Honduras atrapada entre cerco mediático, fraude electoral y miseria neoliberal

Dentro de un año, Honduras habrá electo un nuevo presidente, un nuevo congreso y renovado todas las corporaciones municipales del país. La derecha golpista sigue entronizada en todas las esferas de poder y controla el gobierno a placer, por lo que la amplia mayoría de la sociedad se encuentra expuesta a impensables vejámenes, muchos de ellos sin ser siquiera perceptibles para la mayoría.

Los otrora medios afines a la causa popular (en honor a la verdad, específicamente Radio Globo y Cholusat Sur), se han convertido en voceros de una enorme campaña anti corrupción.

La manipulación mediática es absoluta, y ahora, dirigida de forma segmentada, alcanza incluso a la población que resistió al Golpe de Estado Militar de 2009. Habiendo cooptado los que alguna vez se creyeron medios independientes, la oligarquía crea fantasmas, provoca histerias, frustra, aterroriza, todo con el propósito de imposibilitar la reacción organizada de la sociedad hondureña. De hecho, la figura de supuesta “imbatibilidad” del presidente fraudulento, Juan Hernández, es promovida desde esos medios.

Sabiendo que la población en resistencia ha ido creciendo, ante el indudable impacto de una realidad que la sacude a diario, debido a la imposibilidad de vivir en el país, los otrora medios afines a la causa popular (en honor a la verdad, específicamente Radio Globo y Cholusat Sur), se han convertido en voceros de una enorme campaña anti corrupción, que sacude las fibras de las personas con shows diarios de denuncias contra actos de corrupción, que son muchos, muy conocidos, y que han provocado una parálisis en la gente.

Con la consigna “la corrupción debe ser castigada, sea de izquierda o de derecha”, la estratagema ha desembocado en una abierta campaña sucia contra los líderes de la resistencia, en especial del Partido Libre, así como sus símbolos e ideas referentes. Así, no es raro que los noticieros de Radio Globo hagan enormes escándalos hablando de los éxitos de la CICIG en Guatemala, que terminan atacando al gobierno revolucionario de Nicaragua, o justificando las acciones de la derecha en los poderes judicial y legislativo en El Salvador. Al tiempo que hacen esto, arrecian los ataques de corrupción contra Manuel Zelaya y Xiomara Castro, provenientes siempre de estos medios, y en consonancia con acciones de la Procuraduría General de la República. Del mismo modo se ha convertido el tema de la “Cuarta Urna” propuesta por el presidente Zelaya en 2009 como un acto gravísimo de corrupción, a pesar de su naturaleza profundamente democrática.

Además, el Partido LIBRE, abierto como un frente amplio en sus orígenes, recibió personajes que han actuado como verdaderos caballos de troya (así los reconoce la gente ahora), que, aunque minúsculos en tamaño, cumplen una misión de sabotaje y desinformación hacia el interior del país. En Honduras, una vez que se ha cerrado el hermético cerco mediático, se gesta una especie de “Revolución de Colores invertida”, porque no se trata de reemplazar un régimen, sino apuntalar su naturaleza fraudulenta, con apoyo en esos Caballos de Troya, que, afortunadamente, han sido descubiertos por la militancia partidaria.

Si en 2013 se cometió un fraude de proporciones criminales, la maquinaria fraudulenta se ha perfeccionado, gracias al hecho de que la población ha sido sumida en un abrumador conformismo ante la idea de que el “fraude electoral de noviembre de 2017 es inevitable”. Los años que siguieron al fraude, han servido para crear la sensación de rabia mezclada con impotencia. La idea es que Juan Hernández habrá de reelegirse, no porque sea popular, sino porque la gente no cree que es capaz de cambiar ese “designio del destino”.

Esto está relacionado con una brutal profundización de medidas neoliberales que han elevado exponencialmente los niveles de pobreza, y agudizado la miseria al punto de que una masa en condición de miseria, es el objeto con el que funciona la maquinaria clientelar del bipartidismo golpista, que, como repito, sigue en el poder. En Honduras todo es aparente, la gente baila hipnotizada la música que toca el cerco mediático, sufre indecibles miserias, pero discute sobre la legalidad o no de la reelección, en un país donde no existe nada legal desde 2009.

La privatización ha consumido casi todos los recursos naturales, no existe producción ni nuevos puestos de trabajo. La ilusión de empleo, le arrebato de golpe la dignidad del trabajo a cientos de miles de hondureños. El encarecimiento de la vida es enorme y constante, mientras los programas sociales han dejado de existir, dejando en operación únicamente aquellos de gran potencial clientelar que permiten al régimen hacer propaganda electoral todos los días.

Esta claro que bajo las condiciones materiales de subsistencia que vive la sociedad hondureña, la reelección solo es viable mediante un fraude electoral colosal, y, aun así, la mayoría de votos para una potencial alianza de los partidos que adversan al sistema, LIBRE y PAC, podría derrotar fácilmente al bipartidismo. Por esa razón, la estrategia gringa en Honduras consiste en una gigantesca operación psicológica que desmovilice a la población, aunque sus lacayos en los medios proclamen todos los días , exactamente lo contrario.

Aunque para la mayoría de los miembros de la comunidad internacional, Honduras es algo insignificante, visto por muchos como un pequeño apéndice imperial, la realidad nos demuestra la importancia estratégica de este pequeño país para las acciones gringas a lo largo de los últimos cien años. Una de las cosas que caracteriza la visión citada, es el aislamiento total de este país; literalmente nadie sabe nada de Honduras fuera de sus fronteras.

Mientras tanto, aquí la población ha sido inducida a creer que la comunidad internacional es un conjunto de “amigos” conformados por Estados Unidos, Canadá, La Unión Europea y Taiwán. Cree además que esta supuesta comunidad internacional, está dispuesta a destruir la corrupción (que irónicamente todos ellos han ayudado a crear) y que sin su ayuda no podremos destruir la presunta dictadura. Nadie parece percatarse que Juan Hernández es una pieza menor en la estructura de mando, y que la dictadura es de carácter transnacional, regida con mano de hierro por el FMI, el Comando Sur, el Departamento de Estado y grupos empresariales locales y extranjeros.

Muchas de las cosas que se pueden leer en este escrito provocaran una sensación de Dejavú en muchas personas en el continente. Esto se debe a que esto ni es casual ni es aislado. Por esa razón es muy importante prestar atención a lo que sucede en esta Honduras secuestrada, algo que tanto el comandante en jefe, Fidel Castro como el Comandante Hugo Chávez entendían muy bien.


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Perfil del Bloguero
Licenciado en Matemática e Investigador Social. Escritor y Analista autodidacta. Colaborador de teleSUR y otros medios digitales. Censurado en su país, Honduras (por medios y por lectores). Actual Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Libertad y Refundación, LIBRE.
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