Operación Patty: otro intento frustrado contra Cuba
La operación Patty, organizada por la CIA y el Servicio de Inteligencia Naval de la base estadounidense en Guantánamo, complotados con elementos contrarrevolucionarios asentados en Cuba, marcó una etapa histórica en la guerra declarada por el gobierno de EE.UU.
12 de junio de 2026 Hora: 11:55
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El plan expuesto por el agente de la CIA Alfredo Izaguirre a su regreso de los Estados Unidos a Cuba, el 8 de junio de 1961, no era un proyecto absurdo.
Reunidos en el apartamento 16-B del edificio Focsa de La Habana, Izaguirre expuso ante un grupo de cabecillas de organizaciones terroristas, los planes acerca de una nueva conspiración: La operación Patty, prevista para tratar de aniquilar de un solo golpe a la jefatura de la Revolución Cubana.
La operación Patty, organizada por la CIA y el Servicio de Inteligencia Naval de la base estadounidense en Guantánamo, complotados con elementos contrarrevolucionarios asentados en Cuba, marcó una etapa histórica en la guerra declarada por el gobierno de EE.UU.
El objetivo era crear un conflicto que sirviera como pretexto para que el Gobierno estadounidense interviniera militarmente en la Isla. Un agente de la Seguridad del Estado estaba presente en aquella reunión del apartamento 16-B.
Autoagresión
Según Izaguirre, quien había sido director de un órgano de prensa y heredero de otros prósperos negocios durante los años 1950 en Cuba y conocido por el alias ‘Tito’, para sus actividades contrarrevolucionarias contó con el apoyo del general estadounidense Maxwell Taylor, con el propósito de provocar un alzamiento armado, después de desatar una ola de actos terroristas.
Simultáneamente miembros de grupos terroristas internos, realizarían una maniobra de «autoagresión» a la Base Naval de Guantánamo, como «pretexto» para la invasión armada de EE.UU. a Cuba. Las acciones coincidirían con el acto del 26 de Julio de 1961, en Santiago de Cuba.
La tesis de eliminar de un golpe a la jefatura de la Revolución tenía su antecedente. El coronel J. C. King (1900-1977), jefe de la División para el Hemisferio Occidental de la CIA entre 1950 y 1960, ya había previsto ese escenario en su propuesta: donde se «probara» que los dirigentes cubanos «[… ] han estado promoviendo un ataque a la instalación de la Marina de Guerra de los Estados Unidos en Guantánamo [… ]», a lo que agregó J. C. King, que a menos que se pudiera eliminar de una sola vez a Fidel y Raúl Castro y al Che Guevara -lo cual es muy poco probable, dijo- esta operación podría convertirse en lo de nunca acabar, y el actual gobierno solo ser derrotado mediante el uso de la fuerza.

El ‘Plan de Acción Inmediata’ especificaba un grupo de medidas, para el atentado en Santiago de Cuba. Tomar posición en una casa adyacente a la tribuna donde haría uso de la palabra el Comandante Raúl Castro Ruz, instalar dos hombres con una ametralladora calibre 30, mientras otros cuatro, provistos con granadas de mano, facilitarían la retirada. Si esto fallaba, otros seis hombres armados con subametralladoras M-3, se situarían en la carretera del aeropuerto y no permitirían que el dirigente abordara un avión hacia La Habana.
Paralelamente en Santiago de Cuba tendría lugar, a partir de las 10 de la mañana, un ataque con morteros a la Refinería de Petróleo ‘Hermanos Díaz’. Mientras tanto, en la provincia aledaña se situaría un refuerzo en área limítrofe con la Base Naval en Guantánamo -Finca El Cuero- desde donde cuatro morteros dispararían seis obuses cada uno.
Otro mortero atacaría con su poder destructivo a un emplazamiento de artillería próximo, perteneciente a las Fuerzas Armadas cubanas. O sea, provocarian que ambas partes respondieran al fuego, para presentarlo ante el mundo como una agresión del ejército cubano en represalia por la muerte de los dirigentes.
Las armas eran enviadas por mar a un punto cercano llamado cayo Toro, por agentes al servicio de la Base estadounidense. De aquí hasta la playa El Uvero y llevadas en camiones cargados de arena a la ciudad de Guantánamo. Las acciones subversivas desde el enclave, centro de agresiones y provocaciones contra la soberanía cubana, incluyeron trasiegos clandestinos de armas y explosivos se realizaban a través de la cerca perimetral de la Base Naval, con la complicidad de las autoridades estadounidenses de este enclave. Entre los principales cabecillas estuvo el terrorista José Amparo Rosabal, alias el Zorro, escondido en la Base Naval de Guantánamo desde la frustrada invasión de Girón.
El agente CIA Alfredo Izaguirre de la Riva, fue explícito en sus declaraciones a las autoridades cubanas después de ser detenido. Según narró posteriormente, en Miami encontró una desmoralización generalizada entre los grupos contrarrevolucionarios. «[… ] Todos maldecían a los hermanos Kennedy, mientras se lamentaban con amargura de la suerte corrida por la Brigada 2506».
Alfredo Izaguirre sostuvo estrechos contactos con algunos oficiales de caso de la CIA y de otros servicios especiales. Entre ellos mencionó a Frank Bender, Karl Hetch y Howard Hunt, estrechamente vinculados al terrorismo contra Cuba.
Según sus palabras, conoció por el oficial de la CIA, Bill Williams –conocido por Howart Hunt- que un nuevo «proyecto» de la CIA esperaba por la aprobación de Langley. Estaba dirigido a ejecutar ataques piratas contra las costas cubanas, suministrar armas y explosivos a los grupos internos, sembrar minas explosivas en sus principales bahías, para producir actos subversivos y alzamientos.
El proyecto estaba sujeto al informe.’En esos días, la Comisión Taylor trabajaba en la investigación de las causas sobre el fracaso de la invasión por Playa Girón y todo indica que decidieron aprovechar la presencia de aquel agente Izaguirre donde participó el general Maxwell Taylor’.
En aquella reunión también participaron funcionarios de la CIA y de otras agencias, uno de los presentes les dijo – aseguró Tito- «[…] Que nos quitáramos de la cabeza la idea de que iban a venir marines en frío a resolver el problema, dependía de nosotros el crear un estado que propiciara cualquier tipo de ayuda […]». La tesis del «alzamiento general» persistía con fuerza dentro del gobierno norteamericano y constituirá -meses después- uno de los objetivos principales de la Operación Mangosta.
«[…] Teníamos que proceder a mejorar las comunicaciones… era muy buena idea la de unificar todos los grupos de resistencia porque facilitaría mucho el trabajo, y me expresaron que estuviera seguro, que la solución que se le daría al problema de Cuba sería la adecuada y que se haría todo lo que estuviera en sus manos para asegurarla […]», según Izaguirre.
Antecedentes
Otros planes terroristas antecedieron a la operación Patty. Documentos oficiales del gobierno estadounidense registraron que el 27 de julio de 1960, la CIA planeó un «accidente” contra el comandante Raúl Castro Ruz, aunque no ha revelado detalles del lugar, autores o circunstancias en que se produciría aquel intento criminal.
Otros documentos desclasificados por el gobierno de Estados Unidos años después, señalan que en agosto de 1960, los altos oficiales de la CIA: Richard Bissell y Edwards Sheffield, coordinaban los detalles de la utilización de figuras del hampa para asesinar al Comandante en jefe Fidel Castro Ruz.
Desde los primeros meses de 1961, con el apoyo de la mafia y elementos terroristas dentro de Cuba, la CIA introdujo pastillas envenenadas para eliminar a Fidel, mientras se desataban nuevas acciones secretas para intentar descabezar a la jefatura de la Revolución, antes de la invasión mercenaria de Playa Girón. Desde el 11 de diciembre de 1959, Allen Dulles, el entonces jefe de la CIA, había aprobado «[…] Que se le diera una abarcadora consideración a la eliminación de Fidel Castro […]».
Los funcionarios de la CIA interrogados en 1975 por el Comité Senatorial de la Comisión Church, sobre su participación en algunos intentos magnicidas revelados contra Fidel, declararon que: «[…] consideraban que asesinar era un modo de actuar permisible, por lo que declararon que creían que sus actividades habían sido completamente autorizadas […]».
«[… ] Sin duda, mientras avanzaba con mis planes para la Brigada – la Brigada mercenaria 2506- tenía la esperanza de que la mafia alcanzaría el éxito. Mi filosofía durante los últimos dos o tres años en la agencia, era muy definida de que el fin justifica los medios y yo no iba a ser derrotado […]»; relató en sus memorias, Richard Bissell.
La convicción era clara: matar a un jefe de Estado se correspondía con la ética imperante dentro de la CIA. Richard Helms, director de la CIA entre 1966-1973, declaró en repetidas ocasiones: «(…) creía que una autorización explícita era innecesaria para el asesinato de Castro a principios de los años 1960 […] Las acciones que estábamos tomando contra Cuba y contra el gobierno de Fidel Castro en Cuba, eran lo que se nos había pedido que hiciéramos […] En otras palabras: nos habían pedido eliminar a Castro y no había limitaciones en cuanto a los medios… «. Así se reflejaba en la propaganda subversiva dirigida al pueblo cubano por diferentes canales, como la emisora subversiva Radio Swan.
Sin lugar a dudas, poseían un poderoso estímulo al intento de asesinato de los dirigentes de la Revolución. William Harvey, jefe de la unidad ejecutiva de la CIA para asesinatos, ZR-Rifle, testificó: «[…] creía que los atentados estaban completamente autorizados en todos los niveles apropiados dentro y fuera de la agencia […]. Richard Bissell, Subdirector de Planes de la CIA, dijo que la actividad contra Castro fue autorizada desde el más alto nivel, y que los complots se discutieron con Richard Helms, su superior inmediato […]». «ZR Rifle» era una estructura muy secreta de la CIA organizada en 1960, bajo la aprobación del gobierno norteamericano para eliminar personalidades extranjeras «hostiles» a los Estados Unidos.
En la década del 1970, por primera vez en la historia de la CIA sus funcionarios se enfrentaron a comités congresionales, por lo que expusieron la peligrosidad y el descontrol gubernamental sobre las acciones encubiertas de la CIA.
Independientemente de las justificaciones, los documentos finales del Comité Church pusieron al descubierto el pensamiento neofascista, acompañado de la impunidad y dedicaron un análisis a los intentos de magnicidio contra líderes extranjeros, incluido el Presidente Fidel Castro.
Quizá lo expuesto fue solo la punta del iceberg contra Cuba desde 1959, actualmente fundamentado como el cumplimiento de su deber histórico, tal como constaba en los objetivos del programa secreto contra Cuba del presidente D. Eisenhower, de marzo de 1960: «[…] El propósito del programa aquí expuesto es provocar la sustitución del régimen de Castro por uno que responda mejor a los verdaderos intereses del pueblo cubano y sea más aceptable para Estados Unidos, de manera tal que se evite cualquier asomo de intervención estadounidense [… ]»
Lo anterior fue expuesto por el investigador Manuel Hevia Frasquieri en 2011, entonces Director del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado (CIHSE), en su artículo ‘La Operación Patty de la CIA: a medio siglo de su derrota por Candela’.

Preludio
La CIA aceleraba al máximo otros planes desestabilizadores como parte de esta obsesión. Los documentos cubanos desclasificados de aquella etapa, detallan nuevas infiltraciones clandestinas por las costas desde principios de 1960, con el propósito de atentar contra la dirección revolucionaria en vísperas de Playa Girón.
En octubre de 1960, se desplegaron en zafarrancho de combate más de 1 400 infantes de marina, sin justificación alguna en la Base Naval. Desde allí salió el grupo para el ataque a la refinería de petróleo en Santiago de Cuba en marzo de 1961, causando muertos y heridos.
Desde el 3 de abril de 1961, el Departamento de Estado norteamericano declaró en su llamado «Libro Blanco», la guerra sucia y abierta contra Cuba.
Al decir del comandante Ernesto Che Guevara, durante su intervención ante el Consejo Interamericano Económico y Social, declaró el 8 de agosto de 1961: «[…] Se trataba de una verdadera obra maestra de beligerancia […] Se llamaba, en el «Libro Blanco», al pueblo de Cuba, a la subversión y a la revolución contra el régimen de Castro […]».
A pesar del descalabro sufrido en las arenas de Playa Girón, en el gobierno de John F. Kennedy algunos deseaban demostrar que aún podría resolverse la «situación cubana». Por lo que el Presidente impartió instrucciones a su principal asesor militar, el general Maxwell Taylor, el 22 de abril de 1961. «[… ] Examinar de cerca todas nuestras prácticas, y programas en las áreas de las actividades militares y paramilitares, insurgencia y contrainsurgencia que no sean de guerra abierta. Pienso que necesitamos reforzar nuestro trabajo en este campo. En el transcurso de este estudio espero le preste especial atención a las lecciones que pueden aprenderse de los recientes acontecimientos en Cuba» […]

Candela
Con el apoyo del pueblo y la capacidad de los órganos de la Seguridad cubana, funcionó la operación de contrainteligencia nombrada «Candela», al lograr infiltrar estos grupos de las actividades enemigas, describió Hevia Frasquieri.
Recuerdo que el 22 de julio de 1961, fueron detenidos los principales complotados en todo el país, a quienes se les ocuparon abundantes armas y pertrechos bélicos que iban a ser utilizados en la operación. También fue detenido Alfredo Izaguirre de la Riva y posteriormente, el Gobierno cubano denunciaría públicamente la nueva conspiración.
En Santiago de Cuba y Guantánamo fueron ocupados entre los armamentos, 2 cañones de 57 mm, 4 bazookas, 1 mortero de 60 mm, 2 ametralladoras calibre 30-06, más de 90 fusiles y subametralladoras, minas, centenares de cartuchos de TNT, decenas de granadas, cajas conteniendo gelatina de demolición, miles de proyectiles y otros materiales bélicos, todos de fabricación norteamericana.
El caos y la desestabilización previstas, habrían creado las condiciones favorables para una agresión militar de Estados Unidos, una vez se cumpliera lo pronosticado para iniciar la Operación Patty en aquel periodo posterior a la derrota de Girón. En días siguientes, el gobierno revolucionario denunció públicamente la conspiración.

Denuncia
El comandante Ernesto Che Guevara denunció el plan de la CIA, durante su intervención en Punta del Este, Uruguay: «(…)El día 26 de julio de este año, grupos de contrarrevolucionarios armados en la Base Naval de Guantánamo esperaban al Comandante Raúl Castro en dos lugares estratégicos, para asesinarlo (…) El plan era inteligente y macabro (…) y pocas horas después, señores delegados, morteros norteamericanos, desde territorio cubano, empezarían a disparar sobre la Base de Guantánamo (…) y los pobres Estados Unidos no tendrían otra cosa que hacer que defenderse (…) Ese era el plan, que nuestras fuerzas de seguridad, bastante más efectivas de lo que pudiera suponerse, descubrieron hace unos días».

Fue la voz contundente de Cuba al denunciar el acorralamiento a un país libre y soberano que desobedecía los designios de la doctrina Monroe: “América para los americanos”. Aquella cita de Punta del Este, estaba organizada contra el impacto de Cuba ante la historia Latinoamericana, tras la primera derrota en América en las arenas de Playa Girón, sobre un grupo de mercenarios organizado y armado hasta los dientes por la potencia estadounidense.
A ello se refirió Ernesto Guevara, hizo un resumen de los actos más connotados contra Cuba. Citó la suspensión de la cuota azucarera de Cuba en su mercado en diciembre de 1960, y la negativa de las refinerías estadounidenses en la Isla, de procesar el petróleo procedente de la URSS, cuando Estados Unidos no lo suministró más.
Hubo una reunión en Costa Rica con la anuencia de la OEA, donde países hermanos condenaron a Cuba por el comercio con la Unión Soviética y también por comprar armas para defenderse de tantas agresiones, bajo la acusación de establecer relaciones con una potencia extracontinental. Respondiendo a sus intereses hegemonistas, Estados Unidos y sus aliados, se dedicaron a aislar a Cuba.
Recordemos a la Alianza para el Progreso en 1959. Fidel Castro planteó la necesidad de que en la región se debatiera el financiamiento para el desarrollo, algo que Estados Unidos había cumplido con Europa y Oriente Medio. Fue expuesto en Buenos Aires, Argentina, en el contexto de la Conferencia del Grupo de los 21.
En Punta del Este, al hablar sobre el tema económico, el Che aclaró la línea de Cuba sobre la planificación del desarrollo económico y social en América Latina, la Reforma Agraria, la industrialización, la inviabilidad de supeditar las condiciones sanitarias al desarrollo, los condicionamientos para la concesión y utilización de ayuda financiera externa.
Entonces resultó enérgica su denuncia de la confabulación para atacar la economía cubana y el cierre de cualquier posibilidad de acceder a los recursos financieros. Al finalizar su discurso, buena parte del auditorio se puso de pie y aplaudió al delegado cubano.
La Película
Seleccionada entre los filmes más significativos del año 1976, por la crítica especializada en Cuba, el largometraje de ficción Patty-Candela del realizador Rogelio París -junto a otros realizadores cubanos- se propuso reflejar historias reales de la actividad de los Órganos de la Seguridad del Estado y de los héroes anónimos asociados.
Patty-Candela, con 91 minutos de duración, abordó el plan de la CIA, llamado Patty, y revelaba la efectiva labor de la contrainteligencia cubana, para descubrir y destruir este plan.
Junto con Nilda Rodríguez, comenzamos una detallada búsqueda de todos los documentos y expedientes del caso, existentes en los archivos de la Seguridad del Estado. Esta tarea nos llevó cerca de seis meses y aproximadamente también seis meses llevó la confección de la película. Todo nuestro esfuerzo se dirigió a que fuera lo más fiel posible a los hechos, que los reprodujeran tal y como sucedieron. De ahí que inclusive hemos dejado a los protagonistas sus nombres reales, afirmó su director Rogelio Paris.
La película contó con el guión de: París, Nilda Rodríguez, Julio García Espinosa y Rolando Díaz Reyes; la producción fue de Humberto Hernández Rodríguez y Ricardo Ávila; la fotografía de Pablo Martínez; la edición de Justo Vega, el sonido de Ricardo Istueta y la música original de Pablo Milanés.
Sobre este tema de la inteligencia y la contrainteligencia se han hecho películas muy diversas. Nos planteamos mostrar no el choque de héroes individuales, sino el de los grupos de seres humanos que, en su sentido profundo, es una lucha de clases; y develar las motivaciones ideológicas y morales de ambas partes. Intentamos pues un acercamiento psicológico de los personajes, de manera que el espectador pueda comparar los rasgos diferentes que condicionan el comportamiento de la contrarrevolución y el de los combatientes de la Seguridad. Agregó el director de la película.
Acerca del perfil de los personajes, dijo: Quise evitar así caer en esquematismos sobre lo que es “el bueno” y “el malo”, quisimos que los personajes fueran humanos, verosímiles. Y con respecto a su estructura pensamos – digo pensamos porque me interesa recalcar que este trabajo fue realmente una labor de equipo en la que todo el mundo aportó ideas – que para mostrar el enfrentamiento de estos dos grupos de seres humanos, lo mejor era trasladar esta oposición a los términos estéticos poéticos.
Autor: Rosa María Fernández
Fuente: teleSUR




