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Entrenamiento de mujeres Yazidi en Shengal.

Entrenamiento de mujeres Yazidi en Shengal. | Foto: Alan Roj

Publicado 12 octubre 2015
Aunque el campo está, supuestamente bajo protección de la ONU, sólo el PKK estuvo aquí para evacuar y defender al pueblo cuando ISIS atacó el año pasado. Todos los adultos en el campo saben cómo manejar un arma y se turnan para hacer guardia por la noche.

Rechazando la narrativa de víctima, los campos de refugiados apoyados por el PKK en el Kurdistán han tomado el control de su destino mediante la creación de su propio sistema autónomo.

Sin entrar en los debates brutales y deshumanizantes que dominan la llamada crisis de los refugiados, vamos a explorar una historia de refugiados diferente. Una de autonomía, de agencia, de autodeterminación y autonomía. Tres campos de refugiados en el Kurdistán ilustran esta alternativa radical al status quo.

Nuestro viaje comienza en Makhmour, 40 minutos al sur de la capital iraquí-kurda de Erbil City. Incluso hoy en día, los habitantes de este campamento de refugiados llaman a su existencia "un milagro".

Fue creado en la década de 1990 después de que el ejército turco destruyó las aldeas kurdas, desplazando por la fuerza a 100 mil personas que escapaban de la masacre y la asimilación forzada. Lejos del sistema pro-estadounidense de Erbil, decorado con carteles de empresas turcas, se siente un ambiente completamente diferente al entrar en el campamento Makhmour, custodiado por guerrilleros del PKK: Una vida comunal.

Debido a la naturaleza política explícita del campamento, que apoya abiertamente al PKK, el campamento fue desplazado varias veces y criminalizado en varias ocasiones, invadido y parcialmente destruido durante años por los estados turcos e iraquíes, así como por el Partido Democrático del Kurdistán (PDK), que gobierna Erbil.

La ONU nunca apoyó adecuadamente al campo, más allá de las necesidades básicas, debido a su política.

Muchos niños fueron asesinados por escorpiones durante los primeros días en este desértico y hostil pedazo de tierra. Con el tiempo, a pesar de todos los ataques, sus habitantes establecieron un sistema autónomo de principios y lo convirtieron en un asentamiento verde y fértil. Cada barrio aquí forma una comuna, cada uno teniendo una comuna autónoma de mujeres.

El sistema educativo, incluyendo el plan de estudios, los servicios de salud, la economía, etc., son auto-determinados e independientes del Gobierno Regional del Kurdistán en Irak. Toda la infraestructura fue construida colectivamente. "Aquí, todo el mundo pone un ladrillo en cada casa",  relata la historia de Makhmour.

El Consejo de Mujeres Ishtar fue creado en 2003 con el fin de representar la voluntad y las necesidades de las mujeres. En la Academia de Mujeres,‘Mártir Jiyan’ (el nombre de una mujer asesinada por el KDP en un levantamiento en el campamento) se dictan clases de alfabetización, legítima defensa (filosófica y armada), Historia mundial, regional, y de las mujeres, confederalismo democrático, ecología, y más.

"Saber es tomar conciencia", explica Aryen, que enseña en la Academia. "Hubo un tiempo en Mesopotamia, donde la sociedad estaba organizada por mujeres. Ese tiempo fue mucho más ético e igualitario que la era actual. Queremos resistir reviviendo los valores que nos fueron despojados como mujeres, elevando a la mujer con fuerza y ​​conciencia ético-política".

Cualquiera que haya sido testigo de la invisibilidad de las mujeres en la ultra-patriarcal Erbil se encuentra con un tipo muy diferente de mujeres aquí: seguras de sí mismas, asertivas, y felices - un importante indicador de cómo el medio ambiente sistémico impacta la vida de las mujeres.

Aunque el campo está, supuestamente bajo protección de la ONU, sólo el PKK estuvo aquí para evacuar y defender al pueblo cuando ISIS atacó el año pasado. Todos los adultos en el campo saben cómo manejar un arma y se turnan para hacer guardia por la noche.

Nuestra siguiente parada nos lleva a las montañas Sinjar (Shengal), el escenario de la última masacre de los Kurdos Yazidíes.

"Ésta es definitivamente la última masacre de Yazidis," dice la gente. "Si nos distribuimos en la diáspora, ese será nuestro final de todos modos. Vamos a dejar de existir como comunidad. Por eso, la única manera de sobrevivir es organizarnos".

Lo que muchas personas no logran comprender son los factores sociológicos del desplazamiento, no se dan cuenta que el apego a una determinada geografía es un elemento existencial para muchas comunidades. El desplazamiento a menudo significa borrar irreversiblemente la historia.

"Debido a la traición y a la falta de organización, nos convertimos en víctimas", explica un miembro del Consejo de Fundación Shengal, establecido en enero de 2015, basado en el sistema de autonomía democrática de Abdullah Öcalan. "Ahora sabemos que si no nos cuidamos a nosotros mismos, nadie lo hará".

Aproximadamente 40 mil personas viven en tiendas de campaña en la montaña. "Empezamos caminando de tienda en tienda para satisfacer las necesidades básicas de las personas. Poco a poco, comenzamos la construcción de la auto-organización a través de comités de servicios, cultura, salud, educación, economía, etc., para resolver problemas de la vida cotidiana, pero también objetivos a largo plazo. Las mujeres y los jóvenes se organizan de forma autónoma. Muy rápidamente nos convertimos en una espina en el ojo del PDK, que se retiró cuando comenzó la masacre", agregó. Mientras bloquea los caminos para los demás, el PDK distribuye la ayuda internacional en su propio nombre.

Nuestra última parada es el campamento Newroz que fue creado en Derik (Al Malikiya) en agosto 2014, después de que más de diez mil Yazidis escaparon a través de la frontera iraquí-siria, cruzando por el "corredor humanitario" desde Shengal a Rojava, peleado por el YPG / YPJ del Kurdistán sirio y la guerrilla del PKK.

Durante mi primera visita al campo, en diciembre de 2014, el embargo total sobre el Kurdistán sirio impuesto por Turquía y el PDK, este último controlando el cruce de fronteras en el lado iraquí, impidió cualquier ayuda humanitaria, incluidos alimentos y mantas, e incluso el paso de libros. Debido a la presión política, sobre todo después de la resistencia de Kobane, algunas organizaciones internacionales ahora proporcionan ayuda limitada, pero el embargo continúa.

ACNUR, la agencia de refugiados de las Naciones Unidas, intentó recrear el campamento de acuerdo a su concepto universal, dejando de lado el hecho de que ya existía un sistema de auto-determinación en práctica. Al encontrar la resistencia delaasamblea del campamento, ACNUR se vio obligado a respetar sus demandas y ahora provee ayuda material, que lagente coordina por su propia cuenta.

Las instituciones internacionales, supuestamente a cargo,a menudo han dejado a estas personas sufrir y morir de hambre al ceder a políticas estatales. Mientras tanto los refugiados que han visto como les han quitado todo, crean una vida de dignidad y poder.

En septiembre, la foto del pequeño niño Alan Kurdî de Kobane, varado en una playa después de ahogarse en el mar, se las arregló para tocar la conciencia silenciosa de la humanidad. Mi amigo y activista kurdo Mehmet Aksoy escribió: "A veces el destino de un niño está escrito 100 años antes de que nazca. No estamos hablando de un destino divino, estamos hablando de fuerzas históricas, política, poder, hegemonía, explotación económica y colonialismo".

Lo que hace que cuerpos como el de Alan Kurdisean tan cruelmente desechables es este orden que valora al Estado-frontera por encima de los seres humanos.

En un mundo dictado por los Estados-Nación, ¿qué podemos esperar de un sistema como el de la ONU que sólo respeta la agenda de los estados que causanmasacres, genocidios, limpiezas étnicas, desplazamientos masivos, pobreza, guerra y destrucción, para empezar, porque los necesita por definición, sobre todo teniendo en cuenta que su fortaleza se basa en los estados con mayor venta de armas?

Representar a las personas desplazadas como dependientes, agentes apolíticos, mientras lidera un discurso chovinista en los países de acogida, que se establecieron a través del imperialismo, el racismo, la colonización, el robo, la explotación, la guerra, el asesinato y la violación, es una estrategia del orden internacional para mantener el status quo racista. Makhmour, Derik, y Shengal, sin embargo, después de haber sido fortalecidos por la ideología del PKK, que rechaza el sistema de Estado-Nación, cuentan otra historia.

Sabriye, una madre de Makhmour explica: "Ellos nos temen, porque estamos de pie. No confiamos en nadie para salvarnos, tomamos nuestro destino en nuestras propias manos y creamos nuestra propia defensa y sistema social. Al organizarnos, hicimos nuestra vida más dulce".

Más que caridad, los refugiados necesitan compañeros que les ayuden a combatir las causas del desplazamiento(como invasiones extranjeras y el comercio de armas) y apoyo a la autonomía de la gente afectada. El mes pasado, Abdallah Kurdî, el padre de Alan, pidió el reconocimiento político de la administración del Kurdistán sirio: "Estoy muy agradecido por su compasión por mi destino. Esto me ha dado la sensación de que no estoy solo. Pero un paso esencial para poner fin a esta tragedia y evitar su repetición, es el apoyo a nuestra auto-organización".

El mundo lloró por el padre de Alan, ¿apoyará su política también?


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