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El diálogo busca conciliar a la nación suramericana en medio de la campaña desestabilizadora de una minoría radical.

El diálogo busca conciliar a la nación suramericana en medio de la campaña desestabilizadora de una minoría radical. | Foto: @BlogdoPlanalto

Publicado 18 agosto 2015

Mesas de diálogo, inauguración de obras públicas y promoción de programas sociales forman parte de la agenda de la líder brasileña. 

Las reuniones de diálogo que lleva a cabo la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff empezarán a intensificarse con el Congreso en la mira, a fin de enfrentar la crisis económica escuchando las demandas de los diferentes sectores. 

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Este lunes se llevó a cabo la mesa de diálogo en el Palacio de Alvorada, residencia oficial de la Presidenta, donde la mandataria sostuvo un encuentro con los líderes de la Cámara y se presentaron diferentes proyectos que permitirán el avance del país suramericano.

EL DATO

Movimientos sociales, Sociedad Civil, empresa privada y Congreso formarán parte de los Diálogos en Brasil. 

En ese sentido, Doris Calderón corresponsal de teleSUR en Brasil, indicó que la jefa de Estado “busca cerrar filas en el Congreso” en torno a las medidas de ajuste fiscal que debe afrontar el país, situación que ha sido calificada como “coyuntural” por parte de la mandataria brasileña pero que no afectará la política social que ha caracterizado su Gobierno.

De hecho, se prevé que esta semana continúe además con su agenda de entrega de obras sociales en diferentes comunidades brasileñas. 

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El nuevo proceso de diálogo tiene como objetivo “quebrar el pesimismo de los brasileños” ante la actual coyuntura. El gobierno de Rousseff se ha planteado escuchar propuestas y aplicar medidas que fomenten el crecimiento económico, controlando la inflación e impulsando nuevas fuentes de empleo. 

Por otra parte, Calderón enfatizó que la mandataria busca hacerle frente a la campaña mediática de organizaciones periodísticas y de sectores radicales opuestos a su Gobierno, que han intentado desprestigiar a la presidenta con el argumento de que “no tiene un programa político con el que hacerle frente a la actual crisis”.

Asimismo, la jefa de Estado ha puesto especial empeño en dar a conocer los efectos colaterales de las “leyes bomba” que conllevarían al aumento del gasto público.

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Entretanto, el jefe de la bancada del gobernante Partido de los Trabajadores en la Cámara de Diputados, José Guimarães, reconoció tras la reunión que la “inestabilidad afecta a la economía en Brasil, erosionando la gobernabilidad en el país”, por lo que aseguró que se está “trabajando fuertemente” para hacerle frente a la situación. 

En contexto

El pasado 13 de agosto, Dilma Rousseff sostuvo un encuentro con al menos 30 movimientos sociales. En ese encuentro escuchó las diferentes posiciones de los líderes sindicales, que abogaron por la igualdad social y el seguimiento de obras públicas. 
Tras la reunión que se llevó a cabo en el Palacio de Planalto, sede del Gobierno, los representantes de los colectivos sociales reiteraron su apoyo a la Presidenta. 
De igual forma, el podio instalado en Brasilia sirvió para que los movimientos sociales y sindicales denunciaran los intentos de Golpe de Estado que se gestan desde la derecha. 

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