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Decisión del juez responde a una estrategia política para sabotear un acto en apoyo a Lula y en contra de la Lava Jato.

Decisión del juez responde a una estrategia política para sabotear un acto en apoyo a Lula y en contra de la Lava Jato. | Foto: PT

Publicado 24 abril 2017

El exmandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró que no fue informado sobre la petición que hizo la Policía Federal al juez Sérgio Moro para mover la fecha del 3 al 10 de mayo. 

El día para la declaración del expresidente de Brasil, Lula da Silva (2003-2011) fue aplazado una semana por el juez brasileño, Sérgio Moro, que dirige la investigación de corrupción Lava Jato. 

El exmandatario aseguró que no fue informado sobre la solicitud que la Policía Federal le hizo al juez Moro para posponer su testimonio ante la justicia pautado inicialmente para el 3 de mayo. 

Moro aceptó la petición de la Policía para establecer un esquema de seguridad a la altura de las circunstancias y ahora la declaración será el 10 de mayo. 

Lula da Silva. Fuente: PT

"La Policía Federal argumentó que necesitaba tiempo para organizar la seguridad en la zona y que el feriado del Día de Trabajo, el 1 de mayo, dificultaría aún más la operación", sostuvo el diario brasileño Folha de Sao Paulo.

Aliados del expresidente Lula afirman que la decisión de Moro responde a un interés político para desanimar a la militancia del PT que se preparaba para realizar un gran acto en contra de Moro y la Lava Jato el 3 de mayo en la ciudad brasileña de Curitiba. 

El Partido de los Trabajadores (PT) y movimientos aliados preparan una fuerte movilización para apoyar al expresidente. Las caravanas estaban dispuestas a partir desde varios puntos del país hacia la Curitiba. 

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El líder del PT está acusado de corrupción pasiva porque supuestamente recibió un apartamento de lujo en Guarujá en el litoral del estado de Sao Paulo, como forma de soborno de la empresa constructora OAS, vinculada a la trama de corrupción del consorcio semiestatal Petrobras. 

La semana pasada el expresidente de OAS, Leo Pinheiro, aseguró a Moro que el apartamento era de Lula y que éste incluso le pidió que destruyera las pruebas que pudieran implicarlo. Lula siempre ha negado que el inmueble fuera de su propiedad y afirma que se trata de una persecusión política para evitar su candidatura presidencial en 2018.

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