Fauna y diversidad cultural

La música popular en el Caribe y en América Latina en general, además de sentimientos e historias atesora una simbología viva que tiene que ver mucho con la identidad de cada país tejida a través de leyendas, tradición oral, ancestralidades religiosas y la gran creatividad que atesora el pueblo llano.

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La culebra de Ipure


16 de agosto de 2026 Hora: 12:56

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. Los valores espirituales cuentan en la estructura popular y se hacen presentes en fiestas, rituales y, claro, el baile y su música.

La naturaleza con su flora y su fauna hace parte muy importante de la cultura de los pueblos, plasmada también en el arte de las manos, en la artesanía con sus cestas, tejidos, máscaras, con la celebración por la cosecha o por la petición para que la reciente siembra ofrezca buenos resultados. Esto incluye a la medicina tradicional y a la gastronomía.

El sistema de creencias de cada comunidad con sus plantas y animales espanta las malas vibras y sirve de guía para avanzar y hasta para corregir errores ayudando a preservar la vida en el planeta y el propio hábitat de las especies, incluyendo la humana.

Aparte del horóscopo chino, estructurado con figuras de animales por razones ancestrales y ambientales de gran valor, y aparte también de las famosas loterías de animalitos en todo el lúdico Caribe “Que hoy el Loro es fijo en la tarde. Juégate todo” esta zona del mundo cuenta con una fauna de variados tipos y especies, buenas y no tanto, domésticas y salvajes y hasta presidenciables (como el tigre de al lado)  y mediáticos (como la iguana de por acá)

Menos mal que tigre no come tigre porque son caimanes del mismo pozo, pero hay que estar “mosca” porque camarón que se duerme…

Todo el folclórico mundo de la fauna trasladado a la vida pública se puede encontrar reflejado en el cofre sin fondo de la música popular siempre atenta a la manera de decir las cosas, porque el léxico también es relevante.

“El oso dijo a la osa, baila mi charanga, porque la osa no quiere bailar la pachanga”. Así cantaba el puertorriqueño Tito Rodríguez a los osos mientras el ecuatoriano Julio Jaramillo  tampoco escapaba y entonaba “Osito de felpa/ juguete de mi niño”.

Como el asunto no podía quedarse nada más en los osos, el panameño Rubén Blades decidió meterse con el tiburón. “Qué buscas en la orilla/ tiburón cuidado con la ballena”. Pachanga, pasillo y salsa han sido plataforma para mensajes diversos.

El oso y la osa

Hay enigmas llevados jocosamente a la música. Muchos no se explican “como el perico/ teniendo un hueco debajo del pico/ pueda comer”. También están las palomas. Una vuela en su palomar (y vuela que vuela) y la otra es casta con gentil plumaje. De Maracaibo salieron dos palomitas volando…

“Rui/ ruiseñor de mi amor/ anda y dile que la quiero” o sea que este ruiseñor hablaba por mandato real.

Un recurrente es el sacrificado chivo. “Chivo que come orégano/ y con mecate maneao/ es más sabroso mi hermano/ si me lo como robao” cantaba el inolvidable Hernán Marín, mientras otro inolvidable, Bola de Nieve sentenciaba: “Chivo que rompe tambor con su pellejo paga/ y lo que es mucho peor/ en chilindrón acaba”

Chivo que rompe tambó

Otro que anda siempre huyendo es el cachicamo: “Yo no le hecho mal a nadie/ y me vienen a matar”. De igual forma  quedan asentados el tema del larense Don Pío Alvarado “La cochina” y el tema del margariteño Jesús Ávila “El gallo de Pascualita”.

Del oriente venezolano tan pródigo en costas son canciones teatralizadas llamadas Diversiones entre las que se cuentan muchas que tienen nombre de peces como El Róbalo, El Carite, El Cangrejo, La Guara Guara y hasta El Calamar, molusco de profesión, “Préstame acá tu curiara/ con un par de canaletes…”

A su lado las aves marineras también son cantadas y un emblemático ejemplo es El Guanaguanare.

Guanaguanare

En el campo de la Diversidad Cultural son muchas las tradiciones de pueblos que se autopreservan a través de una imaginación convertida en fiesta. La Cabra Mocha, gaita zuliana de Pradelio Hernández y Natividad Portillo existió en Maracaibo y efectivamente era mocha de los dos cachos, del rabo y las orejas. Es una de las gaitas más cantadas en todo el mundo. “La Pascua debiera ser/ cada vez que hubiera luna/ y tener una laguna/ de aguardiente pa beber”. Y es que a esta Cabra Mocha le han agregado versos de todos los calibres.

Otra tradición venezolana vinculada a un animal es la danza de La Culebra de Ipure, en el oriental estado Monagas, con una clarísima ascendencia originaria (de la nación Chaima) y una leyenda  hermosa. Según la tradición oral esa serpiente que habita en la laguna de Ipure salió una vez para llevarse a una niña, que fue posible rescatar gracias a las oraciones y oficio de un Chamán (sacerdote originario). Los instrumentos  musicales de esta danza y canto son fundamentalmente originarios también, como los carrizos, cachos, maracas y guaruras.

En esta Culebra de Ipure participan solo mujeres, aunque en la parte de instrumentos sí hay varones.

La Culebra de Ipure

También del oriente de Venezuela es La Culebra, una suerte de diversión que se efectúa los 21 de enero en Cumaná, capital del estado Sucre, en homenaje a Santa Inés, patrona (matrona) de la ciudad. “Si me pica a mí ese animal y no llega a tiempo el doctor señores dueños de casa/ me dan pa echarme un palo e’ ron” canta majestuosamente Lilia Vera.

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La Burra

El baile de La Burra también llegó por el oriente de Venezuela,  y surgido de la mezcla de  danzas e instrumentos de ascendencia española (los invasores), africana (esclavizados) y los aborígenes. De muy vieja data, sin embargo se conoció nacionalmente en la Fiesta de la tradición de 1948 y más recientemente el grupo “Un Solo Pueblo” la universalizó. Que la burra siempre sea bailada por una mujer, es decir un hombre maquillado y vestido como mujer se toma como una reivindicación femenina. Se festeja en muchas localidades venezolanas, habiendo sido declarada Patrimonio Cultural Nacional.

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Fiesta del Mono

Otra manifestación cultural representada con un animal es la fiesta o baile del Mono de Caicara de Maturin, que ocurre los 28 de diciembre, una suerte de cadeneta humana con clara ascendencia aborigen pidiendo por buenas cosechas y eliminación de contratiempos.

Silvio Rodríguez compuso y cantó “Alas de Colibrí”, “El Cóndor pasa” es universal, “El Morrocoy” y “La puerca” son memorables en la ejecución del Quinteto Contrapunto, El Gavilán Colorao y el Gavilán Pollero hacen yunta, La Gata de Cecilia Todd tiene familia diversa: un gato triste y azul, y una gata maullando bajo la lluvia. El Sapo interpretado por Serenata Guayanesa se da la mano con La pulga y el piojo, que se quieren casar, Simón Diaz se pasea entre El Becerrito y El Alcaraván, y Gualberto Ibarreto lamenta el destino de La Guácara; El inolvidable médico y compositor Henry Martínez creó “La muerte del animal” como contundente denuncia ambiental y Lilia Vera al lado de Pablo Milanés le hicieron dar la vuelta al mundo.

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Cardenal del Estado de Lara

El eterno larense que sigue siendo Adelis Freitez entre las joyas que dejó para la música señaló a un símbolo que en letra y música de él es un himno en su estado natal, Lara. Es nuestro único pájaro rojo.

Cardenal

En compás Caribe están “Melao pa’l Sapo”, “El Faisán” y “El caballo pelotero”. “Cria cuevos/ y verás como te sacan los ojos”.

“Tú lo que quiere’/ es que me coma el tigre/ que me coma el tigre”… “Arriba mi vaquita porque ella si sabe echar un pie/ que la vaca vieja” ¿Y el alacrán? Ay me va a picar/ Mata al alacrán abuelita/ mátalo que está en la batea”  y hay grupos que adoptaron como nombre el de algún animal, como son los casos de “Guaco”, “Los Guaraguao”, “Los tres tristes tigres”, “Cardenales del Éxito” la comparsa cubana de “El Alacrán” y “Los Tucusitos” por citar algunos.

“Si le quitan el veneno al cascabel/ aunque suene la maraca deja de ser cascabel” sentenció en su momento Alí Primera, así como alimentó al Gallo Pinto con flores de siempre viva en tierras de Curarigua. “Pido campo en la llanura/ yo voy a mi gallo Pinto”, que hasta lema electoral fue, y victorioso.

De los caimanes uno se fue para Barranquilla y el otro enfrentó a los imperialistas desde Panamá. “Hoy con su cola pintada/ anda loco el tío Caimán/ le dieron palos en Cuba/ y le dan palo en Vietnam/ tío caimán, menea la colita…”

No usen estribillos tan discriminatorios como los de “El Pavo Real” y si son músicos  no sigan “matando tigres” Preferible la ternura de Conny Méndez con su “Oración Ratona”

Porque en nuestro mapa sonoro la ternura hace parte de nuestra identidad.

Autor: Líl Rodríguez

Fuente: TeleSUR