruecos en 1991, y exigen ante los mecanismos internacionales la celebración de un referendo.

El ministro de Relaciones Exteriores de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Mohamed Salem Ould Salek, dijo el fin de semana pasado que la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sahara Occidental (MINURSO) "debe disfrutar de todas sus competencias, afirmando que "el Frente Polisario no tolerará ningún intento de cambiar su misión principal, que es celebrar un referéndum de autodeterminación". 

Asimismo, el embajador del Frente Polisario en Nueva York, Sidi Mohamed Omar, subrayó que los saharauis casi han perdido la esperanza en el proceso impulsado por la ONU y apuntó que la opción de la vuelta a la lucha armada es algo que "siempre ha estado sobre la mesa".


El representante del Frente Polisario en Francia, Oubbi Bucharaya Bashir, confirmó el lunes pasado que la respuesta del Frente Polisario al aplazamiento por un año del mandato de la MINURSO se centrará principalmente en la inoperancia del Consejo de Seguridad y el secretario general de la ONU, Antonio Gutérres, con respecto a la "intransigencia" marroquí y su intento de imponer sus condiciones en el proceso de solución. 

Estos funcionarios afirman que Marruecos ha tratado de manipular el proceso de la MINURSO para legitimar su proceso colonizador en la que es considerada la última colonia de África y cada día pierden sus esperanzas en una solución mediada por la ONU. 

Cuatro décadas de incertidumbre

Durante los últimos 40 años, miles de saharaui están en calidad de refugiados en Argelia, muchos de ellos han pasado toda la vida en el exilio. Aunque se desconoce el número exacto de refugiados, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) estima que la población sea de unos 173.000 habitantes.

Por otra parte, el Programa Mundial de Alimentos considera que alrededor del 77 por ciento de la alimentación de los refugiados proviene de las donaciones internacionales. Algunas ONG han denunciado el uso de torturas, juicios injustos y detenciones arbitrarias.

Con escasas oportunidades de empleo, la juventud en estos momentos está exigiendo al Frente Polisario el reinicio de la lucha armada, explicó el joven saharaui Jalil Mohamed Abdelaziz en entrevista al diario cubano Granma.

"Somos una juventud con perspectivas de futuro muy limitadas, una juventud que vive en condiciones muy difíciles, ya sea en los campos de refugiados o bajo el dominio extranjero, que ve que su problema no tiene solución inmediata. Por eso queremos una solución rápida a través de un claro compromiso de la comunidad internacional con la justicia y los derechos elementales de los pueblos a decidir libremente sobre su destino", añadió.

Retrospección

Hace 44 años partía de Marruecos la Marcha Verde para invadir la entonces conocida África Occidental Española, antigua provincia africana de ese país. El entonces rey marroquí, Hassan II, alentó a 350.000 de sus ciudadanos a invadir el Sahara Occidental bajo el argumento de derechos soberanos sobre ese territorio.

Documentos desclasificados por la Central de Inteligencia de Estados Unidos y publicados por el diario La Tribuna de España reflejan que toda la planificación operativa y la organización logística del plan corrió a cargo de técnicos norteamericanos.

Tras esta acción, Marruecos presionó aparentemente a España a participar en la famosa Declaración de Madrid el 14 de noviembre de 1975. Esta declaración  se sostuvo entre España, Marruecos, Mauritania, y tras bambalinas fue dirigida y controlada por Estados Unidos, preocupado por no perder influencia en el territorio en plena Guerra Fría con la Unión Soviética. 

Todo formó parte de un pacto secreto entre el jefe del departamento de Estado de Estados Unidos, Henry Kisinger, el rey marroquí y el nuevo jefe de Estado español Juan Carlos I heredero de la dictadura franquista, cada uno de acuerdo a sus intereses particulares entre los que estaban derrotar al Frente Polisario y apoderarse de los recursos económicos del territorio.

Como resultado se le otorgó a Marruecos toda la parte norte de la antigua provincia española, unos 200.000 kilómetros cuadrados ricos en minerales, gas y petróleo descubierto por compañías norteamericanas, así como de importancia geoestratégica. A Mauritania, que abandonó en poco tiempo los beneficios de este pacto en beneficio de su vecino del norte, se le otorgaron 70.000 kilómetros cuadrados del sur, terrenos pobres e improductivos.

España traicionó sus compromisos ante Naciones Unidas y el pueblo saharaui al negociar la entrega del Sahara a Marruecos. El país ibérico debió haber celebrado el referéndum de autodeterminación anunciado en 1974, en cambio firmó los acuerdos Tripartitos de Madrid que cedieron la administración de los territorios, no la soberanía, a Marruecos y Mauritania.

Estas negociaciones nunca fueron consultadas con el pueblo saharaui y fueron ignorados sus plenos derechos a esa tierra luego de siglos de explotación española. Estos hechos desencadenarían la declaración de la República Árabe Saharaui Democrática en 1976 y el cruento conflicto armado que no finalizaría hasta el 1991.


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