Netanyahu en la ONU: Aislamiento, defensa de agresiones y rechazo internacional

Desde el 7 de octubre de 2023, el asedio militar israelí ha cobrado la vida de 73.922 palestinos —principalmente mujeres y niños—, ha dejado 174.995 heridos y ha arrasado con el 90 por ciento de la infraestructura de la Franja de Gaza

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El primer ministro busca sostener una retórica de guerra que solo profundiza la crisis humanitaria en la región, evidenciando por qué su liderazgo genera un rechazo casi unánime en el escenario global. Foto: EFE.


24 de septiembre de 2026 Hora: 14:00

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Entre abucheos y con la mayoría de las delegaciones internacionales retirándose de la sala de la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, inició su intervención en medio del aislamiento y el repudio global.

Ante la escasa audiencia y la petición de orden, el mandatario expresó ante los presentes que, si había otros «cobardes morales» que aún no se habían retirado, lo hicieran en ese momento. En su discurso, Netanyahu intentó justificar sus acciones bélicas al asegurar que arrasar con las instalaciones nucleares de Irán fue una decisión inevitable para supuestamente evitar la destrucción de Israel, y calificó de hipócrita que los líderes que abandonaron el recinto luego agradezcan en privado por neutralizar la supuesta amenaza atómica.

El primer ministro intentó desviar las acusaciones de colonialismo al remontarse a la guerra de 1967, cuando afirmó que Israel estaba rodeado de enemigos y que la supervivencia del Estado judío estaba amenazada por tres ejércitos árabes. Para apelar a esa narrativa, mencionó anécdotas personales de cuando regresó de Pensilvania y se reencontró con su hermano Jonathan —un oficial de paracaidistas de 21 años—, recordando que este le aseguró que iban a ganar porque no tenían otra alternativa.

El relato de supervivencia se estrella contra la devastadora realidad humanitaria que su propio Gobierno ha impuesto sobre la Franja de Gaza. Desde el 7 de octubre de 2023, el asedio militar israelí ha cobrado la vida de 73.922 palestinos —principalmente mujeres y niños—, ha dejado 174.995 heridos y ha arrasado con el 90 por ciento de la infraestructura, cuya reconstrucción costará unos 70.000 millones de dólares; a lo que se suman otras 1.402 muertes y 4.881 heridos registrados desde el frágil alto el fuego de octubre de 2025 que Israel ha violado de forma constante.

Netanyahu presumió haber combatido en una guerra de siete frentes contra los movimientos de resistencia Hamás, Hezbolá, los hutíes, Irán y otras milicias armadas, y se jactó de la destrucción de arsenales, misiles y la eliminación de líderes regionales. Mientras justificaba esta ofensiva generalizada, intentó restar importancia a la violencia de los colonos en Cisjordania ocupada, reduciéndola a incidentes menores de «delincuentes juveniles» y comparándolos de forma deshonesta con los ataques que sufren los asentamientos.

En la parte final de su discurso, el primer ministro israelí arremetió contra diversos Gobiernos y figuras internacionales. Entre ellos, acusó a Qatar de financiar medios de comunicación y a Türkiye de difundir mentiras antisemitas y ocupar territorios. Además, intentó blindar su gestión rechazando las acusaciones de genocidio, sosteniendo sin sustento creíble que su ejército ha tomado más medidas que ningún otro para proteger a los civiles.

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Resultó cuestionable que el mandatario intentase presentarse como víctima global mientras justificaba una ofensiva militar que ha dejado miles de heridos, ha causado miles de muertes y violaciones constantes a los altos el fuego pactados

Asimismo, Netanyahu restó importancia a la violencia sistemática ejercida por los colonos en Judea y Samaria, reduciéndola cínicamente a incidentes menores de «delincuentes juveniles» y comparándolos con los ataques que sufren los asentamientos.

Con este discurso, buscó sostener una retórica de guerra que solo profundiza la crisis humanitaria en la región, evidenciando por qué su liderazgo genera un rechazo casi unánime en el escenario global.

La intervención de Netanyahu ante la Asamblea General de las Naciones Unidas se da en medio del aislamiento internacional y del repudio a su gestión. Su llegada a Nueva York estuvo marcada por el enfrentamiento con el alcalde socialista de la ciudad, Zohran Mamdani, quien abogó por ejecutar la orden de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI) contra el primer ministro israelí.

La CPI estimó en 2024 que existían bases razonables para juzgar a Netanyahu por crímenes de guerra en las agresiones contra Gaza. Netanyahu acusó a Mamdani, sin pruebas, de respaldar a Hamás y de incitar disturbios.

A esta tensión se sumó la ausencia forzada del presidente palestino, Mahmud Abás, quien por segundo año consecutivo no pudo estar en la sala de la ONU debido a la negativa de Washington de otorgarle visado. Al intervenir por videoconferencia desde Ramallah este jueves, Abbas calificó el veto estadounidense como una violación flagrante del derecho internacional y denunció que las políticas israelíes amenazan la existencia del pueblo palestino.

El líder palestino advirtió que su nación sufre una guerra genocida que destruye hospitales, escuelas e infraestructura básica, mientras la expansión de asentamientos ilegales y la violencia de los colonos en Cisjordania y Jerusalén Este buscan consumar la anexión territorial y forzar un desplazamiento masivo.

La condena a las acciones israelíes ha resonado con fuerza en las intervenciones de otros jefes de Estado ante el pleno de las Naciones Unidas. El emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, catalogó la situación en Gaza como «un genocidio en todo el sentido de la palabra» y una mancha en la conciencia de la humanidad.

En la misma línea, el rey jordano Abdullah II denunció la existencia de pruebas abrumadoras sobre los abusos sistemáticos y advirtió sobre la estrategia deliberada de desplazamiento forzado y opresión territorial tanto en Gaza como en Cisjordania. Por su parte, el presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, lamentó la censura contra Abbas y describió el territorio gazatí como «el campo de la muerte» y el mayor cementerio infantil del mundo.

Autor: teleSUR: ig

Fuente: Naciones Unidas