Iglesia de Brasil alerta instrumentalización de la fe de la Aparecida
La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil y organizaciones sociales denuncian agresiones de sectores bolsonaristas.
Discursos polémicos, viejos proyectos y ataques a la Iglesia católica movilizan el debate religioso en la recta final de las elecciones. Foto: EFE.
11 de octubre de 2026 Hora: 13:01
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La celebración de Nuestra Señora de Aparecida, patrona de Brasil, llega este 12 de octubre envuelta en una disputa que la jerarquía católica y las organizaciones sociales describen como un intento de instrumentalizar la fe por parte de la campaña de la extrema derecha.
La conmemoración, fuertemente ligada a la identidad y a la fe popular brasileña, adquiere este año un peso político inusitado. Los sectores eclesiásticos advierten sobre un clima de hostilidad creciente hacia las manifestaciones católicas y los signos de la religiosidad popular.
La disputa presidencial, marcada por una fuerte polarización, se encamina al balotaje del 25 de octubre. En ese tramo final, el debate religioso se cruzó de lleno con la campaña, y voces de la Iglesia y de los movimientos sociales denuncian la continuidad de ataques y prédicas fundamentalistas promovidas por grupos cercanos al bolsonarismo.
El objetivo de esos grupos, según las denuncias, es debilitar las costumbres populares y el carácter laico del Estado. Las fricciones se intensificaron después de que el candidato presidencial de la extrema derecha, Flávio Bolsonaro (PL), de confesión evangélica, prometiera decretar que «Brasil es del Señor Jesucristo» si alcanza la presidencia.
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La consigna desató inquietud entre las comunidades católicas, que la interpretan como la imposición de un credo y una ofensa a la diversidad cultural de la nación. En paralelo, los debates y contenidos difundidos en redes sociales reavivaron tensiones vinculadas a propuestas conservadoras del pasado.
Los informes de la Comisión Brasileña de Justicia y Paz (CBJP), órgano vinculado a la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, registran agresiones y hechos de intolerancia religiosa contra templos y símbolos católicos durante los últimos años. El conteo supera las decenas de agresiones, según la entidad, y configura un patrón de hostilidad proveniente de sectores radicalizados de derecha.
Ante ese escenario, el obispo Dom Geraldo Maia rechazó cualquier subordinación de la institución a intereses partidarios o a liderazgos mesiánicos. La autonomía frente al poder político, sostuvo, forma parte de la misión profética de la Iglesia.
El episcopado recordó además el arraigo histórico de la imagen de Aparecida, surgida entre los estratos más pobres y excluidos durante la esclavitud. Para la jerarquía católica, esa advocación encarna la resistencia y el respaldo a los oprimidos, y se convirtió en un baluarte cultural contra los intentos de apropiación ideológica impulsados por el fundamentalismo.
La acción profética del catolicismo social, añadió, permanece intacta ante el riesgo de un retroceso democrático y de un autoritarismo creciente en las instituciones.
Los colectivos de base y los ámbitos críticos del catolicismo renovaron su apuesta por la justicia social. Reclaman que se respete la pluralidad de credos y el carácter popular de sus tradiciones, frente a los planes de exclusión y de hegemonía conservadora. En un contexto donde la fe se emplea como herramienta proselitista, la laicidad del Estado ocupa el centro de ese reclamo.
El cruce entre religión y campaña electoral continuará en las próximas semanas. La festividad del 12 de octubre funcionará como termómetro de esa tensión, con la mirada puesta en el balotaje que definirá la presidencia el 25 de octubre.
Autor: teleSUR - er - JML
Fuente: Brasil de Fato




