Canadá y la UE exploran alianza profunda con membresía asociada inédita

Se trataría de un mecanismo sin precedentes para un país no europeo y supondría una profundización de las relaciones bilaterales más allá de los acuerdos vigentes, en medio de las tensiones provocadas por la Administración Trump.

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El primer ministro canadiense, Mark Carney junto a las presidentas de la Comisión Europea y del Parlamento Europeo, Ursula von der Leyen y Roberta Metsola, respectivamente. Foto: EFE


16 de septiembre de 2026 Hora: 16:10

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El primer ministro canadiense, Mark Carney, apostó este miércoles por “construir una alianza más profunda” con la Unión Europea (UE), luego de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, planteara la posibilidad de que Canadá se convierta en el futuro en el primer “miembro asociado” del bloque comunitario.

Carney fue el primer jefe de Gobierno no europeo que asistió al discurso sobre el Estado de la Unión, pronunciado por Von der Leyen ante el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo, Francia. La presencia del mandatario canadiense se produjo en un contexto de ampliación de los vínculos políticos, económicos y estratégicos entre Ottawa y Bruselas.

“Ha sido un honor escuchar la intervención de la presidenta Von der Leyen ante el Parlamento Europeo, mientras construimos una alianza más profunda para el futuro”, señaló Carney a través de su perfil oficial en redes sociales.

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El primer ministro destacó la contribución de la UE a una “mayor estabilidad” en el continente, la movilidad de sus ciudadanos y el funcionamiento del mercado común europeo. Según Carney, estos elementos permiten a los Veintisiete contar con “un peso económico global”.

Durante su intervención ante la Eurocámara, Von der Leyen propuso abrir la puerta para que Canadá pueda asumir, en el futuro, una condición de “miembro asociado” de la Unión Europea. Se trataría de un mecanismo sin precedentes para un país no europeo y supondría una profundización de las relaciones bilaterales más allá de los acuerdos vigentes.

La propuesta forma parte de la intención de Bruselas de “reimaginar con urgenciasus asociaciones internacionales y articular nuevas coaliciones globales. Este objetivo aparece en medio de tensiones entre la UE, Canadá y la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, en torno al multilateralismo y el derecho internacional.

La eventual membresía asociada permitiría reforzar la cooperación entre Canadá y el bloque europeo en sectores como tecnología, industria y materias primas estratégicas. La propuesta busca avanzar sobre el marco existente del Acuerdo Económico y Comercial Global entre Canadá y la UE, conocido como CETA.

El acuerdo comercial es una forma de afrontar la estrategia agresiva de la Casa Blanca, mientras, ambos intentan diversificar sus vínculos para amortiguar el impacto de los aranceles y amenazas de Washington.

El CETA fue firmado en 2017 y es aplicado de forma provisional, debido a que todavía no ha sido ratificado por todos los Estados miembros de la UE. El acuerdo ha establecido una base comercial entre las partes, aunque la actual etapa de acercamiento incorpora dimensiones de seguridad, defensa, innovación y autonomía estratégica.

Canadá y la UE ya mantienen esquemas de cooperación en investigación científica, ciberseguridad, estándares digitales, seguridad y defensa. El planteamiento anunciado por Von der Leyen apunta a que estos instrumentos puedan adquirir un alcance mayor dentro de una relación política más estructurada.

Además de asistir al discurso sobre el Estado de la Unión, Carney sostuvo reuniones con Von der Leyen y con la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola. En esos encuentros analizaron los trabajos que están en marcha para “profundizar la asociación entre Canadá y la UE”, de acuerdo con un comunicado difundido por la oficina del mandatario canadiense.

Las conversaciones abordaron áreas consideradas prioritarias, entre ellas minerales críticos, energía, defensa, investigación y desarrollo, así como tecnologías avanzadas. Estos sectores tienen una importancia creciente para ambas partes por su vínculo con las cadenas de suministro, la transformación industrial y la seguridad económica.

“En un mundo más peligroso y dividido, Canadá está forjando relaciones más sólidas con socios de confianza para construir una mayor autonomía estratégica, resiliencia y soberanía”, afirmó Carney.

El jefe de Gobierno canadiense subrayó el papel de la UE en esa estrategia y definió al bloque como un socio cercano y confiable, con el cual Canadá comparte valores. También señaló que Ottawa y las instituciones europeas asumieron el compromiso de mantener un contacto estrecho.

A continuación, Carney se trasladó a Reino Unido y se reunió con el primer ministro británico, Andy Burnham. Con posterioridad, tiene previsto regresar a Estrasburgo para intervenir ante el Parlamento Europeo y ofrecer una comparecencia ante la prensa junto a Metsola.

La cooperación entre Canadá y la UE ya se ha ampliado en ámbitos relevantes para la política industrial y la seguridad. Canadá participa en Horizon Europe, el programa europeo de investigación e innovación, y ha reforzado su coordinación con Bruselas en inteligencia artificial, ciberseguridad y estándares digitales.

Asimismo, la nación norteña se convirtió en el primer país no europeo en participar en SAFE, el instrumento europeo de compras militares. Esta incorporación representa un avance de la cooperación en defensa y en la articulación de capacidades industriales vinculadas al sector militar.

El acuerdo de seguridad y defensa firmado en 2025 añadió una dimensión estratégica a una relación que hasta entonces se había organizado principalmente alrededor del CETA. La cooperación en minerales críticos también ocupa un lugar central, dada su importancia para tecnologías avanzadas, energía, defensa y procesos de transición industrial.

Von der Leyen propuso además la creación de un Consejo Europeo de Seguridad que incluya, junto a los líderes de los Estados miembros de la UE, a Canadá, Reino Unido, Noruega y Ucrania. La iniciativa busca mejorar la coordinación en materia de defensa ante la “urgencia” derivada de “la naturaleza y la magnitud de los riesgos en juego”.

El acercamiento con Europa no implica que Canadá pretenda reemplazar a Estados Unidos como su principal socio comercial. Washington mantiene un peso determinante en las exportaciones canadienses y en la estructura económica de Ottawa.

Sin embargo, la profundización de los vínculos con la UE permitiría a Canadá construir un segundo espacio de cooperación económica, tecnológica y de seguridad basado en normas compatibles. Esta estrategia apunta a reducir la exposición canadiense a decisiones políticas de su vecino y diversificar sus alianzas internacionales.

En ese marco, el discurso de Carney ante la Eurocámara trasciende el carácter protocolario. Su intervención se inserta en una política de expansión de vínculos con socios considerados confiables y de consolidación de la presencia canadiense en Europa. El fortalecimiento de la relación Canadá-UE responde a incentivos estructurales de largo plazo, aunque no se plantea como una competencia directa con Estados Unidos. La posible membresía asociada abriría una etapa inédita para las relaciones transatlánticas y para la cooperación entre Ottawa y Bruselas.

Autor: teleSUR-asm - JDO

Fuente: Agencias