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La primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon (i) estuvo reunida con la primera ministra británica Theresa May (d).

La primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon (i) estuvo reunida con la primera ministra británica Theresa May (d). | Foto: Reuters

Publicado 28 marzo 2017

La votación, producto del descontento generado por el Brexit, va en contra de los intereses de la primera ministra británica Theresa May, quien es la principal impulsora de la decisión separatista.

El parlamento escocés aprobó este martes la moción sobre la realización de un nuevo referendo de independencia, en vista del descontento general originado por el Brexit del año 2016.

De esta manera, la decisión de la nueva consulta ocurre un día antes de que Reino Unido notifique el adiós a la Unión Europea.

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La moción del referendo fue una decisión promovida por la primera ministra escocesa Nicola Sturgeon, quien cuenta con la autorización para pedir a Londres la celebración de una nueva consulta similar a la que ocurrió en 2014.

La decisión de realizar el referendo fue aprobada con 69 votos a favor y 59 en contra. Para conseguir este resultado, el Partido Nacionalista Escocés contó con el apoyo del Partido Verde, fundamental para la aprobación.

La propuesta parlamentaria llama a pronunciarse "una vez haya claridad sobre los resultados de las negociaciones sobre el Brexit", que comenzará este miércoles cuando la primera ministra británica Theresa May active el artículo 50 del Tratado de Lisboa.

May declaró anteriormente que no va a permitir realizar la consulta en el marco de las negociaciones del Brexit, ya que Sturgeon quiere convocarlo entre otoño de 2018 y primavera de 2019, es decir, durante el último tramo de las negociaciones entre Londres y Bruselas.

"Mi posición es muy simple y no ha cambiado", afirmó la primera ministra británica durante una entrevista. "Y es que ahora no es el momento de hablar de un segundo referendo de independencia", añadió.

Por su parte, Sturgeon indicó que "los escoceses pueden tomar una decisión bien fundamentada sobre su futuro" en el plazo previsto y que no hay motivo para esperar más.

Una vez aprobada la solicitud por el parlamento escocés, debe trasladarse la petición al parlamento británico, donde los conservadores de May tienen mayoría absoluta. Ambas Cámaras (la Cámara de los Comunes y la de los Lores) deben dar su visto bueno, el cual consistiría en aprobar el traslado a Edimburgo para organizar el plebiscito.

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En el primer referendo realizado en 2014, la permanencia en el Reino Unido fue mayoría en un 55 por ciento. Pero los independentistas escoceses afirmaron, en su programa electoral, que si se producía "un cambio material en las circunstancias", solicitarían un nuevo plebiscito.


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