Cine de luto: Fallece Patricio Guzmán, voz imprescindible del documental chileno

Patricio Guzmán fue un referente indispensable del cine documental y la memoria histórica de Chile, consagrado en 2023 con el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales.

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Patricio Guzmán en la sala de montaje, La Cruz del Sur (1992). Foto: Patricio Guzmán


15 de septiembre de 2026 Hora: 20:19

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Chile despide este martes 15 de septiembre a uno de los nombres fundamentales de su cinematografía y un guardián incansable de su identidad colectiva. La partida física del cineasta Patricio Guzmán, a los 85 años de edad, marca el fin de una era para la cultura latinoamericana, dejando un vacío incalculable en la cinematografía mundial, pero consagrando una obra testimonial que se mantendrá como el retrato ético de una nación.

Fiel creyente de que «un país sin cine documental es como una familia sin álbum de fotografías», dedicó cada fotograma de su vida a evitar que la amnesia política terminara por borrar las huellas del pasado chileno.

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Discurso de Salvador Allende, Batalla de Chile I 1975-1976-1979 SINOPSIS DE LA PRIMERA PARTE («La insurrección de la burguesía», 100′) Foto: Patricio Guzmán

Nacido en Santiago en 1941, su voracidad intelectual lo llevó a transitar tempranamente por las aulas de Teatro, Historia y Geografía, y Filosofía. Sin embargo, abandonó las tres carreras para seguir su verdadera vocación entre cámaras y rollos de película.

Tras formarse en la Escuela Oficial de Cinematografía de Madrid en 1967, donde dirigió seis cortometrajes de ficción, retornó a su tierra natal para colaborar con el Instituto Fílmico de la Universidad Católica. De esa etapa inicial resalta Viva la libertad (1965), una audaz animación que proponía una aguda metáfora al trazar un paralelo entre el encierro de un zoológico y las dinámicas de una cárcel.

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El verdadero punto de inflexión en su carrera ocurrió con el convulso devenir político de los años setenta. Su debut en el largometraje se dio con El primer año (1972), obra que registraba los comienzos de la experiencia de la Unidad Popular bajo el gobierno de Salvador Allende.

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Temuco, El primer año (1971). La película retrata las elecciones presidenciales de 1970 y los primeros doce meses del gobierno de Salvador Allende. Foto: Patricio Guzmán

El material capturado en ese ciclo social derivó posteriormente en la monumental trilogía La Batalla de Chile, compuesta por La insurrección de la burguesía (1975), El golpe de Estado (1976) y El poder popular (1979), hito absoluto del cine político mundial que retrató en tiempo real las horas más desgarradoras de la historia democrática del país sudamericano antes del advenimiento de la dictadura de Augusto Pinochet.

El exilio forzado no apagó su impulso narrativo; desde España y Francia, el realizador continuó registrando las heridas abiertas de su patria. Durante décadas concibió piezas clave como En nombre de Dios (1987), centrada en el papel protector de la Iglesia Católica chilena en el tramo final de la dictadura, a las que siguieron La memoria obstinada (1997), El caso Pinochet (2001) y la semblanza íntima Salvador Allende (2004).

Con la llegada del nuevo siglo, su estilo alcanzó una madurez poética inolvidable al entrelazar el paisaje geográfico con la tragedia humana. En Nostalgia de la luz, Guzmán vinculó la labor de los astrónomos que escudriñan el universo desde el Desierto de Atacama con la dolorosa búsqueda de las mujeres de Calama que rastrean los restos de sus familiares detenidos desaparecidos.

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Arresto del equipo, En el nombre de Dios (1987). La película retrata el movimiento de protesta contra Pinochet que surgió en barrios obreros, universidades, sindicatos y el centro de Santiago. Foto: Patricio Guzmán

Esta sobrecogedora trilogía territorial se completó con El botón de nácar (2015), galardonada con el Oso de Plata en Berlín, y La cordillera de los sueños (2019), merecedora del Goya a Mejor película iberoamericana y del Ojo de Oro en Cannes, reafirmando su habilidad única para convertir la naturaleza chilena en un archivo vivo de la memoria histórica.

Su despedida cinematográfica llegó con Mi país imaginario (2022), donde volvió a salir a las calles con la cámara al hombro para registrar las intensas movilizaciones del estallido social de 2019 y el subsiguiente proceso constituyente impulsado durante el gobierno de Gabriel Boric (2022-2026), reafirmando hasta su último trabajo su pulso atento a las transformaciones de la sociedad.

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El reconocimiento institucional a su trayectoria alcanzó su punto cúspide cuando en 2023 se le otorgó el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales, distinción que ratificó su estatus como uno de los creadores de mayor trascendencia e influencia en la historia artística contemporánea de Chile.

A las incontables muestras de pesar se sumó el emotivo homenaje de su hija, la también documentalista Andrea Guzmán, quien trabajó a su lado en múltiples rodajes, «Muchas personas hoy nos dedicamos con pasión al cine documental gracias a su ejemplo y sus enseñanzas», expresó al resaltar que, más allá de los premios, su mayor legado pedagógico y ético es el que trascenderá a las nuevas generaciones.

Autor: teleSUR - mb - JB

Fuente: Resumen Latinoamericano - Agencias