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La muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975 no significó el fin del franquismo.

La muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975 no significó el fin del franquismo. | Foto: Archivo

Publicado 20 noviembre 2020


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El fallecimiento del "Caudillo" casi cerraba uno de los más difíciles capítulos de la historia hispana.

Cuando la noche del 20 de noviembre de 1975, Carlos Arias Navarro anunció en la televisión nacional española el fallecimiento de Francisco Franco Bahamonde, noticia esperada desde que semanas antes cayera enfermo el "Caudillo", comenzaba a venirse abajo el régimen que había emergido de la sangrienta derrota de la Segunda República Española, en 1939. ¿Qué caracterizó el régimen de Franco?

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El 16 de julio de 1936 se produjo un golpe de Estado militar que no logró controlar el poder, como habían planificado sus organizadores y determinó el desencadenamiento de la  Guerra Civil entre el bando republicano y el llamado "nacional", encabezado por los generales Sanjurjo y Mola. 

La guerra, extendida durante poco menos de tres años, fue el escenario en el cual Francisco Franco se hizo con el control del bando sublevado al ser declarado "Generalísimo" y jefe de los Ejércitos nacionales. Para el "Desfile de la Victoria", del 19 de mayo de 1939, ya Franco encabezaba de hecho el Estado español, pues no fue restablecida la República, ni el régimen monárquico de Alfonso XIII, quien se sintió por ello traicionado.

De inmediato se impuso una tiranía autoritaria en la cual es posible distinguir claros periodos relacionados con el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la alianza con el eje nazifascista; el inicio de la Guerra Fría (con la cual Estados Unidos "recuperó" a Franco como bloque de contención contra el comunismo) y los últimos 10 años de su vida, llamados de "modernización".

Una de las principales características del régimen franquista fue la represión. Los primeros represaliados fueron los integrantes del bando perdedor en la Guerra Civil: los republicanos, quienes junto a otros grupos como homosexuales, gitanos, masones y comunistas llegaron a contar unos 270.000 presos, de acuerdo a Stanley Payne. 

Por igual, se cuentan hasta 50.000 las personas fusiladas en un plan de venganza que alcanzó desde Federico García Lorca hasta combatientes nacionalistas vascos.

El franquismo se basó, en términos ideológicos, en el nacionalcatolicismo, con una estrecha alianza con el clero de la Iglesia católica y el Opus Dei, la cual en esencia sobrevivió incluso al franquismo.

Las mujeres bajo el franquismo retrocedieron en sus derechos varios decenios. Con el restablecimiento del Código Civil de 1889, las mujeres quedaron igualadas con los "menores no emancipados", los "locos o dementes" y los "sordomudos", por lo que en consecuencia no podían prestar por sí mismas consentimiento, ejercer la patria potestad o ser tutoras, ni siquiera obtener un crédito bancario.

El divorcio civil fue prohibido (el religioso no existe) y el adulterio sería castigado con penas de prisión solo para la mujer, y el marido quedaba autorizado a matar a su mujer si la encontraba en tal situación.

La política falangista sobre el feminismo, en rigor idea de José Antonio Primo de Rivera, no de Franco, impuso un estímulo excesivo a la natalidad, la segregación por sexos en la educación y la confirmación del papel de la mujer subordinada a los hombres dentro y fuera del matrimonio, de base católica.

La "nueva" educación impuesta por el franquismo borró todos los aspectos de renovación y avances educativos de la Segunda República, además de formar leales y entregados súbditos de la "nueva España" que se estaba construyendo. La escuela se propuso inculcar el sistema de valores que se pueden resumir en un exaltado patriotismo españolista, la obediencia a Franco y a las autoridades. 

Otro pilar de la defensa de los valores nacional-católicos, con lo cual la Iglesia recuperó el protagonismo en la educación que había perdido con la Segunda República: la Religión católica volvió a ser una asignatura obligatoria en todos los niveles y la institución retornó a ejercer la inspección moral de las escuelas.

De manera curiosa, el franquismo no consideró nunca que la educación debía ser responsabilidad exclusiva del Estado. Las nuevas leyes educativas dejaban esta responsabilidad a la sociedad, con la ayuda del Estado. Lo que ocurrió fue que la Iglesia era la única fuerza social con posibilidades para asumir la tarea docente. 

El Estado español se desatendió y la Iglesia alcanzó un poder educativo muchísimo mayor que el que había tenido antes de la República. Esta característica fue muy particular del franquismo a pesar de su clara vinculación con el fascismo, un sistema político que hizo de la educación un pilar fundamental del control de la población. 

Pero el franquismo tenía un componente religioso muy acusado y, en ese sentido, cedió el protagonismo a la Iglesia católica en el terreno educativo, siempre y cuando se inculcase el ideario del nuevo régimen en la escuela. Por su parte, la Iglesia no tuvo ningún problema en aceptar esta condición.

Este 20 de noviembre, cuando se cumplen 45 años de la muerte de Franco, aun sobrevuelan por la sociedad española los vientos del franquismo más rancio.


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