El pánico educativo y la cacería de brujas

Críticos del centro de investigación de izquierda política Brookings Institute y la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), advirtieron de un declive democrático en tierra de proclamadas libertades.

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7 de octubre de 2026 Hora: 11:15

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De forma sostenida se impactan los derechos civiles en Estados Unidos. Ya no es una ola de censura, sino una cofradía directa para la prohibición de libros, acciones indirectas hacia el arte y de forma coercitiva hacia algunos iconos de la televisión.

El propósito es alinear la cultura con enfoques conservadores, implementados mediante órdenes ejecutivas y con el llamado “Project 2025”, una serie de propuestas políticas ultraconservadoras creadas por la Fundación Heritage. 

La Heritage Foundation es uno de los grupos de expertos de derecha más destacados de Washington, que elaboró ​​sus primeros planes políticos para futuras administraciones republicanas desde 1981, en víspera de asumir la presidencia Ronald Reagan.

Dicha Fundación elaboró documentos similares en 2016, cuando Trump ganó la presidencia por primera vez. Son cuatro los objetivos políticos principales del documento de marras: Restaurar la familia como pieza central de la vida estadounidense; desmantelar el estado administrativo; defender la soberanía y las fronteras de la nación; y garantizar los derechos individuales otorgados por Dios a vivir libremente.

Algunos de los autores del proyecto actualmente ocupan importantes puestos en el gobierno. Cuentan que Russell Vought, autodenominado nacionalista cristiano, redactó un capítulo clave del documento y fue confirmado por el Senado para dirigir la Oficina de Gestión Presupuestaria. Entre otros autores del Proyecto 2025 nominados para cargos gubernamentales, se incluye al director de la CIA, John Ratcliffe; Tom Homan, el «zar de la frontera». También el elegido para supervisar la Comisión Federal de Comunicaciones Brendan Carr; Paul Atkins, nominado para dirigir la Comisión de Bolsa y Valores; y el asesor comercial Peter Navarro.

Algunas de las propuestas, han servido de base para las órdenes ejecutivas del gobierno actual, indica el reporte de Mike Wendling de la BBC, aunque en varios casos también se mencionan en otros documentos políticos, incluyendo el manifiesto de campaña del actual gobierno y la plataforma republicana.

Los opositores a estos proyectos de ley, argumentan que obstaculizan los derechos individuales, ya que sus promotores impondrán sus creencias a padres e hijos que no comparten sus puntos de vista. 

La sociedad ha quedado atrapada en su trampa. Según declaró Christin Bentley, miembro del comité ejecutivo republicano estatal y presidenta de un subcomité para detener la sexualización de los niños de Texas, le preocupan los «libros sexualmente explícitos y los libros que incitan a los niños a ver pornografía en línea», por lo que como madre de dos hijos del noreste del estado, defendió el proyecto de ley del Senado.

En los últimos años se ha producido un aumento considerable en la legislación, relativa al material de las bibliotecas. Algunos datos desde el 2014 hablaban de decenas de libros retirados de bibliotecas públicas y escolares; ya en 2023 la cifra ascendió a 4240, aunque esta lista no es exhaustiva, según la Asociación Estadounidense de Bibliotecas (ALA).

PEN América, organización  sin fines de lucro creada en 1922, para crear conciencia sobre la protección de la libre expresión en los Estados Unidos, a través del avance de la literatura y los derechos humanos, advirtió -enero del 2026- sobre la creciente red de control, a medida que los políticos intensifican su campaña para censurar las universidades.

En su informe, describió la campaña de la actual administración para imponer la sumisión ideológica a las universidades, mediante múltiples mecanismos del poder estatal.

Señaló PEN América, que este mecanismo incluye la retención y cancelación de fondos para la investigación, la distorsión de la legislación antidiscriminación y las investigaciones sobre derechos civiles. 

También imponen el uso de las palabras por parte de los académicos y la emisión de órdenes ejecutivas con sesgo ideológico. Como explican los autores del informe, esto ha implicado maniatar la libertad de expresión en los campus universitarios, agravadado con las repercusiones de la guerra contra Palestina (2023), así como la preocupación pública por el antisemitismo.

El periodista Juan Sebastián Lozano, de la Revista Raya, así lo precisó. ‘Los gobiernos de Estados Unidos han invadido países en nombre de la libertad y la democracia, pero en la actualidad en ese mismo país el presidente y políticos afines asfixian la libertad y la democracia’. 

‘La “libertad” de Estados Unidos hoy se transforma en conservadurismo extremo, en avance del fascismo, no como calco histórico, sino como política de control moral, castigo institucional y fabricación de enemigos internos. Los artistas resisten, pero las políticas de Trump y sus asesores para homogeneizar el país, para reducir el margen de lo decible, para convertir el espacio público en una cárcel ideológica, van muy en serio’, define Lozano.

Órdenes ejecutivas como “Ending Radical Indoctrination in K-12 Schooling” o “poner fin al adoctrinamiento radical en la educación básica y media”, crea un efecto dominó en el ámbito nacional, al amenazar con retener fondos a instituciones que promuevan estos contenidos.Es la política del miedo.

Para quienes buscan homogeneizar a la sociedad, con el temor a lo diverso o al ‘enemigo interno’, viene mal una literatura que estimula la imaginación, la empatía, el pensamiento crítico. 

Frente a ello, ocho estados demócratas aprobaron leyes anti-prohibición (de libros) en 2025, y cientos de celebridades relanzaron un comité de la era McCarthy para defender la libertad de expresión, conocidos como Comités por la Primera Enmienda. Fue hace menos de un año cuando más de 550 celebridades crearon un grupo al estilo del que se organizó durante la ‘Cacería de Brujas’, posterior a la Segunda Guerra Mundial: el Comité para la Primera Enmienda. 

Actualmente el objetivo de los artistas es defender lo que afirman son: «nuestros derechos constitucionales». Aseguran que el gobierno federal “está una vez más involucrado en una campaña coordinada para silenciar a los críticos en el gobierno, los medios de comunicación, el poder judicial, la academia y la industria del entretenimiento”. 

Jane Fonda es la actriz y activista que lo encabeza, cuyo padre, el actor Henry Fonda, fue de los primeros miembros del Comité fundado en la década de 1940, opuesto al Comité de Actividades Antiamericanas de la Cámara de Representantes, con cuyo poder fueron acusados muchos artistas reconocidos acusados de ser comunistas o simpatizantes, acciones que trucaron muchas vidas y profesiones. Los impugnados se enfrentaron a la lista negra y denunciaron los interrogatorios antidemocráticos, el acoso policial, la censura en los medios y los encarcelamientos.

«Esas fuerzas han regresado. Y ahora nos toca a nosotros unirnos en defensa de nuestros derechos constitucionales», dijo Jane Fonda al invitar a sus colegas a unirse al grupo restablecido. Para ello, Fonda, ganadora de dos Oscar (por Klute en 1971 y por El regreso en 1978), una mujer comprometida con causas sociales y políticas, escribió una carta.  

«Tengo 87 años. He visto guerra, represión, protestas y represalias. He sido aclamada y tachada de enemiga del Estado. Pero puedo decirles esto: este es el momento más aterrador de mi vida. Cuando siento miedo, recurro a la historia. Ojalá existiera un manual secreto con todas las respuestas, pero nunca lo ha habido. Lo único que siempre ha funcionado, una y otra vez, es la solidaridad: unirnos, encontrar la valentía en la multitud, demasiado grande para ignorarla, y defendernos mutuamente». Expresó la actriz que cumplirá en diciembre del 2026 sus 88 años y sigue siendo abiertamente antiguerrerista y feminista. 

Entre los firmantes destacan: Winona Ryder, Whoopi Goldberg, Alan Cumming, Anjelica Huston, Anne Hathaway, Ben Stiller, Barbra Streisand, Billy Crystal, Elliot Page, Ethan Hawke, Guy Pearce, Jon Hamm, Michael Keaton, Nicolas Cage, Pedro Pascal, Rosanna Arquette. Faltan muchos más, centenares de figuras de la industria del entretenimiento, quienes, quizás por miedo, conservadurismo o porque no ven la amenaza para las libertades, aun no los apoyan.

El Comité para la Primera Enmienda (Committee for the First Amendment), está inspirado en el trabajo del guionista Philip Dunne, la actriz Myrna Loy y los directores John Huston y William Wyler. Ellos fundaron dicha representación, durante las sesiones celebradas por el Comité de Actividades Antiestadounidenses -septiembre de 1947- en apoyo de los Diez de Hollywood. 

Este nombre fue utilizado por la prensa para referirse a los profesionales –actores, guionistas, directores, ejecutivos, músicos y técnicos- de la industria del cine, que entonces fueron incluidos en la ‘lista negra’ por negarse a declarar ante el comité fascista, que supuestamente pretendía descubrir una infiltración comunista en Hollywood. A los artistas se les impidió trabajar sobre la base de su presunta pertenencia y dañaron directamente la carrera profesional de decenas de personas que trabajaban en la industria cinematográfica. 

A Dunne, Loy, Huston y Wyler se unieron los directores Vincente Minnelli y Billy Wilder y connotados artistas como Henry Fonda, Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Judy Garland, Katharine Hepburn, Sterling Hayden, Bette Davis, Gene Kelly, John Garfield, Edward G. Robinson, Groucho Marx, Lucille Ball, Danny Kaye, Robert Ryan, Frank Sinatra y los directores Vincente Minnelli y Billy Wilder.

La historia no olvida cómo entonces grandes figuras presionadas por el gobierno y la prensa, se sintieron amenazadas e intimidadas. Humphrey Bogart, John Garfield y Edward G. Robinson, declararon que les habían engañado para dar su apoyo a los Diez de Hollywood. Muchos de los que conocieron íntimamente al Bogart, dijeron que el actor jamás se perdonó aquella cobardía. La revista Photoplay publicó en marzo de 1948, el artículo titulado “No soy comunista”, en el que Bogart afirmaba que no sabía que algunos de los Diez de Hollywood eran verdaderos comunistas.

Un panfleto titulado la Red Channels (publicado el 22 de junio de 1950), identificó a 151 profesionales como «Fascistas Rojos y sus simpatizantes». La mayoría de los profesionales nombrados, junto a otros artistas, serían vetados de empleo en los espacios de entretenimiento.

En su página web, el relanzado Comité para la Primera Enmienda presenta un texto que recuerda al original, creado durante la ‘Era McCarthy’, senador que dio nombre a la ‘cacería de brujas’.

El texto define: “una época oscura en la que el gobierno federal reprimió y persiguió a los ciudadanos estadounidenses por sus creencias políticas. Se dirigieron a funcionarios electos, empleados gubernamentales, académicos y artistas. Fueron incluidos en listas negras, acosados, silenciados e incluso encarcelados”. Aquella época que quieren revivir, terminó cuando los estadounidenses (en la política, la judicatura, la prensa, la radio, la televisión, el cine, la literatura…) se unieron y defendieron los principios de la Constitución. 

jane fonda afronto consecuencias por su activismo politico y social
Jane Fonda, afrontó consecuencias por su activismo político y social

Precisaron que no queda otro remedio que volver a unirse para defender los derechos constitucionales. “En las aulas, bibliotecas, fábricas, empresas y lugares de trabajo de todo tipo, los estadounidenses de todos los ámbitos de la vida también enfrentan intimidación y censura, y estamos con ellos. Sabemos que hay poder en la solidaridad y fuerza en los números. Nos mantendremos unidos, ferozmente unidos, para defender la libertad de expresión y la libertad de expresión de este ataque”.

Recientemente el Secretario de Estado estadounidense convocó a una reunión ministerial con al menos 60 países, con el pretexto de deliberar sobre el supuesto «resurgimiento del terrorismo transnacional de extrema izquierda». No es una estrategia nueva, como vemos, y mucho menos que se acelere así en este tiempo, previo a la contienda electoral que enfrentará en noviembre el gobierno estadounidense. Pretenden ocultar la debacle interna, ante el creciente descontento de los trabajadores estadounidenses que sufren las políticas neoliberales y de esta forma activar un mecanismo de intimidación y sometimiento a las naciones soberanas.

La Primera Enmienda fue adoptada el 15 de diciembre de 1791, como la primera de las diez enmiendas de la Carta de Derechos y establece de forma concisa que «el Congreso no promulgará ninguna ley que establezca una religión ni que prohíba su libre ejercicio; ni que restrinja la libertad de expresión ni la de prensa; ni el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y a solicitar al Gobierno la reparación de sus agravios».

Pensadores como Noam Chomsky y Maurizio Lazzarato advirtieron que el capitalismo actual no necesita a la democracia. Es un estorbo para gobiernos de extrema derecha.

Es la reacción contra el conservadurismo extremo, con visos fascistas, destaca el investigador Juan Sebastián Lozano, quien alerta sobre la normalización del control moral e institucional, así como la creación de los enemigos internos como las feministas, los LGBTI, los artistas “libertinos”, para consolidar su poder ante ´masas confundidas´.

En EE.UU., desde enero de 2025 crecen las prohibiciones de libros en escuelas y bibliotecas y la autocensura, por miedo a sanciones y recortes económicos. Organizaciones que monitorean la censura, reportan miles de vetos (en Florida, Texas y Tennessee, principalmente) por raza, género, diversidad LGBTQ+ y crítica social. La presión del gobierno comienza por cortar fondos públicos a los museos, la música y la televisión.

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Actores integrantes del Comité para la Primera Enmienda

Al menos 76 casos de restricciones son obras escritas por latinos o de ascendencia latinoamericana en el curso escolar 2024-2025. Entre ellos se realizaron 37 prohibiciones totales, 21 fueron clasificados como “prohibidos por restricción” y 18, como “prohibidos en espera de investigación”. 

Lo anterior fue recogido por el Índice de Prohibiciones de Libros en Escuelas de PEN América, que reúne los libros cuyo acceso fue restringido en bibliotecas y aulas de Estados Unidos durante el año escolar 2024–2025. 

Uno de cada cinco estadounidenses son latinos, según la Oficina del Censo, que en 2023 vivían en EE. UU. Florida es el tercer estado con mayor población latina del país, con casi 5 millones de habitantes que así se reconocen. Es también el estado con más prohibiciones de libros escritos por autores latinoamericanos o de ascendencia latina, con 43 restricciones de libros sobre literatura latinoamericana u obras contemporáneas, distribuidas en los distritos escolares de Volusia (Daytona Beach, DeLand), Brevard (Titusville), Citrus (Inverness), Hillsborough (Tampa), Manatee (Bradenton), Union County (Lake Butler) y Clay County (Green Cove Springs). 

En Texas el 65% de la población es de origen latino o hispano y tiene el segundo lugar con 25 prohibiciones, en distritos como Katy (ciudad de Katy), Lamar Consolidated (Houston–Sugar Land) y North East (San Antonio). 

El tercer peldaño en el número de oposiciones a los libros, lo ocupa Tennessee con 7 restricciones, en distritos como Williamson County (Franklin), Wilson County (Lebanon), Monroe County (Madisonville), y Oak Ridge (Oak Ridge).

Pudiera parecer absurdo, pero es una realidad que grandes figuras literarias de nivel internacional aparecen censuradas, como el escritor colombiano Gabriel García Márquez, la chilena Isabel Allende o el mexicano Juan Villoro.

Hablamos, por ejemplo, de que Cien años de soledad y El amor en los tiempos del cólera, de García Márquez, están prohibidos en el distrito escolar de Clay County, en Florida. La casa de los espíritus de Isabel Allende, también fue censurada por violencia política y temas de género. El libro salvaje, de Villoro, está prohibido en el distrito escolar de North East, que se encuentra en San Antonio, Texas. 

Son 24 autores latinoamericanos o de ascendencia latina, con libros prohibidos en escuelas de Estados Unidos. Se trata fundamentalmente de escritores nacidos en Estados Unidos con raíces latinas o directamente contra autores nacidos en México, Brasil, Cuba, República Dominicana, Perú, Puerto Rico, Colombia, Chile, Ecuador y Venezuela. 

Por ejemplo, el autor mexicano-estadounidense Alex Sánchez, tiene prohibiciones en 21 distritos escolares, lo que lo convierte en el escritor más censurado de todo el conjunto. Sus libros abordan temáticas como el abuso sexual y el impacto en la adolescencia gay, la adolescencia LGBTQ+ y la sexualidad, así como la fe religiosa y la identidad sexual. ‘Bait’, una de las obras de Sánchez, resultó ganadora del Florida Book Award en 2009, premio coordinado por bibliotecas de la Universidad Estatal de Florida y otras organizaciones bibliotecarias y culturales. 

Una autora estadounidense con ascendencia dominicana ocupa el segundo lugar. The Poet X es su libro más censurado; se trata de Elizabeth Acevedo, con prohibiciones en 16 distritos escolares, donde también figuran en la lista sus libros: With the Fire on High y  Clap When You Land.

La escritora dominicano-estadounidense Julia Álvarez, acumula prohibiciones en 5 distritos escolares. Han sido vetadas en varios distritos de Florida y en Oregón sus novelas: How the García Girls Lost Their Accents (De cómo las muchachas García perdieron el acento) e In the Time of the Butterflies (En el tiempo de las mariposas).  La primera de estas obras describe historias de migrantes dominicanos en Nueva York en los años 1960, huyendo de la dictadura de Trujillo, mientras demuestra el choque entre los valores tradicionales de la cultura dominicana y la estadounidense e igualmente explora la asimilación cultural. La segunda obra, es sobre las hermanas Mirabal, una ficción novelada acerca de los iconos de la lucha por la libertad contra el régimen de Trujillo.

Para la escritora y catedrática mexicana Sylvia Aguilar Zéleny, residente en Texas, es impresionante que sus libros que abordan temas de la comunidad LGBTQ+ e identidad de género en contextos adolescentes, figuren en listas de contenidos restringidos del distrito Katy Independent School District (Katy ISD). Sus textos dedicados a la temática juvenil: Alex, Leroy, Maria, Mikala y Woonie, son clasificados como restringidos en bibliotecas escolares. 

El libro de Meg Medina, escritora cubano-estadounidense, ha sido restringido en distritos escolares de Florida y Tennessee. Yaqui Delgado Wants to Kick Your Ass (Yaqui Delgado quiere darte una paliza, en español), narra la historia de una adolescente latina que sufre bullying en la escuela. 

Cada año la Oficina para la Libertad Intelectual (OIF) de la ALA, elabora una lista de los 10 libros más censurados, para informar al público sobre este tema en bibliotecas y escuelas. Estas listas se basan en la información procedente de reportes confidenciales, presentados por profesionales de bibliotecas y miembros de la comunidad, así como algunos aparecidos en noticias publicadas en todo Estados Unidos. Esta es la lista de la ALA de los libros más cuestionados de 2025:

  • 1. Vendida, de Patricia McCormick
  • 2. The Perks of Being a Wallflower, de Stephen Chbosky
  • 3. Genderqueer: A Memoir, de Maia Kobabe
  • 4. Empire of Storms, de Sarah J. Maas
  • 5. (empate) Last Night at the Telegraph Club, de Malinda Lo
  • 5. (empate) Tricks, de Ellen Hopkins
  • 7. A Court of Thorns and Roses, de Sarah J. Maas
  • 8. (empate) La naranja mecánica, de Anthony Burgess
  • 8. (empate) Identical, de Ellen Hopkins
  • 8. (empate) Looking for Alaska, de John Green
  • 8. (empate) Storm and Fury, de Jennifer L. Armentrout

El veto de libros en EU no se debe a la reacción más tradicional de los padres –conservadores- alarmados, sino al evidente esfuerzo por retirar títulos de forma coordinada por motivaciones políticas, según ALA. Entre  los ejemplares más impugnados en las bibliotecas públicas de ese país, está: La naranja mecánica y otros 10 títulos.

En muchos casos de censura de libros, no se denuncian a la ALA, ni son cubiertos por la prensa, aunque sí representan tentativas de prohibición en las bibliotecas. Los libros con más intentos de veto en 2025 son:

  • La Naranja Mecánica de Anthony Burgess
  • Sold de Patricia McCormick
  • Las ventajas de ser invisible de Stephen Chbosky
  • Género Queer: una autobiografía de Maia Kobabe
  • Imperio de Tormentas de Sarah J. Maas
  • Last Night at the Telegraph Club de Malinda Lo
  • Tricks de Ellen Hopkins
  • Una corte de rosas y espinas de Sarah J. Maas
  • Identical de Ellen Hopkins
  • Buscando a Alaska de John Green
  • Furia y Tormenta de Jennifer L. Armentrout

El 92 % de todas las impugnaciones de libros fueron iniciadas por grupos de presión, funcionarios gubernamentales y responsables de la toma de decisiones en el 2025, frente al 72 % en 2024, atendiendo al tratamiento de temas de raza, racismo, equidad y justicia social, así como falsas acusaciones de obscenidad ilegal para menores, la inclusión de personajes o temas LGBTQIA+.

Por ejemplo, Michael Cottman, ex reportero de The Washington Post, afirmó que hay cerca de 2.000 libros de autores afroamericanos censurados en Estados Unidos, que hablan de la experiencia de la diáspora africana, de su historia y costumbres. Lo he vivido en lo personal con mi libro ‘The Wreck of the Henrietta Marie’, que ha sido prohibido. 

Una mirada que no es nueva, se trata de políticas de la ultraderecha en Estados Unidos, que hacen uso de las prerrogativas en la gestión y administración de los servicios educacionales, para eliminar libros de autores afrodescendientes de los diseños curriculares, como en la enseñanza general y universitaria. 

Más de 10.000 libros de diversas temáticas sociales fueron prohibidos en EE.UU. en el curso escolar 2023-2024, según investigaciones de PEN América, organización sin fines de lucro con sede en Nueva York, fundada en 1922 para crear conciencia sobre la protección de la libre expresión en la literatura y los derechos humanos.

Las librerías y escuelas estadounidenses, devuelven los libros de ciertos autores bajo la excusa de que no están interesados en los temas que abordan, precisó Jackie Jones, decana de la Escuela de Periodismo y Comunicación Global de la Universidad Estatal de Morgan, al tiempo que describió cómo “se atenta contra la idea de que debemos saber de dónde vinimos y entender que es mucho más lo que nos une, que lo que nos separa”. 

Actualmente, en las universidades 21 leyes estatales aprobadas en 2025 limitan la enseñanza de temas “controvertidos”, como la teoría crítica de la raza, DEI (Diversidad, Equidad e Inclusión), género. El impacto erosiona la autonomía académica y empuja a los profesores a la autocensura. 

La censura más masiva se desata precisamente en las escuelas, donde los libros que invitan a pensar diferente, terminan fuera de circulación. Pero no se queda en las aulas, la censura en EE.UU. llega también al arte visual y a las instituciones culturales entre otras manifestaciones. La cruzada cultural de la extrema derecha, no tolera la diferencia. 

Autor: Rosa María Fernández

Fuente: TeleSUR