Un viaje del Meringue al Zouk
El zouk es mucho más que un género musical: es una forma de existir, de hablar y de recordar.
Zouk
30 de agosto de 2026 Hora: 11:15
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Son una cuantas las conversaciones sostenidas con el gran investigador, conferencista, destacado intelectual, diplomático, escritor y activista afrovenezolano Jesús “chucho” García, quien ha trabajado incansablemente por la reivindicación de lo afroamericano con énfasis en su país, Venezuela.
Sostiene este destacado etnólogo que el racismo nació para justificar la explotación física e intelectual de un grupo humano por otro y que fue en tierra “americana” donde se vinculó el esclavismo con el racismo, y lo puntualizó: “Pudiéramos hablar de tres elementos esenciales para el nacimiento del racismo como tal: el primero fundamentado en una justificación biológica. Se inventó eso de que los “negros” eran más parecidos a los gorilas que a los humanos. El segundo aspecto fue el religioso, ya que los africanos no aceptaron la imposición de la religión cristiana y siguieron defendiendo su espiritualidad, por lo tanto como eran unos infieles, tenían que pagar con su trabajo la expiación de sus almas y el tercero fue el elemento intelectual, sobre todo después de que Kant y Hume en el siglo XVIII argumentaron que la inteligencia de los africanos estaba “por debajo de los insensibles”, cosa reforzada después por los iniciadores de la antropología eurocéntrica. Estos fueron los tres elementos de partida para justificar al racismo”.

García ha escrito extensamente sobre temas de racismo, cultura y resistencia, la historia y el impacto del cimarronaje y la resistencia cultural en América Latina, y aunque lo histórico, político y social atraviesa todas sus investigaciones inclusive en territorios africanos, hay una inclinación cultural que conduce a la música. Hay que acotar que Jesús chucho García nació en 1954 en la musical y afrovenezolana zona de Barlovento. En la actualidad es embajador de Venezuela en Benín.
Con él conversamos en torno a la trayectoria histórica, geográfica y musical que conduce en las islas del Caribe del Meringue al Zouk.
Música de Haití
El viaje
La Española era el nombre que tenían las actuales República Dominicana y Haití bajo el poder de la Corona Española. Allí fue donde se levantaron por primera vez los esclavizados africanos en tierras americanas, encabezados por el líder Enriquillo (1522) contra el gobierno de Diego Colón (hermano de Cristóbal Colón).
Esta isla era una sola, pero después del Tratado de Paz de Ryswick, firmado en el año 1697 entre Francia y España la parte occidental de la isla La Española se le cedió a los Franceses.

A partir de esa fecha, “La Española” se va a dividir lingüisticamente. Una hablará español, y la otra francés (más la lengua creole), pero culturalmente quedarán elementos sociales comunes, la música es uno de ellos, y el merengue o meringue será una especie de lugar común de ambos pueblos.
“La palabra meringue no cayó del cielo. Ese nombre pertenece a Mozambique, África suroriental, en el océano Índico. El vocablo está asociado a un tipo de danza tradicional entre los Bará de la inmensa isla nación de Madagascar, vecina de Mozambique. Consideramos que el epicentro del meringue y del merengue fue Haití por las descripciones históricas que hizo Moreau Saint Mery en el siglo XVIII. Con el merengue pasó lo mismo que con el Vodú el cual atravesó la frontera haitiana hacia Santo Domingo y ahí le colocaron el nombre de Gagá. Conseguimos entonces en la República Dominicana el merengue con sus variantes, el merengue redondo estilizado y pambinchao. Allí fue enriquecido y proyectado a tierra firme americana y a Europa, constituyéndose en otro aporte afrocaribeño al mundo” señaló Chucho García.
Trío Reynoso
En la República Dominicana el merengue ha contribuido a derribar las barreras del racismo que mantenía la burguesía dominicana, así como ayudó a luchar contra la dictadura de Trujillo al cual le dedicaron un merengue cuando fue ajusticiado: “Mataron al chivo/ en la carretera/ déjamelo ver/ déjamelo ver…”
El sentido realmente funcional del merengue acompañando a su pueblo también se puso de manifiesto cuando el Pentágono decidió derrocar a través de la intervención militar de sus marines al presidente Juan Bosh. En ese momento músicos como Johnny Ventura salieron a la calle a gritar contra la intervención a ritmo de merengue. Lo mismo hizo Cuco Valoy y otros músicos que se reafirmaron en su compromiso con el sentido de lucha y fuerza que siempre ha representado la herencia musical africana en América.
“Cuando el pueblo haitiano de Puerto Príncipe se lanzó a las calles para derrocar al terrible Baby Doc, la música estuvo ahí, reclamando su papel en la historia como pieza del cimarronaje musical caribeño que abrazó la causa de la justicia para acompañar a los hambrientos, a los desamparados, a los sin nada por la conquista de un mundo mejor.” Señaló el profesor Jesús chucho García.
Debemos revisar nuestros conceptos de libertad e independencia porque son conceptos que nos han enseñado desde la óptica de los enciclopedistas sin contar con otras visiones. De igual manera hay que revisar el concepto de “Latino” y detenerse en los aportes árabes, de alguna manera “olvidados”.
Solo le pido a Dios (español, hebreo y árabe)

Mazurka, biguine y vals
Guadalupe y Martinica son dos hermosas islas del Caribe franco parlante, muy atadas a lo que fuera el colonialismo francés. En ambas islas se desarrolló una respuesta al violento sojuzgamiento. El cimarrón fue, como en el resto de las Antillas (y el Caribe peninsular) una bofetada a la degradación humana que imponían los franceses.
La Laghia, danza cimarrona que se sigue ejecutando en la zonas rurales de Martinica, es el resultado de la lucha contra la resignación y el látigo. La palabra Laghia significa guerra o guerrilla. Esta danza es como una parodia de una lucha. Es originaria de Dahomey y está presente en Brasil con el nombre de Capoeira.
Biguine y Mazurka fueron otras expresiones musicales que no se resignaron pasivamente a “los días libres” dados por lo amos a los esclavizados. De la combinación de la mazurka, el beguine, el souku de Zaire al lado del merengue surge el Zouk, el cual constituye la referencia más importante y popular de la música del Caribe franco parlante y de la costa africana de habla francesa.
Biguine, vals y mazurka (Martinica)
Zouk
El zouk es mucho más que un género musical: es una forma de existir, de hablar y de recordar. Nacido en las Antillas francesas a finales de la década de los setenta, unió a Guadalupe y Martinica en torno a un sonido común, antes de extenderse a los cinco continentes. El Zouk ha trazado un camino único: el de una música nacida del mestizaje, que se ha convertido en un símbolo cultural mundial.

La palabra Zouk procede del término mazouk, contracción de “mazurka criolla”, danza europea adoptada y transformada en el Caribe.
En la década de los sesenta la palabra ya se utilizaba para describir los bailes populares, a menudo celebrados en barrios obreros de Guadalupe y Martinica. Estos “zouks” eran lugares de libertad donde los jóvenes antillanos expresaban su identidad mediante la danza y la percusión.
Zouk
1979 marcó el inicio de una nueva era. En Guadalupe, Pierre-Édouard Décimus, antiguo bajista de Les Vikings de la Guadeloupe, une sus fuerzas con Fréddy Marshall para crear un proyecto innovador: modernizar los ritmos del carnaval antillano utilizando técnicas de grabación contemporáneas.
Pronto se les unió Georges Décimus y Jacob Desvarieux, guitarrista y arreglista formado en Guadalupe, Martinica y Senegal. El resultado fue Kassav presentado con disco en 1979.

El nombre Kassav es inspiración del legado del Casabe, producto de la mandioca o yuca en el Caribe: con ello simbolizaron sus raíces culturales. Otro detalle es que cantan en su lengua materna afirmando la dignidad cultural antillana. Este grupo demostró que en su idioma natal pudieron darse a conocer al mundo, sin negar su cultura.
Kassav (en Francia)
Nacido de una herencia africana y criolla, alimentada por la historia de las Antillas francesas, el Zouk ha conquistado el planeta sin renunciar a su alma.
Es una expresión de libertad, de compartir y de orgullo.
Al unir culturas mediante el ritmo y el lenguaje, el Zouk nos recuerda que una música nacida en los márgenes puede convertirse en un símbolo universal. Sigue inspirando, uniendo y conmoviendo, prueba de que el corazón caribeño sigue latiendo también al ritmo del Zouk.

Autor: Lil Rodríguez
Fuente: TeleSUR




