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14 de Junio: lumbre libertaria del continente

| Foto: AGN

Publicado 14 junio 2015
Si los héroes de Junio del 59 pudieron emprender la acción patriótica de dejarlo todo: familia, bienes y vida, por la Patria de Juan Pablo Duarte y Francisco Alberto Caamaño, la juventud dominicana actual también puede.

Después de meses de preparación, el 14 de junio de 1959, partían desde Mil Cumbres (Pinar del Río, Cuba), tres contingentes guerrilleros hacia República Dominicana, los cuales buscaban el derrocamiento de Trujillo y la instauración de un gobierno democrático y revolucionario a favor de los más humildes del pueblo dominicano.

Aquel Ejército de Liberación Dominicana lo componían casi 200 hombres provenientes de diversos estratos sociales, profesiones y nacionalidades, los cuales fueron organizados bajo la égida del Movimiento de Liberación Dominicano, instancia que aglutinó a diversas corrientes de exiliados dominicanos que combatían la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo, quien había tomado el poder en Santo Domingo en 1930.

El dominicano Enrique Jiménez Moya, comandante del Ejército Rebelde cubano que apenas meses atrás había entrado victorioso en la Habana, era el comandante en jefe de la misión libertaria dominicana. Fidel Castro y la Revolución cubana que lideraba habían dispuesto brindar toda la hospitalidad y apoyo logístico a la preparación de las expediciones guerrilleras. El primer grupo en llegar a territorio dominicano arribó vía área ese mismo 14 de junio, aterrizando en la pista militar de Constanza (en el centro de República Dominicana), con un avión camuflajeado con falsas enseñas de la entonces Aviación Militar de Trujillo.

Los otros dos grupos, debido al mal tiempo, llegaron retrasados 4 días después, el 20 de junio, por las playas de Maimón y Estero Hondo, al norte del país.

La persecución por parte del entonces poderoso Ejército de Trujillo a los guerrilleros fue feroz. Los rebeldes que llegaron por Constanza fueron perseguidos en la agreste topología de la Cordillera Central dominicana y los que desembarcaron por Maimón y Estero Hondo, fueron recibidos bajo fuego, en muchos casos, facilitados por posibles delaciones obtenidas por los servicios de inteligencia militar de Trujillo..

“Pueblo dominicano, la hora de la liberación ha llegado. El despertar democrático de América en auge creciente e incontenible alcanza nuestra patria. Después de haber barrido con las tiranías de Rojas Pinilla, de Perón, de Pérez Jiménez, de Fulgencio Batista y otras que tambalean en el umbral de la derrota. El Ejército de Liberación Dominicana pelea ya. Con decisión inquebrantable, en nuestros llanos y montañas, y dispuesto esta a destruir para siempre el yugo de la opresión y la barbarie…”, rezaba la proclama que había grabado Enrique Jiménez Moya y que debía de difundirse al pueblo dominicano, una vez el Ejército de Liberación Dominicano (ELD) estuviera en su tierra, combatiendo contra las fuerzas armadas trujillistas.

Los guerrilleros llevaban en sus mochilas el denominado Programa Mínimo de Liberación Nacional, el cual, además de precisar como objetivo del movimiento político militar el derrocamiento del régimen de Trujillo, procuraba sobretodo la instauración revolucionaria de un verdadero sistema democrático de libertades sociales y políticas que reposara en la soberanía plena del pueblo dominicano. Incluía este avanzado programa la instauración inmediata de una Reforma Agraria que redistribuyera la posesión de la tierra; la realización de una campaña de alfabetización nacional y el establecimiento de un sistema educativo que haga de la Escuela Pública dominicana “la forjadora de una conciencia nacional avanzada y libre que contribuya a darle impulso a los reclamos y derechos del pueblo”; la constitución de “un amplio sistema de seguridad social que ampare a la niñez, la ancianidad y al desempleo y ofrezca los servicios imprescindibles para la protección de la salud y una vivienda adecuada”. Se incluía una serie de disposiciones en el área económica que buscaban iniciar un proceso de nacionalización de sectores claves del aparato productivo nacional que había sido apropiados por sectores oligarcas en contubernio con capitales foráneos y con el propio Trujillo.

Durante aquellos días de junio y julio de 1959, la República Dominicana fue estremecida por la incursión de aquellos revolucionarios, los cuales en su mayoría fueron tomados prisioneros y vejados en público por el aparato militar trujillista, para enseñarle al pueblo dominicano “qué le pasaba a los comunistas”. Un gran parte de aquellos hombres fueron trasladados vivos a la base aérea de San Isidro, en Santo Domingo, donde fueron fusilados, utilizando la jerarquía militar trujillista a muchos cadetes de entonces.

Aquellas atroces acciones, generaron como reacción en una parte importante de la nación, una indignación crucial, incluyendo en el interior del Éjército mismo. El estremecimiento era tal que quebró el hermetismo que hasta entonces había mantenido Trujillo en todo el país, y aunque militarmente las expediciones fueron vencidas, desde el punto de vista político provocaron una chispa que incendió la pradera de la juventud democrática y revolucionaria de entonces.

Apenas meses después, un conjunto de hombres y mujeres de izquierda, fundaron el 10 de enero de 1960 el Movimiento Clandestino 14 de Junio, precisamente en homenaje a aquella gesta histórica y al ejemplo de los héroes caídos, como forma de proseguir los ideales de aquel programa político que traían los revolucionarios de Junio del 59. Lo presidía Manolo Tavárez Justo, quien se convertiría luego en el más importante líder revolucionario en la historia de República Dominicana, junto a Minerva Mirabal, la mujer que proclamó el día de la fundación de esa organización que si en Cuba se pudo vencer a Batista, en República Dominicana se podía acabar con el régimen de oprobio trujillista.

A los pocos días, este movimiento, extendido por todo el territorio nacional, también fue traicionado y delatado por infiltraciones del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) de Trujillo. Pero la conciencia política de los sectores más avanzados ya estaba conquistada. El 30 de mayo de 1961, un grupo de hombres, en algunos casos cercanos en el pasado al régimen, asesinaron a Trujillo, abriéndose en el país un período de turbulencia política y luego de estabilidad, con la ascensión al poder de Juan Bosch, luego de celebradas en diciembre de 1962, de las primeras elecciones democráticas en la República Dominicana post – Trujillo.

Gobierno progresista y de izquierdas, Bosch inicia su gobierno con una nueva constitución política y una serie de leyes y medidas tendientes a desmontar el sistema de organización política, social y económica de privilegios que había dejado el trujillismo. Por este proceso de democratización, Bosch es sacado del poder por un Golpe de Estado oligarca, bajo los auspicios del gobierno de los Estados Unidos el 25 de septiembre de 1963, apenas 7 meses después de tomar posesión de la presidencia de la República el 27 de febrero del mismo año.

Desde entonces, la historia dominicana ha sido secuestrada por una clase dirigente en República Dominicana que ha sido conservadora y en una asociación entre clase política tradicional y clase económica dominante, han mantenido un sistema de organización social capitalista de inequidad y reproducción social peores en el continente, manteniendo a las grandes mayorías en la miseria material e inmaterial infrahumanas.

El 14 de junio de 1959 no es historia acabada. Todavía queda pendiente la República Dominicana que querían aquellos guerrilleros que eran médicos, deportistas, economistas, campesinos, exmilitares, intelectuales, etc. Ahora, el 14 de junio de 1959 simboliza la actitud rebelde de un puñado internacionalista de revolucionarios, que en los momentos más grises pudo abrir un rayo de luz, que como dijo Miguel Hernández, no cesa todavía hoy.

Si los héroes de Junio del 59 pudieron emprender la acción patriótica de dejarlo todo: familia, bienes y vida, por la Patria de Juan Pablo Duarte y Francisco Alberto Caamaño, la juventud dominicana actual también puede. Nadie dijo que es fácil ni será fácil. No lo fue ayer, no lo será nunca el llevar a cabo los procesos de cambios sociales que requieren los pueblos para sus mejorías. Pero queda el ejemplo que nos convoca, en un día como el 14 de junio, que además nos recuerda también el natalicio de Ernesto Guevara de la Serna, el guerrillero heroico, argentino, internacionalista, revolucionario. Si ellos pudieron, a nosotros, los que le sucedimos, nos queda honrarlos continuando la lucha hasta el final, hasta que otra sea la historia de República Dominicana.

El autor es dominicano, sociólogo y profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

jperez11@uasd.edu.do

@operacionlazo


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