• Telesur Señal en Vivo
  • Telesur Solo Audio
  • facebook
  • twitter
Augusto César Sandio logró convertir una guerra civil entre dos bandos políticos, en una guerra de liberación nacional contra Estados Unidos.

Augusto César Sandio logró convertir una guerra civil entre dos bandos políticos, en una guerra de liberación nacional contra Estados Unidos. | Foto: Twitter: FSLN

Publicado 3 febrero 2021


Blogs



Luego de años de conflicto, el 3 de febrero de 1933 culminó la guerra civil y un año después fue asesinado Sandino.

Un golpe de Estado militar desató una contienda civil en Nicaragua, la cual estuvo acompañada por una invasión de Estados Unidos al país centroamericano y vio nacer el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, del “General de hombres libres”, Augusto César Sandino. 

LEA TAMBIÉN: 

Nicaragua recuerda el legado de Augusto Sandino

La guerra civil de 1926 

La guerra civil de 1926 se originó cuando se produjo un golpe de Estado promovido por el general Emiliano Chamorro contra el presidente conservador Carlos Solórzano, quien tenía como vicepresidente al liberal Juan Bautista Sacasa.

El golpista Chamorro no fue reconocido por la comunidad internacional y se vio forzado a renunciar a sus pretensiones. El Congreso aceptó entonces la renuncia de Solórzano nombrando a Sebastián Uriza como presidente provisional. 

Al dimitir Solórzano, el vicepresidente liberal Juan Bautista Sacasa no ascendió a la primera magistratura, como correspondía con arreglo a la Constitución. Debido a que este se encontraba en México, el Congreso dominado por los conservadores sustituyó a Uriza por Adolfo Díaz, y lo nombró presidente de la República, con lo cual se abrió el escenario de la guerra civil. 

El pacto del Espino Negro 

Las tropas liberales fueron comandadas por el general liberal José María Moncada, quien recibió apoyo militar del gobierno mexicano. La guerra civil de 1926 terminó el 4 de mayo de 1927 con el llamado pacto del Espino Negro, entre Henry L. Stimson, representante diplomático del gobierno de los Estados Unidos, y el general José María Moncada, jefe de las tropas liberales.  

Luego del derrocamiento de Zelaya en 1909, la diplomacia norteamericana, como parte de su política injerencista en la región centroamericana había vetado al liberalismo nicaragüense. Al pactar con Moncada, el imperialismo norteamericano reconocía a un nuevo liberalismo, no zelayista.  

Como parte del compromiso asumido, Moncada se procedería a desmovilizar su ejército, el cual estaba a punto de entrar a Managua y controlar el poder, bajo la promesa estadounidense de realizar elecciones “justas” en 1928, y de crear una fuerza armada, en principio apolítica: la Guardia Nacional.  

Como era de esperarse, los partidos Liberal y Conservador aceptaron el armisticio, menos el general liberal Augusto César Sandino, quien se trasladó a la zona norte de Nicaragua con apenas 30 hombres para continuar una guerra de guerrillas contra la ocupación estadounidense. 

La lucha armada de Sandino 

El ascenso del general Moncada a la Presidencia de la República en 1928, por medio de elecciones vigiladas por los marines norteamericanos, coincidió con el crack de la economía mundial que terminó de destrozar las bases económicas de Nicaragua. Las penurias económicas crearon un profundo malestar social en la zona cafetalera del norte. Los campesinos, desempleados y hambrientos, engrosaron las filas del “ejército loco” del general Sandino. 

Ese “ejército loco” de Sandino libró una desigual batalla contra el ejército imperialista más poderoso de la tierra. A diferencia del año 1926, el gobierno mexicano no brindo apoyo militar y material a la guerrilla sandinista. En la práctica casi solo, Sandino se abastecía de los pertrechos militares que lograban arrancarles a los soldados estadounidenses muertos. 

Las acciones militares de Sandino se opusieron a los métodos que la Guardia Nacional utilizaba contra la base social campesina de apoyo a la guerrilla sandinista. Mientras, el ejército estadounidense y la Guardia Nacional controlaba la zona del Pacífico, la zona central y gran parte de la costa Caribe nicaragüense. El ejército de Sandino, en cambio, estaba limitado a la zona norte, montañosa, con algunas incursiones en la zona de occidente y en la región del triángulo minero de la costa Caribe. Había en los hechos una dualidad de poderes expresada en ambos ejércitos que peleaban por el control del territorio. 

No obstante, el general Sandino libró una heroica guerra de guerrillas, pero circunscribió su programa a la salida de las tropas extranjeras. Ese era el gran mérito histórico de su programa, la salida de las tropas extranjeras, pero al mismo tiempo esta consigna encerraba una gran limitación política.  

Como no lograron vencerlo con las armas, el gobierno de Estados Unidos inició un gradual proceso de retiro de sus tropas, el cual culminó el 1o de enero de 1933. 

Pero, antes, habían organizado las elecciones de 1932, por medio de las que dejaron en el poder a un fiel servidor: Juan Bautista Sacasa, y quedó creada la Guardia Nacional, con Anastasio Somoza al frente de ella.  Luego de casi siete años de lucha armada contra las tropas invasoras yanquis y las leales al gobierno nicaragüense, el 2 de febrero de 1933 se firmó el Convenio de Paz, el cual puso fin al conflicto bélico. 

El Convenio de Paz, firmado por Sandino y el presidente liberal Juan Bautista Sacasa, ponía término a la lucha armada, entre otras cuestiones. Sin embargo, el presidente incumplió el acuerdo ocasionando un enfrentamiento político con Sandino, lo cual terminó al año siguiente con su asesinato junto a dos de sus generales, ordenado por Somoza.


Comentarios
0
Comentarios
Nota sin comentarios.