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El pasado martes Riad culpó a Beirut de haberle declarado la guerra tras presuntamente permitir que la organización Hezbolá realizara una serie de actos desestabilizadores contra el reino saudita.

El pasado martes Riad culpó a Beirut de haberle declarado la guerra tras presuntamente permitir que la organización Hezbolá realizara una serie de actos desestabilizadores contra el reino saudita. | Foto: Reuters

Publicado 10 noviembre 2017

Una semana después del estallido de la crisis entre el Líbano y Arabia Saudita, tras la dimisión del primer ministro libanés, en medio de sospechas de que fuera presionado por Riad, ha crecido la preocupación internacional y prevén “trágicas consecuencias”.

El Grupo Internacional de Apoyo para el Líbano (ISG, por su sigla en inglés) ratificó este viernes su solidaridad con el presidente libanés, Michel Aoun, en su propósito de estabilizar la situación en el país árabe, donde todo apunta en que se desate una nueva guerra impulsada por Arabia Saudita.

"Los embajadores del Grupo Internacional de Apoyo anunciaron al presidente que respaldan todas los pasos que adopta para estabilizar el país", señala un documento publicado por el ISG.

Tras la inesperada dimisión desde Riad, capital de Arabia Saudita, del primer ministro libanés Saad Hariri, quien acusó al movimiento de resistencia chíita Hezbolá y a Irán de estar preparando un atentando en su contra y de querer ocuparse del territorio libanés, se han desatado las denuncias de las autoridades libaneses sobre un presunto secuestro de Hariri por parte de Arabia Saudita.

“Está claro que la renuncia ha sido una decisión saudita impuesta sobre el primer ministro Hariri. No era su intención, no era su voluntad y no ha sido su decisión”, aseguró el líder de Hezbolá, Hasan Nasrallah.

De acuerdo a las declaraciones de Nasrallah, basadas en "información confirmada", Riad ha incitado a todos los países contra el Líbano, pero considera que "lo más peligroso es incitar a Israel a atacar el Líbano".

Ante esto, el mandatario libanés sostuvo un encuentro con el encargado interino de los asuntos de Arabia Saudita en el Líbano, con embajadores de varios Estados árabes y con el ISG, para tratar la dimisión de Hariri.

Asimismo, pidió ayuda internacional para "poner fin a la ambigüedad reinante sobre la situación de Hariri".

Apoyo internacional a Líbano 

El alarmante silencio de Hariri, quien no se ha pronunciado para negar ni afirmar la presunta retención, ha causado reacciones internacionales:

El jefe de la diplomacia de los Estados Unidos (EE.UU.), Rex Tillerson, exhortó a las potencias que "no utilicen el Líbano como lugar de conflicto de los intereses de terceros",  y aseguró que Hariri es un "gran aliado de EE.UU.".

A esta declaración se suma la del portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores francés, quien afirmó que "Francia desea que Hariri tenga libertad de movimiento y que sea plenamente capaz de jugar un papel esencial en Líbano".

Por su parte, cuatro países del Golfo: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Bahréin han instado a sus ciudadanos a abandonar "lo antes posible" Líbano.

Ante esto, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Gutérres, advirtió de que un nuevo conflicto en Líbano (que sufrió una brutal guerra civil entre 1975 y 1990) tendría "consecuencias devastadoras".

>> Instan a ciudadanos saudíes abandonar territorio libanés


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