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Hungría se opone a la política migratoria comunitaria.

Hungría se opone a la política migratoria comunitaria. | Foto: EFE

Publicado 2 octubre 2016





Esta consulta es otra de las controvertidas políticas que Hungría ha aplicado para frenar la llegada de inmigrantes y refugiados, como la construcción de vallas y muros para tratar de sellar sus fronteras.

Los colegios electorales de Hungría abrieron este domingo a las 6H00 (hora local), para votar si acepta o no la imposición de la Unión Europea (UE) sobre la acogida de refugiados.

Desde la sede del Eurogrupo han señalado que la consulta popular es inconstitucional y el Gobierno húngaro argumenta que está en el derecho de preguntar al pueblo si reciben o no a los migrantes.

El gran impulso del referendo anti refugiados lo dio el primer ministro Viktor Orbán, quien desde el inicio de la actual situación de los refugiados en Europa aplicó medidas para rechazar el tránsito y llegada de migrantes a Hungría.

Analistas señalan que lo planteado por el Gobierno Húngaro es un claro desafío a las imposiciones de la UE y trata de marcar un hito para que otras naciones de Europa (Polonia, Eslovaquia y la República Checa) sigan el ejemplo de Hungría.

El presidente húngaro, János Áder convocó en junio el referendo  para el 2 de octubre  sobre el sistema de cuotas la Unión Europea (UE) para reubicar a los refugiados.

La pregunta será  ​"¿Quiere que la Unión Europea tenga derecho a determinar una cuota obligatoria de ciudadanos no húngaros en Hungría sin el consentimiento del Parlamento?"

Según las leyes húngaras, para que la consulta sea válida es necesario que más del 50 por ciento de los 8,2 millones de húngaros con derecho a voto emitan un voto válido.

Las últimas encuestas señalan que el 42 por ciento del censo acudirá a votar y que el 31 por ciento está indeciso. No obstante, se espera que la gran mayoría de los que participarían en el referendo anti refuguados apoyen la negativa del Gobierno a recibir refugiados.

Otras controvertidas políticas contra los refugiados


Hace un año, el Gobierno Húngaro decidió cerrar sus fronteras con Serbia y Croacia para impedir el tránsito de refugiados por su territorio y ordenó el levantamiento de vallas alambradas, tras la acción de Budapest que expidió una legislación que penaliza con hasta cinco años de cárcel el cruce ilegal de las fronteras.

Desde el 5 de junio las autoridades húngaras iniciaron la aplicación de una reforma legal que permite trasladar a los refugiados interceptados cerca de las fronteras al otro lado de las vallas fronterizas.

Detrás de la barrera fronteriza, los refugiados tendrán que acceder a las zonas de registro, donde podrán presentar sus solicitudes de asilo, con lo que se hará mucho más difícil la petición.

El primer día de aplicación de la polémica medida anti refugiados, el gobierno húngaro expulsó al menos 600 personas a la zona de la frontera, este tipo de devoluciones en caliente han sido duramente criticadas por la ONU.

Hungría versus la Unión Europea


Con la celebración de referendo anti refugiados, el primer ministro y el Gobierno de Hungría buscan dejar claro su rechazo a las medidas UE; también busca capitalizar aún más su discurso contra la inmigración y la apertura de fronteras que está calando en Europa.

Las cuotas de refugiados fueron aprobadas por mayoría calificada en septiembre de 2015 por los países del eurobloque, que deberían acoger alrededor de 160 mil refugiados en dos partes antes de 2017.

Tras la imposición de la UE, Hungría y Eslovaquia  recurrieron ante los tribunales el sistema de reparto. Orbán consideró las cuotas de reubicación —por las que Hungría recibiría a mil 294 refugiados procedentes de Grecia e Italia— “un abuso de poder” de la UE, pese a haber sido aprobadas por la  mayoría de los socios, con el voto en contra de su país, República Checa, Eslovaquia y Rumania.

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El caso húngaro no es el único en oponerse a la política migratoria comunitaria. El investigador del Instituto de Asuntos Exteriores y Comercio de Hungría, Sándor Gyula Nagy, explicó que el rechazó al sistema de acogida de refugiados es un punto en común con el llamado Grupo de Visegrád conformado por Polonia, Hungría, Eslovaquia y la República Checa.

Estos cuatro países son reacios a la reforma del sistema de asilo de la UE: desde el reparto de asilados a la acogida obligatoria, algo que encuentran profundamente injusto, poco realista y perjudicial tanto para sus propios Estados como para la UE. También rechazan de pleno las multas por no cumplir con los compromisos acordados.

Hungría no es el único


La postura del Gobierno húngaro no es la única en contra de los refugiados, en enero de 2016 el Parlamento danés promulgó una ley para confiscar los bienes de los refugiados.

El acuerdo del pasado 8 de marzo entre la Unión Europa y Turquía sobre los refugiados permite la devolución al suelo turco de todo extranjero que llegue ilegalmente a las costas griegas, incluso a los sirios.

A cambio, la UE se compromete a traer desde Turquía a un número de refugiados equivalente al de expulsiones. El trato incluye otras tres condiciones para Europa: aumentar los tres mil millones de euros destinados a Turquía para atender a los refugiados, eximir a sus ciudadanos de la necesidad de visado para viajar a la UE ya en junio y avanzar en el proceso de adhesión al club comunitario.

El cierre de fronteras y desalojo de campamentos (Idomení, mayo 2016) han profundizado el drama de la frontera de Grecia y Macedonia, otra muestra de cómo desde Bruselas no se asume la responsabilidad sobre el problema de los refugiados.

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En el mes de septiembre, Francia y Gran Bretaña acordaron la construcción del “nuevo gran muro” en la ciudad francesa de Calais con el fin de prevenir la entrada de refugiados e inmigrantes al territorio británico.

Desde las organizaciones y organismos de ayuda a los refugiados han criticado la política represiva y discriminatoria de la países de la UE, ejemplo de las medidas anti refugiados es que a los rescatados en el Mar Mediterráneo son trasladados a centros de detención para ser devueltos a los campos de refugiados o repatriados a sus países de origen.


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