Novelista Sally Rooney dispara demanda en librerías irlandesas tras censura en Reino Unido

La editorial Faber & Faber suspendió la distribución de las obras en Inglaterra, Escocia y Gales debido a las restricciones derivadas del apoyo de la autora a Palestine Action, una medida que diversos sectores denuncian como censura.

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Frente a ese bloqueo, algunos libreros irlandeses mantuvieron la oferta con ejemplares traídos desde la República de Irlanda. La medida restringe el acceso tradicional a las obras, pero a la vez abrió rutas alternativas en Europa continental y en la isla vecina, por donde siguen llegando pedidos. Foto: EFE


6 de noviembre de 2026 Hora: 07:09

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Las novelas de Sally Rooney, retiradas del mercado británico, se venden ahora en establecimientos independientes irlandeses que abastecen a los lectores locales con ejemplares traídos desde la República.

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La suspensión del suministro provocó una reacción que hoy se mide en mostradores, pedidos y conversaciones dentro de las tiendas. Diversos sectores calificaron la medida como un acto de censura y una violación a la libertad de expresión de la escritora, luego de que esta respaldara al grupo Palestine Action y a la causa palestina.

«No se trata de una restricción legal de los ejemplares». Jenni Doherty, propietaria de una librería, lo aclaró con exactitud. «Los libros de Sally Rooney acaban de ser retirados. Eso no significa que estén prohibidos. No es ilegal leerlos. No es ilegal venderlos. Lo que ha sucedido en Inglaterra, Escocia y Gales, es que se han negado los canales de distribución y el acceso a los libros desde sus fuentes habituales», puntualizó.

Frente a ese bloqueo, algunos libreros irlandeses mantuvieron la oferta con ejemplares traídos desde la República de Irlanda. La medida restringe el acceso tradicional a las obras, pero a la vez abrió rutas alternativas en Europa continental y en la isla vecina, por donde siguen llegando pedidos.

Cambiar de proveedor bastó para sortear la negativa de las fuentes de siempre. Los lectores hallaron nuevas vías de abastecimiento directo y dejaron de depender de los distribuidores que cerraron el paso. El bloqueo se evita, en definitiva, sustituyendo a quienes dejaron de suministrar.

Esa nueva apertura de canales garantiza el derecho del público a elegir sus lecturas con autonomía y libertad, sin depender de una sola fuente.

La búsqueda de las novelas trasladó la decisión directamente a los consumidores, que disponen ahora de un abanico de opciones para adquirirlas. Doherty conoce de sobra el efecto de este tipo de restricciones. «Un libro prohibido es un libro comprado. Si prohíbes algo, atrae toda una nueva atención y nuevas personas quieren saber por qué está prohibido o por qué sucede esto. Así que se trata de volver a poner los libros en el centro de atención, y creo que eso es algo bueno porque anima (en mi caso lo he visto personalmente) a otras personas a venir con curiosidad», sostuvo.

La reacción del público lo confirma. La decisión editorial se transformó, de esa manera, en una oportunidad comercial que multiplicó la curiosidad de nuevos sectores, incluso entre personas que antes no frecuentaban estas lecturas y que hoy buscan los ejemplares de manera activa.

Esa presión de la demanda obligó a trasladar las novelas al mostrador principal de las tiendas.

La nueva ubicación les otorgó a las obras de la autora una visibilidad inédita en Reino Unido, facilitó el hallazgo de los ejemplares y propició diálogos más sinceros y comprometidos entre los ciudadanos que visitan esos espacios.

El origen del conflicto está en la postura pública de Sally Rooney, quien manifestó su apoyo al grupo Palestine Action y defendió la causa palestina, y  Faber & Faber respondió retirando sus títulos de los canales británicos de distribución, una salida que en la práctica cerró la vía tradicional de abastecimiento en Inglaterra, Escocia y Gales.

Mientras la restricción siga vigente en esos territorios, el flujo de ejemplares desde Irlanda no se detendrá. La censura, lejos de apagar el interés por la obra, lo mantiene encendido.

Autor: teleSUR - Caryalí Ramírez

Fuente: Agencias