Izquierdas en México debaten cómo defender la soberanía ante el fascismo
En el encuentro de las izquierdas en México, el Seminario Internacional del Partido del Trabajo reunió a 260 delegados de 39 países para discutir el agotamiento neoliberal, la guerra y la soberanía. Ante la lectura de Gustavo Petro sobre el 3 de enero, la delegación venezolana reivindicó la resistencia bolivariana.
XXX Seminario Internacional: “Los Partidos y una Nueva Sociedad” reunió a representantes de partidos de izquierda con presencia en los 5 continentes. Foto: cortesía PT
11 de octubre de 2026 Hora: 13:13
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Entre el jueves 8 y el sábado 10 de octubre, Ciudad de México recibió a 260 delegados de 39 países, en representación de 101 partidos y organizaciones de América, Asia, África y Europa, para la trigésima edición del Seminario Internacional «Los Partidos y una Nueva Sociedad». El encuentro de las izquierdas en México, convocado por el Partido del Trabajo (PT), buscó, según su convocatoria, «reflexionar, compartir experiencias y discutir ideas» y generar alternativas de izquierda frente a los retos del momento.
Bajo la anfitrionía de Alberto Anaya Gutiérrez, dirigente nacional del PT, las tres jornadas dejaron cerca de 46 ponencias, un conversatorio de jóvenes y una mesa sectorial de mujeres, con exposiciones como las de Gabriela Cordero Gómez, ponente de México en inteligencia artificial y procesos electorales, y las delegadas de Bolivia Gladys Quispe y Teresa Morales.
Dos fechas pesaron sobre las discusiones desde la primera sesión. La primera era el 3 de enero, cuando fuerzas estadounidenses bombardearon Caracas y secuestraron al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, la diputada Cilia Flores; la segunda, el centenario del nacimiento de Fidel Castro, en agosto de 1926.
Petro abre el seminario con una denuncia contra Trump
El expresidente colombiano Gustavo Petro declaró inaugurados los trabajos el jueves 8 con un discurso de casi dos horas, y su pasaje más duro llegó cuando llamó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, «Hitler a la décima potencia». La frase tenía un antecedente. Petro recordó que Trump amenazó ante la Asamblea General de la ONU con «aniquilar» a Irán si no se alcanzaba un acuerdo, y de ahí extrajo su conclusión. «Liquidar una civilización es un megaholocausto; ni a Hitler se le ocurrió decir esto», denunció. A su juicio, «lo de Gaza se le queda en pañales al instinto genocida de pronunciar esas palabras en un escenario como las Naciones Unidas».
De Gaza pasó a Benjamin Netanyahu, y denunció un «apartheid político» contra las figuras que piden juzgar por genocidio al primer ministro israelí, al tiempo que reprochó que «quien lo realiza ande por el mundo y entre al congreso de los Estados Unidos».

La crítica se volvió después hacia la propia izquierda en el poder, cuando Petro dio por agotado el modelo neoliberal y pidió a los gobiernos progresistas dejar de apoyar sus economías en el carbón y el petróleo. «No se puede construir socialismo sobre rentas», advirtió. Sobre Venezuela sostuvo que «no puede haber un Chávez con petróleo regalado» y que, en la operación del 3 de enero, «los únicos que se defendieron fueron los militares cubanos».
Venezuela reivindica el combate del 3 de enero
A los combatientes cubanos que murieron defendiendo al presidente Nicolás Maduro, y a los venezolanos que cayeron con ellos, rindió tributo la diputada del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) Tania Díaz, integrante de la delegación venezolana. «¿Cuántas narrativas no se cayeron con el sacrificio del presidente Nicolás Maduro?», preguntó, y planteó que el 3 de enero cayeron varias de ellas en medio de un revés militar en condiciones de guerra asimétrica.
Díaz sostuvo ante la sala que aquella noche hubo combate y defensa de la patria, y rechazó la versión contraria en una frase dirigida a Petro, «Es una canallada pararse aquí a decir que no se hizo».
Tania Diaz: Militarmente esa noche (3 de enero) no se pudo. Pero ¿qué pasó al día siguiente? ¿Cuántas narrativas no se cayeron con el sacrificio del presidente Nicolás Maduro? ¡Viva Nicolás Maduro! ¡Viva Cilia Flores! Y lamentablemente hubo gobiernos de la región, aliados, que no reconocieron al gobierno del presidente Nicolás Maduro. Deslegitimaron la acción democrática de un pueblo que es revolucionario, es chavista y que hoy día es mayoría política en Venezuela. Y se metieron y lo secuestraron, pero nadie salió a defender a la derecha el 3 de enero. Allí salimos, los millones de militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela. Salimos a pedir que regresaran a Nicolás Maduro. Se demostró el 3 de enero, como se demostró el 13 de abril y como se demostró en tantas otras oportunidades, que el poder de Venezuela no está solamente en el Palacio de Miraflores. ????️@taniapsuv
— El Político (@elpoliticove) October 9, 2026
El balance oficial de esa noche empezó a fijarse el 6 de enero, cuando la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, decretó siete días de duelo nacional por los militares y civiles muertos en defensa de la soberanía. El 16 de enero, el Ministerio de Defensa informó que entre las víctimas fatales hubo 47 efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), nueve de ellos mujeres, junto a civiles y colaboradores de Cuba. La isla precisó que 32 de sus militares, destacados en Caracas en misión de cooperación en defensa, cayeron en combate.
Casi ocho meses después de aquellos combates, el 30 de agosto, dos días después de firmado el acuerdo petrolero con Washington, Trump definió el crudo venezolano como «un regalo de Venezuela al pueblo de Estados Unidos». Caracas habla de soberanía; Rodríguez sostiene que el pacto, por 25 años y 17 campos, mantiene la propiedad estatal de los recursos.
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Ramonet: «Vivimos la transición hacia un nuevo sistema histórico aún no totalmente definido»
Tania Díaz cerró su intervención recordando que, tras el secuestro del mandatario venezolano, salieron a la calle las Unidades de Batalla Bolívar-Chávez (UBCh), las comunas, los movimientos sociales, las mujeres y la militancia del PSUV. «Se demostró el 3 de enero, como se demostró el 13 de abril y como se demostró en tantas otras oportunidades, que el poder de Venezuela no está solamente en el Palacio de Miraflores», afirmó. El 13 de abril remite a 2002, cuando la movilización popular devolvió a Hugo Chávez a la Presidencia tras el golpe de Estado.
El destacado periodista y catedrático @IRamonet también alzó su voz en solidaridad con #Venezuela exigiendo la liberación del Presidente Nicolás Maduro y la Primera Dama Cilia Flores #LosQueremosDeVuelta https://t.co/FP7kQMV31v
— Alejandra Castillo ???????? (@alejabolivarian) October 10, 2026
La capacidad de decidir, planteó el jueves el periodista y destacado intelectual Ignacio Ramonet ante las izquierdas en México, define hoy lo que significa ser soberano, más que el aislamiento, en un mundo que atraviesa «la transición de un sistema histórico hacia un nuevo sistema histórico cuyo perfil todavía no está completamente definido». A su juicio, «el futuro todavía está abierto» y la multipolaridad no trae cooperación automática. Ramonet saludó con un aplauso al presidente Maduro y a su esposa y exigió su liberación inmediata, pues ambos permanecen sometidos a un proceso ilegal y sin pruebas en Nueva York.
Avance fascista y las disputas internas de la izquierda
A una celda de Nueva York, imaginó Fernando Buen Abad, iría a parar también la presidenta de México si la operación estadounidense contra Venezuela y el secuestro de Maduro se repitieran en el país. Lo planteó como una pregunta a quienes militan en los frentes de formación, organización y movilización. «¿Alguno calcula en qué fecha van a venir 150 helicópteros a la Ciudad de México y van a secuestrar a Claudia Sheinbaum?», lanzó. Definió la hipótesis como una «circunstancia anómala, impúdica, obscena», la emparentó con lo ocurrido «hace poquito en la hermana República Bolivariana de Venezuela» y admitió que nacía de una «lógica delirante como la mía».

Desde esa hipótesis, Buen Abad pasó a la autocrítica de la propia militancia y enumeró los vicios que, a su juicio, la atraviesan, entre ellos la «criticadera abierta, diestra y siniestra, mañana, tarde y noche», los «sectarismos», las «envidias» y los «celos». Habló también de «sommeliers de la política», «sommeliers del marxismo» y «sommeliers de la metodología». «Me pregunto y pregunto, ¿qué haríamos?», remató.
A esa pregunta respondió el politólogo español Juan Carlos Monedero con un diagnóstico histórico, según el cual los sectores que tras la Segunda Guerra Mundial debieron repartir los aumentos de productividad con los Estados sociales volvieron con la crisis de 1973 decididos a impedir que las izquierdas gobiernen. Y cuando gobiernan, dijo, el obstáculo está en el aparato público, la banca, los medios y las iglesias, lo que Gramsci llamó el Estado ampliado. «Ganamos el gobierno, pero no ganamos el poder», citó, aludiendo a una frase de Petro.
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Del naufragio neoliberal de 2008, con la crisis de Lehman Brothers, nació a su juicio un plan B autoritario que hoy tiene los rostros de Kast, Milei, Bukele, Trump y Meloni. En el terreno empresarial, dijo, lo encarna Peter Thiel, cofundador de PayPal y de Palantir, a quien calificó de «un fascista con todas las letras» y «un supremacista», además de alertar de que se está comprando buena parte de Argentina.
El fascismo y el neofascismo ocuparon además el módulo de coyuntura del sábado, que reunió la lucha contra el colonialismo, la militarización y los acuerdos de paz, la guerra cognitiva y la sustentabilidad ambiental, y abrió espacio al estudio de los modelos socialistas chino, vietnamita, venezolano y yugoslavo.
El centenario del comandante Fidel
Detrás de los debates de las izquierdas en México estuvo desde la sesión inaugural la figura de Fidel Castro, a quien el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, invocó por videoconferencia en un mensaje, en el año en que se cumple un siglo de su nacimiento. Señaló las restricciones de Washington como el principal obstáculo para el desarrollo nacional, dijo del bloqueo que constituye «una amenaza para la paz, la estabilidad y la seguridad de la región» y pidió consolidar bloques de cooperación solidaria entre las izquierdas de América Latina y el Caribe.
Díaz-Canel cerró el mensaje con una consigna dirigida a los asistentes, «Bajo ese ideal fidelista y con el respaldo y la solidaridad de ustedes, Cuba seguirá luchando y seguirá venciendo. Abajo el imperialismo yanqui. Viva la solidaridad entre los pueblos del mundo. Patria o muerte, ¡venceremos!».
Con otro tono, Buen Abad confesó su apego al líder cubano y su admiración por la gestión de Díaz-Canel. «Me encanta tener nostalgia de Fidel Castro, perdónenme ustedes, no puedo evitarlo. Lo necesito. No me duele, no me apena, no me avergüenza, lo necesito», declaró. Celebró las políticas de salud y educación públicas gratuitas que atribuyó al mandatario cubano, en las que vio repetirse «la historia profunda de la lucha del pueblo cubano», y pidió a los asistentes pensar «dónde va lo nuevo para saber si yo también lo tengo».
Al líder cubano lo ubicó en la coyuntura presente el dirigente argentino Alejandro Rusconi, que lo reivindicó como guía, exigió el levantamiento del bloqueo a Cuba e instó a seguir rechazando a la OEA y a las coaliciones de cooperación político-militar impulsadas por Estados Unidos, entre ellas la que llamó Escudo de las Américas. «No tengo duda de que hoy nos diría que la batalla prioritaria de nuestro tiempo es derrotar a la derecha fascista y el proyecto neocolonialista de Donald Trump y sus aliados», afirmó.
Autor: teleSUR: rp - drb
Fuente: PT - La Jornada -




