Paz confirma ante Naciones Unidas intención de restaurar el Estado neocolonial en Bolivia

Durante su discurso, defiende el capitalismo y las medidas de carácter neoliberal que afectan a los sectores populares

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El examen presentado al plenario también obvió que el actual Gobierno es centro de crecientes críticas por haber abandonado compromisos de carácter popular que hizo Paz durante la campaña presidencial y en su lugar, dio paso a medidas de corte neoliberal. Foto: EFE


24 de septiembre de 2026 Hora: 13:55

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El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, acusó este jueves a la izquierda de la situación económica que encara el país. Durante el 81 periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que tiene lugar en la ciudad de Nueva York, el mandatario señaló que encabeza una nación «arrasada» debido a lo que llamó una «construcción ideológica», el socialismo, obviando que por primera vez en su historia la nación andina se desarrolló durante casi veinte años bajo un proyecto político que dotó de derechos a los pobres y excluidos, y los colocó en el centro de los esfuerzos del Estado.

Sin ir a las causas estructurales de la situación y poniendo a un lado datos sobre la evolución económica y social de Bolivia durante esos años, Paz defendió el capitalismo y la restauración de una Bolivia neocolonial. El socialismo y la ideología no dan de comer, dijo el mandatario, quien señaló como responsables a los expresidentes Evo Morales y Luis Arce, del Movimiento al Socialismo, y al comandante Hugo Chávez.

El examen presentado al plenario también obvió que el actual Gobierno es centro de crecientes críticas por haber abandonado compromisos de carácter popular que hizo Paz durante la campaña presidencial y en su lugar, dio paso a medidas de corte neoliberal que afectarán las economías comunitarias y los ingresos de los trabajadores.

Expresó que Bolivia tiene Gobierno y gobernabilidad, pero no dispone de gobernanza. A la usanza de otros mandatarios de derecha, Paz culpó de ese déficit al «narcoterrorismo», a su juicio responsable de la sublevación popular que ocurrió en el país durante mayo-junio, con movilizaciones y bloqueos de rutas que duraron 53 días y enarbolaron demandas de que el Gabinete renuncie, que escuche a los sectores populares, que no criminalice la protesta social y que derogue las medidas neoliberales adoptadas.

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El examen de la gobernanza presentado por Paz ante las Naciones Unidas tampoco se detuvo en mencionar los escándalos que enfrenta su Gabinete, entre ellos el relacionado con el operador de ultraderecha argentino Fernando Cerimedo, hoy preso en Bolivia y con cuatro procesos investigativos abiertos a raíz del atentado contra su expareja, la abogada Nadia Beller.

Al referirse a la revolución tecnológica, el mandatario boliviano refirió que él mismo es un producto de la digitalización, pues solo hizo campaña en redes y no contrató asesores, aspecto que queda en entredicho con las revelaciones sobre el caso Cerimedo y las sospechas de que lo asesoraba incluso en cuestiones clave como la seguridad nacional.

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Uno de los escándalos que salpica al operador político también involucraría a la esposa de Paz y primera dama, Maria Elena Urquidi, en una trama de tráfico ilegal de combustibles en un país que —como reconoció el mandatario ante la ONU— encara déficit de este rubro básico y durante meses registró protestas por la venta de carburantes en mal estado, a los que sectores populares denominaron «gasolina basura».

Entre otras ideas expuestas al plenario, Paz recordó que Bolivia tiene vastos recursos naturales —algunos de ellos estratégicos, como el litio y el estaño—, pero no quiere convertirse en mera exportadora de materias primas, por lo cual busca asociarse con otros Estados para captar conocimientos e industrializarse, un logro de las años de gestión del MAS.

Recordó que la conservación de la Amazonía es un deber internacional e instó a los Estados que comparten esa región a asumir mayores compromisos para evitar su depauperación. Solicitó a la ONU más celeridad para transferir recursos a los países en vías de desarrollo.

Además, instó a las naciones en guerra que detengan los conflictos, que inciden de manera negativa en el costo de la energía y los productos básicos. Exhortó a construir una nueva agenda global en temas como energía, minerales críticos, industrialización, infraestructura, digitalización, agua, biodiversidad, seguridad alimentaria, educación, salud, género, ciencia, tecnología, conectividad y otros.

Entre otras ideas, valoró que Naciones Unidas ha de ser el espacio de consolidación de una estrategia para hacer frente al crimen organizado y alegó que su Gobierno determinó que Bolivia fuese parte del Escudo de las Américas pues supuestamente ello le daría seguridad a las democracias latinoamericanas

Autor: teleSUR- JDO

Fuente: ONU