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El analista señaló que cualquier hecho de violencia en medio del cese al fuego unilateral "tiene un impacto mayor que si se continuar la negociación en medio del conflicto".

El analista señaló que cualquier hecho de violencia en medio del cese al fuego unilateral "tiene un impacto mayor que si se continuar la negociación en medio del conflicto". | Foto: teleSUR

Publicado 9 julio 2015

El analista político Juan Carlos Palou destacó que de no llegar a un cese al fuego bilateral y retomarse los hechos de violencia "la gente considera que ha habido una traición” y perdería confianza en las negociaciones que se llevan a cabo en La Habana.

El cese al fuego unilateral anunciado por las Fuerzas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) es un hecho que podría ayudar a superar la crisis, sin embargo, de ocurrir un nuevo enfrentamiento podría afectar la credibilidad y la confianza en el proceso de negociaciones que se lleva a cabo en La Habana entre los insurgentes y el Gobierno de esa nación.

Así lo explicó en entrevista con teleSUR el analista político Juan Carlos Palou, quien manifestó que la decisión de las FARC "es un hecho que ayuda a empezar a superar la crisis", al tiempo que apuntó que las negociaciones entre ambas partes están saliendo de uno de los momentos considerados como "la peor crisis que ha tenido que afrontar el proceso de negociación...por la enorme pérdida de credibilidad y de confianza".

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Palou señaló que el cese al fuego unilateral tienen unos riesgos "muy altos", que se pudieron comprobar en el pasado debido a un "optimismo grande" que se produce a raíz de la disminución de los hechos de violencia que son propios del conflicto armado. Destacó que de no llegar a un cese al fuego bilateral y retomarse los hechos de violencia "la gente considera que ha habido una traición, que este proceso no es serio" y que, por lo tanto, "están volviendo a engañar al país".

En este sentido, el analista aseguró que "cualquier hecho de violencia bajo la lógica de un cese al fuego unilateral tiene un impacto mayor que si se continuara la negociación en medio del conflicto". Aseguró que la disposición de las FARC de suspender por su parte las hostilidades a partir de este 20 de julio, durante un mes, es un hecho "positivo".

Al respecto, Palou afirma que se trata de poner "contra la pared" al Gobierno colombiano para que acepte el cese al fuego bilateral.

"A veces se olvida que un cese al fuego bilateral implica una estructura de seguimiento y monitoreo que involucraría unas 13 mil o 14 mil personas dispersas en el territorio nacional", el establecimiento de "zonas neutrales entre las Fuerzas Públicas y las FARC", entre otras implicaciones, dijo al tiempo que destacó que sería "una tarea exigente en términos institucionales, de diseño de mecanismo, de identificar a las personas que adelantarían esas tareas".

Palou considera que de llegarse a esta decisión entre ambas partes habría que comprometer "un andamiaje muy complejo al que debería dedicarse la mesa de negociación y la preocupación es que se deje de lado el tema central de la mesa... las conversaciones para terminar cuanto antes el proceso de negociación con un acuerdo con el fin de las hostilidades del conflicto armado".

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En cuanto a la posibilidad de que el Gobierno colombiano acepte o no firmar un acuerdo de cese al fuego bilateral, el analista aseguró que existen indicios, "más que del presidente Santos, del jefe negociador De la Calle (Humberto), quien aseguró que el gobierno estaría dispuesto a reconsiderar su negativa al cese bilateral al fuego si se pensara en la concentración de tropas". Algo que para el analista Palou es poco probable. En contraste, cree que más oportuno "y posible que se vaya produciendo un desescalamiento del conflicto con el desminado comunitario".

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En contexto

Representantes del Gobierno colombiano se reúnen con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) para conversar en La Habana desde el año 2012, tratando de conseguir una salida concertada a la confrontación, que lleva más de medio siglo.

Como resultado de los diálogos de paz, se han alcanzado acuerdos parciales en temas como la reforma rural integral, participación política y garantía para la oposición, el tema de las drogas ilícitas, además de un programa para el desminado, y la creación de una comisión de la verdad.


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