Contrarrevolucionarios revelan que incursión armada a Cuba buscaba una intervención militar de EE.UU.

Cuatro de los cinco sobrevivientes detenidos en La Habana detallaron el operativo planificado desde Florida. Revelaron que el reclutamiento del grupo terrorista comenzó en 2025 a través de plataformas digitales como TikTok y WhatsApp.

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Los contrarrevolucionarios permanecen en prisión preventiva tras ser formalmente procesados por cargos relacionados con el terrorismo. Foto: Capture de pantalla – Belly of the Beast


24 de septiembre de 2026 Hora: 14:51

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Cuatro de los cinco sobrevivientes de una fallida incursión armada contra Cuba, ocurrida el pasado 25 de febrero del año en curso, ofrecieron declaraciones detalladas al medio independiente Belly of the Beast —en una investigación publicada en colaboración con Drop Site y Miami New Times — sobre este operativo planificado desde Florida, Estados Unidos, con el fin, según detallaron, de tomar una comisaría de policía, incitar un levantamiento popular e invocar una intervención militar estadounidense que derrocara al Gobierno cubano.

Los implicados en la incursión eran migrantes cubanos que se encontraban radicados en distintas localidades de EE.UU. antes del ataque: José Manuel Rodríguez Castelló, de 34 años, trabajaba en la remodelación de baños en Homestead, Florida; Christian Ernesto Acosta Guevara, de 24 años, laboraba como pintor de casas en Tampa; Leordán Enrique Cruz Gómez, de 38 años, residía en Houston, Texas, tras llegar en un bote improvisado; y Conrado Galindo Sariol, de 52 años y exoficial militar radicado en Florida, se dedicaba a la desinstalación de antenas parabólicas.

A través de entrevistas concedidas en julio de 2026 desde su reclusión en la capital cubana, La Habana, revelaron que el reclutamiento comenzó en 2025 a través de plataformas digitales como TikTok y chats de WhatsApp.

En estos espacios interactuaban con cuentas como «La Nueva Cuba» —administrada por Raúl Quevedo, un cubano radicado en Florida señalado como figura clave en la captación digital de migrantes mediante contenidos anticomunistas e imágenes de resistencia armada generadas con IA, aunque Quevedo negó a los periodistas su participación directa en la operación— y «Movimiento Cardumen». Esta última plataforma fue creada en mayo de 2025 por Pavel Alling Peña, un ciudadano estadounidense naturalizado y residente en Florida que promovía abiertamente acciones armadas contra el Gobierno de la mayor de las Antillas.

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Sobre la incorporación de Acosta Guevara, el propio joven recordó que Pavel Alling Peña lo invitó a integrarse al «Movimiento Cardumen», explicándole que se trataba de una agrupación orientada a difundir videos, afiches y otros materiales en favor de la «libertad de Cuba». Posteriormente, Alling le informó que había personas preparándose para una «intervención militar» en la isla y le consultó si estaba dispuesto a sumarse. Acosta respondió que no tenía problema y pidió que le indicaran el lugar, a lo que Alling contestó: «Ven a mi casa y te llevaré conmigo».

Tras esos contactos, la fase preparatoria y de adiestramiento se concentró entre noviembre de 2025 y enero de 2026. Los participantes se reunían periódicamente en una finca de 13 acres ubicada en LaBelle, cerca de Fort Myers, propiedad vinculada a la cubana Maritza Lugo Fernández, del Movimiento Revolucionario 30 de Noviembre, una organización anticomunista.

El terreno estaba acondicionado con una berma de tierra diseñada para ejercicios de tiro multidimensionales, donde los reclutas realizaron prácticas con fusiles semiautomáticos AR-15, fusiles AK-47 y pistolas. Según explicó Rodríguez Castelló a los periodistas, «nos autofinanciamos; compramos nuestras propias balas, nuestros propios rifles, nuestro propio equipo militar».

La logística del viaje marítimo hacia la isla se estructuró en la Florida con la adquisición de dos embarcaciones: una lancha rápida comprada por el grupo y un barco pesquero bautizado El Tornado. El arsenal y la carga logística incluyeron 25 armas de fuego, 13.000 cartuchos de diversos calibres, bombas caseras empaquetadas con metralla de tuercas y tornillos, cócteles molotov, chalecos antibalas, visores nocturnos, uniformes de camuflaje, un dron de reconocimiento y una terminal de internet satelital Starlink destinada a mantener comunicaciones en tiempo real durante el desembarco.

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La travesía comenzó tras el atardecer del 24 de febrero, cuando ambas naves zarparon desde la localidad de Marathon, en los Cayos de Florida, con rumbo a las costas de la provincia de Matanzas. Sin embargo, la navegación sufrió severos contratiempos en alta mar debido a una falla mecánica en el motor de la lancha rápida.

Ante la avería, el grupo debió traspasar el armamento, los pertrechos y a la totalidad de sus integrantes al barco pesquero El Tornado. El sobrepeso y los retrasos acumulados provocaron que la embarcación encallara en un banco de arena por baja marea cerca de Cayo Bahía de Cádiz al amanecer del 25 de febrero.

Al ser detectados e interceptados por las Tropas Guardafronteras, se desató un tiroteo que dejó cuatro incursionados muertos en la nave —Ledián Padrón Guevara, Pavel Alling Peña, Michel Ortega Casanova y Héctor Duani Cruz Correa— y un quinto, Roberto Álvarez Ávila (señalado como uno de los líderes del grupo), fallecido el 4 de marzo a causa de sus heridas. Por parte de los efectivos guardacostas cubanos no se registraron fallecidos, aunque el capitán que comandaba la embarcación patrullera resultó alcanzado por un impacto de bala.

Actualmente, los cinco sobrevivientes (todos de nacionalidad cubana)—los cuatro incursionados que rindieron testimonio, el quinto incursionado Amijail Sánchez González (quien no ofreció declaraciones tras declinar la entrevista o no ser autorizado para ello) y un presunto contacto en tierra aprehendido en la isla— permanecen en prisión preventiva tras ser formalmente procesados por cargos relacionados con el terrorismo.

Según detalló Edward Robert Campbell, fiscal a cargo del caso, los delitos imputados conllevan sanciones que pueden alcanzar hasta los 30 años de prisión o incluso la pena de muerte, aunque Cuba no ha ejecutado a ninguna persona desde el año 2003. .

En sus declaraciones ante el medio, los arrestados mostraron posturas disímiles frente al resultado de la misión. Acosta Guevara expresó su arrepentimiento al señalar que «el consejo que le daría a otros cubanos es que dejen de consumir tanta basura en las redes sociales, mantengan sus trabajos y no vengan a Cuba a hacer nada porque no va a salir bien».

Cruz Gómez evaluó el desenlace admitiendo que «quizás la idea fue algo ingenua porque no nos habíamos preparado para todas las situaciones posibles; no estábamos preparados para enfrentarnos a la Guardia Fronteriza».

En contraste, Rodríguez Castelló mantuvo una posición desafiante: «si me dijeran que enviarían un petrolero a Cuba a cambio de liberar a José Manuel, preferiría pudrirme en prisión antes que dejar entrar una sola gota de petróleo a este país». Por último, Galindo Sariol afirmó haber sido forzado a subir a la nave tras ser contratado inicialmente solo para grabar los videos, asegurando que le dijeron: «hay un cambio de planes, vas a Cuba».

Autor: teleSUR: ig - JDO

Fuente: Belly of the Beast