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Imagen diseñada por Wikileaks sobre las negociaciones en torno al TISA.

Imagen diseñada por Wikileaks sobre las negociaciones en torno al TISA. | Foto: La Jornada

Publicado 4 junio 2015

Según revelaciones de Wikileaks, el objetivo del Acuerdo sobre el Comercio de Servicios (TISA) sería controlar la legislación de los Gobiernos contra lo que pudiera suponer un impedimento para los negocios de las multinacionales.

La organización Wikileaks develó información secreta sobre las actuales negociaciones del Acuerdo sobre el Comercio de Servicios (TISA, por sus siglas en inglés) y señaló que afectan a 50 países y a un 68,2% del comercio mundial de servicios.

De acuerdo con documentos proporcionados a medios como La Jornada y Público, Estados Unidos (EE.UU.) y la Unión Europea (UE) son los principales impulsores convenio, el cual aspira a regular de manera supranacional los servicios de salud, agua, financieros, de telecomunicaciones y transporte, entre otros.

La versión mas reciente del borrador del TISA, un acuerdo que ha sido criticado por su secretismo y falta de transparencia, plantea que los países firmantes den a los proveedores de servicios financieros extranjeros el mismo trato que a los nacionales.

Entonces, el objetivo sería controlar y coartar la libertad legisladora de los Estados y las instituciones (desde Ayuntamientos a colegios profesionales) contra todo aquello que pudiera suponer un impedimento para los negocios de las multinacionales del sector Servicios, según las revelaciones de la organización creada por el periodista australiano Julian Assange. 

Además de EE.UU. y la UE, en las negociaciones del acuerdo se encuentran unos 23 países, entre ellos Turquía, México, Canadá, Australia, Pakistán, Taiwán e Israel, que en conjunto comprenden dos tercios del PIB mundial.

Una de las cláusulas del tratado exigiría que los gobiernos informaran con antelación al resto de los países del TISA sobre cualquier plan legislativo, leyes o normas que pretendieran aprobar, de forma que las multinacionales podrían conocer sus planes y pedir explicaciones, y daría margen a las empresas afectadas para reaccionar y presionar en contra de esas normativas.

A partir de este acuerdo, los Gobiernos e instituciones podrían perder su capacidad de decisión y por descontado la de los ciudadanos, ya que se obligaría a contratar a las empresas con "criterios objetivos y transparentes", tales como su "capacidad", y dejando a un lado otras razones sociales, medioambientales o culturales.

 

 

“Servicios turísticos, de salud y medio ambiente, así como finanzas, telecomunicaciones y transporte, forman parte crucial de la vida cotidiana (y) los gobiernos las regulan con varios objetivos; sin embargo, el TISA los trata como transacciones comerciales entre un proveedor y un consumidor, dentro de un mercado que debería estar sujeto a una regulación suave y basada en el mercado”, señala uno de los análisis publicados por Wikileaks.

El TISA, agrega, “va contra las regulaciones que restringen el tamaño y la forma de los mercados locales de servicios (acceso al mercado), y aquellas que discriminan a las empresas extranjeras (trato nacional)”.

En abril y junio del año pasado, el diario mexicano La Jornada informó de versiones previas del borrador del acuerdo, que también le fueron proporcionadas por WikiLeaks.
Entonces se alertaba que la negociación, impulsada inicialmente a principios de 2012 por EEUU y Australia, era respuesta a “los repetidos fracasos en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC) por lanzar una nueva fase de liberalización del comercio internacional, conocida como Ronda Doha”.

 

 

 


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