Fenómeno de El Niño alcanza categoría de “súper” y continúa intensificándose

El fenómeno de El Niño ha alcanzado una intensidad categorizada como “súper”, con temperaturas oceánicas que alteran los patrones climáticos globales, intensificando la actividad de huracanes en el Pacífico y exacerbando sequías e incendios en otras regiones.

image 25

El calentamiento de las aguas del océano Pacífico impulsa un fenómeno de El Niño de intensidad sin precedentes que modifica los patrones meteorológicos a nivel mundial. Foto: EFE Verde.


14 de septiembre de 2026 Hora: 17:52

    🔗 Comparte este artículo

  • PDF

El fenómeno climático natural de El Niño ha cruzado el umbral hacia una categoría de “súper El Niño”, intensificándose a un ritmo vertiginoso desde su declaración inicial en junio. Este evento se caracteriza por presentar temperaturas del agua superiores a la media a lo largo del ecuador en el océano Pacífico, lo cual desencadena cambios atmosféricos que alteran los patrones meteorológicos a escala global. Según los datos más recientes, el indicador clave de su fuerza ya ha superado las expectativas para este otoño boreal y continúa ganando potencia.

Para medir esta intensidad, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) utiliza el Índice Oceánico Niño Relativo (RONI) en la región Niño 3.4. El valor semanal más reciente alcanzó los 2,0 grados Celsius por encima de la media, que es el umbral oficial para la categoría “muy fuerte” y el punto en el que recibe el apelativo no oficial de “súper”.

Cabe destacar que este es el primer evento registrado con el índice RONI, implementado en febrero para restar el aumento de temperatura atribuible al cambio climático y determinar la intensidad real del fenómeno, el cual se desarrolla en un contexto oceánico significativamente más cálido que durante los récords anteriores.

La NOAA proyecta que existe un 75 % de probabilidades de que, para finales de año, este fenómeno alcance su punto máximo como el más intenso desde que comenzaron los registros en 1950. Esta transición rápida desde un episodio débil de La Niña hace un año evoca la velocidad del evento más intenso jamás registrado, ocurrido entre 1982 y 1983.

LEA TAMBIÉN:

Cambio climático y El Niño: la Tierra vivió el agosto más caliente desde 1850

Aunque el uso de valores semanales ofrece una imagen fiable en tiempo real, difiere de la norma del promedio móvil trimestral, por lo que el registro oficial a largo plazo reflejará esta magnitud en las próximas semanas.

El impacto de este fenómeno ya es determinante en las temporadas de huracanes. En el océano Pacífico, la ausencia de cizalladura del viento sobre aguas excepcionalmente cálidas ha disparado la actividad, con la formación de 16 tormentas hasta la fecha, incluyendo dos huracanes de categoría 5. De estas, 14 se originaron en el Pacífico oriental, lo que hace probable superar el promedio estacional de 15 tormentas, generando múltiples amenazas para Hawái.

Por el contrario, en el océano Atlántico, El Niño ha elevado a niveles extremos la cizalladura del viento, impidiendo la formación de tormentas y provocando una espera récord para la aparición del primer huracán de la temporada.

Además de la actividad ciclónica, el fenómeno tiene consecuencias severas en otras regiones. Indonesia enfrenta incendios forestales generalizados, una situación que podría agravarse debido a la sequedad inusual que los años de El Niño provocan en el país, limitando las lluvias necesarias para sofocar las llamas.

Se prevé que El Niño alcance su máxima intensidad durante el invierno, época en la que su influencia en el clima global es más pronunciada, condicionando las condiciones meteorológicas en diversas partes del mundo.

Autor: teleSUR: odr - JB

Fuente: teleSUR- agencias