Argentina pide al Tribunal del Mar frenar el proyecto petrolero Sea Lion en Malvinas

Argentina considera “ilegales” los permisos otorgados por el gobierno de las islas y pide al tribunal con sede en Hamburgo que impida el inicio o la continuación del proyecto.

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Sea Lion es un proyecto offshore (costas afuera) operado por la petrolera israelí Navitas, con 65 %, y con la británica Rockhopper como socia, con 35 %. Foto: Página 12


13 de octubre de 2026 Hora: 20:29

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El Gobierno de Argentina solicitó este martes al Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo (Alemania), medidas provisionales para impedir la explotación de hidrocarburos por parte del Reino Unido en la plataforma continental de la Cuenca Malvinas Norte, en el Atlántico Sur. El pedido apunta al proyecto Sea Lion, en las islas Malvinas, territorio que el Reino Unido usurpa y administra ilegalmente desde el año 1833.

Según el comunicado del Ejecutivo, la solicitud busca preservar los derechos soberanos argentinos y evitar que actividades “autorizadas de manera unilateral e ilegal” por el Reino Unido agraven la controversia reconocida por las Naciones Unidas. Argentina considera ilegales los permisos otorgados a las petroleras por el Gobierno local de las islas.

El tribunal internacional confirmó la medida a través de sus redes sociales: «Hoy, la Argentina ha presentado ante el Tribunal una solicitud de prescripción de medidas provisionales contra el Reino Unido en virtud del artículo 290 de la CNUDM en un litigio relativo a la explotación de hidrocarburos en el océano Atlántico Sur«.

Sea Lion es un proyecto offshore (costas afuera) operado por la petrolera israelí Navitas, con 65 %, y con la británica Rockhopper como socia, con 35 %. Prevé comenzar a extraer crudo en 2028, a 200 kilómetros al norte del archipiélago.

El portavoz presidencial, Adrián Ravier, precisó en conferencia de prensa que Argentina pide que el Reino Unido impida el inicio o la continuación de Sea Lion; que no use la información obtenida durante la exploración; que cese de impedir que Argentina cumpla con su obligación de proteger y preservar el medio marino de las áreas en disputa; y que se abstenga de adoptar medidas que agraven la controversia, en particular nuevos permisos de explotación en la plataforma continental en disputa.

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El pedido se apoya en el artículo 290, inciso 5, de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), que permite solicitar medidas provisionales mientras se constituye un tribunal arbitral, y se enmarca en el procedimiento arbitral que el gobierno anunció el 28 de septiembre. Entonces dio un plazo de dos semanas al Reino Unido para tomar medidas contra el proyecto.

El medio Tiempo Argentino señala que lo esperable es que el tribunal convoque a las partes a exponer sus argumentos y luego decida si desestima el planteo o impone alguna medida.

Un día después del anuncio, la subsecretaria de Estado británica para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, calificó el arbitraje como el “último intento” de Argentina de “socavar los derechos de los habitantes” de las islas, que el Reino Unido ocupa desde 1833, tras expulsar a las autoridades y habitantes argentinos. Afirmó que las actividades de hidrocarburos se rigen por la legislación de las islas y se llevan a cabo “en plena conformidad con el derecho internacional, incluida la CONVEMAR”.

Londres también convocó a la embajadora argentina, Mariana Plaza, para transmitirle que obstaculizar actividades económicas en las islas no constituye un acto de relacionamiento internacional responsable. La Cancillería argentina respondió que no busca socavar derechos de nadie y que acudir a un tribunal internacional es “un acto de responsabilidad”, porque las diferencias no se resuelven con actos unilaterales.

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Desde que el 3 de agosto el presidente Javier Milei cambió su postura y anunció medidas para frenar la actividad petrolera en las islas, Argentina inició procesos administrativos y demandas en tribunales locales contra las empresas que operan allí y sus accionistas, y envió decenas de cartas a compañías del sector en todo el mundo para disuadirlas de operar o ser proveedoras.

Algunas empresas globales de servicios petroleros con negocios en Argentina dijeron públicamente que no operarán en Malvinas, incluidos contratistas que iban a participar en Sea Lion. Navitas y Rockhopper, cuyas acciones cayeron en las últimas semanas, informaron la semana pasada que reemplazarán a dos contratistas y que siguen adelante con el proyecto “con el pleno apoyo” del gobierno isleño y del Reino Unido.

La disputa de soberanía volvió a la agenda tras la bandera con la inscripción «Las Malvinas son Argentinas» que desplegaron los jugadores argentinos al derrotar a Inglaterra en el Mundial 2026, y por los mensajes ambiguos del presidente estadounidense Donald Trump sobre una posible revisión de la neutralidad de su país.

El presidente Milei, quien se ha declarado admirador de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, dedicó gran parte de su reciente discurso ante la Asamblea General de la ONU al reclamo por las islas, a diferencia de sus dos intervenciones anteriores en ese foro donde mencionó al pasar la reivindicación histórica de Argentina.

Autor: teleSUR: JB

Fuente: Tiempo argentino - Página 12 - teleSUR