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Durante el juicio realizado el miércoles, la niñera se mostró sonriente.

Durante el juicio realizado el miércoles, la niñera se mostró sonriente. | Foto: RT

Publicado 3 marzo 2016





La niñera que asesinó a la niña de cuatro años en Rusia reveló durante el juicio en su contra lo que la motivó a cometer el crimen.

La mujer que mató a la niña de cuatro años y se paseó por las calles de Moscú (capital rusa) con su cabeza declaró el miércoles que cometió el crimen porque se lo “había ordenado Alá” y afirmó que se ha “vengado … de los que derraman sangre”.

Guiulchejra Bobokulova hizo esta aseveración durante el interrogatorio que se realizó ayer en el que aceptó que asesinó a la niña y la amenazó con inmolarse como venganza por los musulmanes en Siria,  “que también quieren vivir”, pero que son asesinados por "bombardeos con aviones".

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Asimismo, precisó que la decisión de matar a la niña la tomó hace un mes.

La niñera, nacida en Uzbekistán, aseguró que su intención era vivir en Siria, sin embargo, no tenía dinero para eso y, en cambió, viajó a Rusia donde tenía casi un año y medio trabajando para la familia.

Por otro lado, al ser interrogada sobre si pretendía unirse al grupo terrorista autodenominado Estado Islámico o Daesh respondió que no lo sabía, pero que le gustaría vivir en una ciudad musulmana, donde las mujeres lleven la “cara cubierta”.

Apuntó que lee el Corán, ora cinco veces al día y se considera una “fiel creyente”, no obstante, su padre, Bajretdin Turáyev, de 62 años, negó esta información y aseguró que nunca iba a la mezquita, no llevaba hiyab ni leía el libro sagrado del islam.

El dato: Guiulchejra Bobokulova había estado recluida en diversas clínicas psiquiátricas en Uzbekistán, su nación de origen, además, tenía tres hijos. "Empezó a decir cosas extrañas, oía voces, dejó de obedecer, se volvió agresiva (...) De repente perdió la memoria. Yo intentaba calmarla, pero ella solo repetía: '¡Tengo miedo, papá!'. La llevamos a un hospital. Allí la mantuvieron 13 días", señaló Turáyev.
Las calles de Moscú, capital de Rusia, se llenaron de horror, cuando una mujer vestida de negro decidió salir a pasear por el noreste de la ciudad, con la cabeza de la niña de cuatro años a quien cuidaba desde hace un año y medio.

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