Tragedia en Nepal: Ascienden a 1.403 los fallecidos por riada de agosto
A tres semanas de la tragedia en la zona fronteriza entre Nepal y Tíbet, al menos 6.150 ciudadanos continúan desaparecidos. Mientras que familiares de diversas nacionalidades se han desplazado a Katmandú buscando respuestas sobre sus seres queridos.
Autoridades nepalíes rescatan a una persona de las inundaciones que afectaron gravemente a la nación. Foto: The Himalaya
16 de septiembre de 2026 Hora: 17:32
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La Autoridad Nacional de Gestión y Reducción del Riesgo de Desastres de Nepal confirmó este miércoles que ascendió a 1.403 la cifra de fallecidos por la devastadora riada que provocó deslizamientos de tierra e inundaciones el pasado 26 de agosto.
La magnitud de la emergencia sigue siendo crítica en los distritos de Rasuwa, Nuwakot y Dhading, donde al menos 6.150 ciudadanos continúan en paradero desconocido. A pesar de la destrucción masiva en infraestructuras y viviendas, los equipos de emergencia han logrado rescatar a 13.742 personas, mientras que 2.096 damnificados permanecen albergados en 29 centros de acogida provisionales.
Uno de los puntos más complejos de la operación de socorro se concentra en el proyecto hidroeléctrico de Chilime, en Rasuwa, golpeado por la crecida del río Bhotekoshi. Un equipo conjunto del ejército nepalí logró ingresar al túnel de la central tras desplegar maquinaria pesada y helicópteros para despejar escombros y habilitar una vía de acceso de 1.050 metros.
Buzos especializados se adentraron por el canal de salida de agua y hallaron tres cadáveres atrapados en el interior. Hasta el momento, las autoridades han recuperado dos cuerpos y avanzan con dificultad en el rescate del tercero, bloqueados por el fuerte flujo de agua a más de 130 metros de la entrada.
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Paralelamente a los rescates en terreno, la crisis ha tomado una dimensión internacional. Según los registros de la Policía Turística, de los 795 turistas reportados como desaparecidos, 607 son extranjeros provenientes de más de dos docenas de países —encabezados por India (189), Estados Unidos (65), Malasia (55) y Ucrania (54)— y 188 son guías o viajeros nepalíes.
Familiares de diversas nacionalidades se han desplazado a Katmandú buscando respuestas sobre sus seres queridos, abarrotando las oficinas de turismo y la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, cuyo equipo de respuesta de emergencia atiende decenas de solicitudes diarias.
Transcurridas tres semanas desde el desastre, la exigencia de los familiares ha dado un giro desgarrador, ya no solo solicitan operativos de rastreo, sino documentación oficial que confirma el estado de sus allegados. Sin embargo, el Gobierno nepalí se enfrenta a un obstáculo legal, ya que no puede emitir certificados de defunción sin la previa identificación de un cadáver o la confirmación médica en un hospital.
Para mitigar la situación y permitir trámites legales en sus países de origen, la Policía Turística ha comenzado a expedir constancias que acreditan a los desaparecidos formalmente como personas «incomunicadas».
La geografía del desastre ha añadido un nivel adicional de complejidad, ya que la riada afectó la frontera con la región autónoma del Tíbet en China. Familiares de las víctimas piden un operativo de búsqueda transfronterizo conjunto.
Exigen el uso urgente de drones con cámaras térmicas, perros de rescate y la publicación diaria de mapas que delimitan con transparencia las áreas inspeccionadas y aquellas zonas escarpadas o barrancos que aún no han sido rastreados.
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La búsqueda de otros desaparecidos, como la excursionista kazaja Irina Blonskaya, quien lideraba un grupo de más de 60 turistas y personal local cuando quedó atrapada cerca del paso de Rasuwagadhi, se encuentra paralizada por barreras geopolíticas.
A pesar de contar con helicópteros y equipos de salvamento preparados por la Asociación de Montañismo de Nepal, las aeronaves no han podido despegar hacia el valle del río Bhotekoshi. Al tratarse de una zona militarizada y fronteriza, las labores aéreas requieren permisos especiales del Ministerio del Interior nepalí, lo que ha obligado a sus parientes a solicitar intervención diplomática urgente.
Alojados en pequeños hoteles del barrio turístico de Thamel o recorriendo de forma independiente las comunidades cercanas a Bauddha, decenas de extranjeros persisten en la recolección de datos sobre los guías, conductores y viajeros que integran las expediciones. A pesar de la disminución gradual de las esperanzas a medida que se cumplen semanas de las riadas, la falta de confirmación de fallecimiento mantiene activa la búsqueda. Los afectados aseguran que no abandonarán la región montañosa hasta obtener certezas sobre el destino final de sus familiares.
Autor: teleSUR - mb -JB
Fuente: Agencias




