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Manifestación del 20 de noviembre de 2017, en Sao Paulo, para denunciar el racismo persistente en Brasil y pedir el fin de la violencia contra los jóvenes negros.

Manifestación del 20 de noviembre de 2017, en Sao Paulo, para denunciar el racismo persistente en Brasil y pedir el fin de la violencia contra los jóvenes negros. | Foto: EFE

Publicado 20 noviembre 2018

La población negra de Brasil es la menos menos escolarizada, tiene más dificultades a la hora de conseguir un empleo y recibe salarios más bajos.

Brasil fue el último país del mundo occidental que abolió la esclavituden 1888, sin embargo fue uno de los primeros que declaró una democracia racial. En medio de estas ambigüedades, ¿Cómo se mantienen las luchas antirracistas?

Los movimientos negros de Brasil han luchado a lo largo de la historia para reclamar por sus derechos en una sociedad desigual. Y así se conmemora cada 20 de noviembre, decretado como el Día Nacional de la Conciencia Negra.

Durante muchos años, se ha debatido en Brasil acerca del tipo de discriminación racial que existe en el país y expertos coinciden que, a diferencia de Estados Unidos (EE.UU.), en Brasil se desarrolla un racismo de corte social.

 

Para el economista y filósofo, Eduardo Giannetti, el país amazónico -el segundo del mundo con mayor población afrodescendiente, después de Nigeria-, "el racismo en Brasil tiene una naturaleza social y no de raza".

La población negra es la que menos gana, la que más muere y la que más sufre más desempleo. De acuerdo a las últimas estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en 2017, siete de cada diez personas asesinadas fueron negras, y cerca de 23.000 jóvenes negros mueren violentamente cada año, lo que equivale a uno cada 23 minutos.

En 2003, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva creó la Secretaría de Políticas para Promover la Igualdad Racial (Seppir) con el fin de combatir la discriminación racial en las sociedades de Brasil. Asimismo, organizaciones, activistas e intelectuales particularmente del movimiento negro, han promovido actividades para motivar la participación de las comunidades negras y sobre todo de las mujeres en la política.

En la próxima legislatura, el total de las diputadas y senadoras serán 90 -de las cuales solo 13 son afrodescendientes- entre los 594 miembros de ambas Cámaras.

Esta poca representación negra en el Congreso brasileño habla de la desigualdad social que vive el país. Solo 125 (un 24,36 por cierto) se declararon como mulatos o negros, un número tan solo de un 5 por cierto superior al de las elecciones de 2014.

A pesar de que este 20 se conmemora desde hace muchos años, fue el 10 de noviembre de 2011, durante la presidencia de Dilma Rousseff, que se decreta oficialmente este día con motivo del nacimiento del máximo líder de la resistencia afrobrasileña, Zumbi dos Palmares.

>> Rebelión de Detroit, levantamiento contra el racismo y opresión


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