España registra máximo histórico de 5.807 muertes por calor durante verano de 2026

El número de fallecimientos, atribuibles a las altas temperaturas, ha superado las cifras de los que hasta ahora eran los dos veranos más letales desde 2015: el de 2022 con 4.789 y el de 2025 con 3.832 decesos.

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Las personas mayores han sido las más afectadas por las altas temperaturas durante este verano en España: el 97% de las defunciones estimadas atribuibles al calor se produjeron en personas de 65 o más años, y el 62% en mayores de 85 años. Foto: EFE.


13 de octubre de 2026 Hora: 20:25

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El Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria por todas las causas (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) estimó que en el verano de 2026 se han producido 5.807 muertes atribuibles a las altas temperaturas, la cifra más alta en la última década, registrada a partir de datos definitivos suministrados por el sistema durante el periodo de ejecución del Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperatura sobre la Salud, desde el 15 de mayo y hasta el 30 de septiembre.

El número de muertes atribuibles a las altas temperaturas durante este verano superó las cifras de los que hasta ahora eran los dos veranos más letales desde 2015, cuando arranca la serie histórica del MoMo: el de 2022, con 4.789 fallecimientos, y el de 2025, con 3.832 decesos.

Pero aún no se ha llegado a las del histórico verano de 2003, cuando unas 13.000 personas perdieron la vida en España a consecuencia de las altas temperaturas, lo que propició el diseño y puesta en marcha de un plan de prevención de los efectos del calor en la salud por parte del Ministerio de Sanidad.

La cifra de muertes registrada este 2026 supera en más de un 51% a los fallecimientos atribuidos al calor del año pasado, cuando ocurrieron 3.832 decesos. Los registros correspondientes a este año se elevan al 188,61% en comparación con 2024, cuando se calcularon 2.012 muertes.

Agosto fue el mes en el que se registraron más fallecimientos, con 2.162 muertes, seguido de julio (2.026), junio (938), septiembre (559) y mayo con 123 decesos.

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Las personas mayores han sido de nuevo las más afectadas: el 97% de las defunciones estimadas atribuibles al calor se produjeron en personas de 65 o más años, y el 62% en mayores de 85 años. En cuanto al sexo, las mujeres fueron las más afectadas, con 3.486 defunciones (el 60% del total), mientras que 2.321 fueron hombres. El impacto no fue homogéneo en todo el territorio, ya que las mayores tasas de mortalidad atribuible al calor se observaron en el norte y noreste peninsular.

El equipo que coordina MoMo en el Centro Nacional de Epidemiología señala que este impacto se ha producido «en un contexto climático excepcional» este verano, que sitúa como «el más cálido de la historia reciente», con cuatro olas de calor identificadas por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), además de otra ola adicional a principios de septiembre. A ello se ha sumado una sequía persistente, grandes incendios forestales y una intensa ola de calor marina en el Mediterráneo occidental.

Según el Instituto de Salud Carlos III, la información derivada de MoMo refuerza, un año más, la importancia de mantener «una vigilancia epidemiológica continua y de fortalecer las medidas de prevención y adaptación frente a los efectos del calor extremo sobre la salud de la población».

El Superniño de 2026 es otra consecuencia del cambio climático. Este fenómeno meteorológico, que ocurre cada 2-7 años, puede provocar sequías, lluvias torrenciales y olas de calor, como las registradas en España y otros países de Europa, que este año pueden ser más intensas que nunca. Un estudio científico indica que el Superniño de 2026 podría causar la muerte por calor de 451.000 personas en todo el mundo, en los próximos seis meses.

La cifra, estimada en el último informe del Climate Impact Lab, de la Universidad de Chicago (EE.UU.), se suma a los impactos de sequías, incendios forestales e inundaciones derivados del aumento de las temperaturas y la alteración de los patrones de precipitaciones.

Según el informe, del mismo modo que el cambio climático provocará la muerte de diez veces más personas en los países pobres que en los ricos, la mortalidad producida por el Superniño será mayor en las regiones más pobres del planeta. Podrían morir más personas en Indonesia, Sudán, India, Brasil, República Democrática del Congo, Níger y Chad. Incluso Estados Unidos aparece entre las 20 naciones más afectadas, con una proyección de 3.500 muertes adicionales por calor.

El estudio del Climate Impact Lab considera que el impacto en la mortalidad derivado de las temperaturas extremas debe ocupar un lugar central en la preparación eficaz ante el Superniño. De ese modo se complementan los esfuerzos ya existentes para mitigar los riesgos para la seguridad alimentaria.

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«Reforzar la respuesta ante emergencias, y focalizar mejor nuestros esfuerzos, puede salvar muchas vidas este año. Sin embargo, no queremos vernos en un estado de emergencia permanente dentro de 20 años, cuando las temperaturas extremas actuales se hayan convertido en la nueva normalidad«, afirma Tamma Carleton, coautora del informe.

Autor: teleSUR - abl - JDO

Fuente: Agencias