Gobierno de Colombia fija agenda neoliberal y de injerencia ante Asamblea General de ONU
En un discurso leído por su Vicepresidente, el jefe de Estado neogranadino, Abelardo de la Espriella, anunció un endurecimiento del aparato estatal bajo el argumento del combate al crimen organizado
En materia económica, el mensaje presidencial leído por José Manuel Restrepo priorizó la desregulación para la atracción de capitales extranjeros y la defensa irrestricta de la iniciativa privada sobre la inversión social. Foto: ONU
24 de septiembre de 2026 Hora: 16:19
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Fiel a su promesa de campaña de no salir de Colombia durante su mandato, el jefe de Estado del país neogranadino, Abelardo de la Espriella, no asistió a la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York. En su lugar estuvo el vicepresidente José Manuel Restrepo, quien leyó el discurso preparado por el mandatario en el que fijó la postura oficial de la nueva administración tras 47 días de asumir el poder.
Ante el plenario, Restrepo transmitió el mensaje de De la Espriella centrado en la justificación de su ausencia tras el reciente sismo de magnitud 7.4 registrado en el país, para luego desplegar un paquete conceptual de corte conservador y neoliberal bautizado por el Ejecutivo como la “Patria Milagro”.
Según De la Espriella, el objetivo de ese plan es “construir un país en el que la seguridad permita recuperar los territorios amenazados por el terrorismo, en donde la confianza atraiga la inversión, la inversión genere empleo y donde el crecimiento se traduzca en mejores condiciones de vida”.
En tal sentido, ratificó el retorno a políticas de seguridad de línea dura y la militarización del territorio, con lo cual se alejará de los enfoques de paz integral que promovió el expresidente Gustavo Petro. Los recientes ataques paramilitares en la ciudad turística de Santa Marta dieron a De la Espriella la oportunidad de poner en marcha tales enfoques.
Asimismo, De la Espriella anunció un endurecimiento del aparato estatal bajo el argumento del combate a las organizaciones armadas, al tiempo que instó a la comunidad internacional a sumarse a la persecución de las rutas del narcotráfico.
“Ha llegado el momento de avanzar. Necesitamos una definición internacional común suficientemente clara, precisa, compatible con el derecho internacional y con las garantías fundamentales. Pero también útil, para que los Estados puedan cooperar efiazmente frente a los actos de terrotirismo”, señaló.
En materia económica, el mensaje presidencial priorizó la desregulación para la atracción de capitales extranjeros y la defensa irrestricta de la iniciativa privada sobre la inversión social.
El texto presentado instó a corporaciones internacionales a «invertir en Colombia» bajo promesas de flexibilidad para sectores como la biotecnología, la superinteligencia y la agroindustria, un esquema que diversos analistas señalan como la profundización del modelo de dependencia extractivista y comercial.
“Vengan a Colombia, inviertan y prosperen en Colombia (…) No les prometo un país perfecto, pero sí les aseguro que trabajo para construir un país con mayores oportunidades para su gente”, expresó.
Ataques al multilateralismo e injerencia contra Venezuela
En el plano diplomático, el mensaje de la Casa de Nariño enfiló sus críticas contra las Naciones Unidas y el concepto de soberanía compartida. De la Espriella tildó de “perversa y dañina” la doctrina del globalismo y arremetió contra lo que calificó como burocratismo de los organismos multilaterales.
“No comparto esa doctrina que considero perversa y dañina. Para mí, el multilateralismo no consiste en disolver las naciones, sino facilitar la cooperación entre ellas. Amar la patria no es incompatible con respetar a las demás”, explicó.
Asimismo, cuestionó la imparcialidad del sistema internacional de derechos humanos, acusándolo de responder a «cálculos políticos», al tiempo que exigió reformular los instrumentos jurídicos mundiales para tipificar el terrorismo bajo la óptica de los Estados de la región alineados con los intereses de Washington.
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Siguiendo la retórica de injerencia promovida por sectores de la derecha hemisférica, el discurso del Gobierno colombiano incluyó señalamientos directos sobre asuntos internos de Venezuela y manifestó su apoyo a una «transición democrática» en la nación vecina. Esta postura contrasta con el respeto a la autodeterminación de los pueblos y la diplomacia de paz que promueve la región.
Autor: teleSUR: ac - JDO
Fuente: teleSUR - ONU




