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Para algunos sectores colombianos la paz no es negocio.

Para algunos sectores colombianos la paz no es negocio. | Foto: EFE

Publicado 26 mayo 2019





La paz alcanzada en Colombia afectó a sectores que realizaban negocios con la venta de armamento militar.

La paz alcanzada entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2016 ha sido algo negativo para quienes hacían negocios con la guerra interna, de acuerdo con analistas.

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El Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) resaltó en un artículo publicado en su página web que durante el conflicto armado interno colombiano la lucha contra los grupos insurgentes se ejecutó mediante “un importante incremento en el gasto militar”.

Gasto militar al alza

El gasto militar representaba en 1990 el 2.2 por ciento en relación con el Producto Interno Bruto (PIB), cuando inició el Plan Colombia (con el que Estados Unidos proporcionó financiamiento al país suramericano para la lucha antiinsurgencia) el gasto militar dobló su proporción.

En el año 2000 fue de 4.4 por ciento del PIB, y en 2008 alcanzó el 5.7 por ciento, su máximo nivel, según el informe del CELAG.

El organismo regional de análisis reveló que en este proceso empresas colombianas, estadounidenses e israelíes fueron las que más beneficio sacaron de las necesidades para combatir “el terrorismo”, como el gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010) denominó a los grupos rebeldes.

El CELAG identificó que la empresa israelí-estadounidense Verint Systems suministró infraestructura de interceptación decisiva, utilizada por organismos de seguridad de Colombia desde 2005.

El tipo de armamento que más importó Colombia de Estados Unidos y de Israel, entre 2001 y 2016, fueron bombas guiadas, misiles Python, aviones Kfir, carros blindados Sand Cat, aviones Hércules, helicópteros, tanques y sistemas de geolocalización, según la base de datos del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI).

En 2016 las importaciones de armamento alcanzaron los 73.1 millones de dólares, mientras que en 2014 el monto subió a 119.2 millones, y en 2015, la cifra llegó a 81.1 millones.

Confrontación alimenta a sectores poderosos

Es en este contexto en que se da la carta que el líder del ahora partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), Rodrigo Londoño, Timochenko, le envió al exjefe negociador de las FARC, Iván Márquez, la semana pasada.

Márquez declaró que fue un error haber dejado las armas, ante lo cual Timochenko asevera que la FARC es un partido “para la paz y nunca seremos un partido para la guerra".

Reafirma que era muy ingenuo creer que la construcción de paz sería fácil, y más en un país con tantos intereses. “Lo demás es la guerra infinita, la destrucción interminable de vidas en su mayoría del mismo pueblo, mientras el poder sigue intacto en manos de una clase que se alimenta de la confrontación”, señaló en referencia a quienes hacían negocio con la guerra.


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