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Fernando Alonso falleció a los 98 años en Cuba. (Foto: Yolanda Correa Cruz)

Fernando Alonso falleció a los 98 años en Cuba. (Foto: Yolanda Correa Cruz)

Publicado 16 abril 2014

A pesar de la situación inestable del mundo financiero, los bancos siguen sacando provecho de sus clientes de ingresos bajos y medios, los que más sufren las consecuencias de las crisis.

El portal Market Watch destacó cinco maneras en las que las grandes empresas financieras siguen ganando dinero a costa de la población más desfavorecida, a través de las atractivas ofertas para obtener una tarjeta de crédito con una tasa de interés del cero por ciento durante seis o 12 meses.

Tarjetas de crédito: un arma de doble filo para las personas con bajos ingresos, pues aunque un principio les brinda la posibilidad de cubrir más necesidades, las personas comienzan a gastar el dinero que no tienen.

Destacaron que las complicaciones surgen cuando el periodo de la promoción termina y las tasas de interés y comisiones de repente se ponen por las nubes. Así que el cliente tiene que pagar, además de su deuda, a veces casi un 30 por ciento en intereses.

Una vida hipotecada. Entre 2007 y 2011, más de cuatro millones de estadounidenses perdieron su casa por ejecución hipotecaria. Además de perder su 'dulce hogar', en el cual invierten durante varios años a veces la mayor parte de sus ganancias, la ejecución hipotecaria es el elemento más perjudicial (además de la quiebra) que puede aparecer en un informe de crédito, y permanece allí durante siete años.

El Servicio de Impuestos Internos de EE.UU. considera una ejecución hipotecaria una deuda impagada, así que estos siete años el prestamista fallido no tiene acceso a un crédito hipotecario.

Préstamos urgentes: problemas a largo plazo. Los bancos o empresas que ofrecen préstamos rápidos con pocos requisitos se aprovechan de los pobres a gran escala, ya que los atrapan en un círculo vicioso de altos intereses: La tasa anual promedio de estos préstamos es de 322 por ciento.

Según los datos de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor de EE.UU, dos tercios de los prestatarios de estos pequeños créditos 'fáciles' solicitaron más de siete préstamos y se endeudaron en más del 40 por ciento de su salario anual.

La dependencia de los préstamos no es de extrañar teniendo en cuenta que 18 por ciento de las personas que utilizan los préstamos de emergencia obtienen una parte de sus ingresos de la asistencia pública.

Cargos por descubierto. Según el Centro para Préstamos Responsables de EE.UU., los bancos muestran un patrón de manipulación de transacciones para infligir el mayor daño posible a los clientes cuando se trata de comisiones por descubiertos. Por ejemplo, publican la información de cargos antes que la de los abonos que llegan el mismo día.

Además, los bancos tienden a no tener piedad cuando los tiempos se ponen difíciles. En 2008, en medio de la crisis económica, los estadounidenses perdieron más de 23 millones de dólares en cargos por sobregiro, según un informe del 2009 del Centro para Préstamos Responsables. Esto significó un aumento del 35 por ciento respecto al año anterior.

Bancarrota personal. En 2005, dos años antes de que estallara la crisis financiera, los bancos estadounidenses presionaron para recibir una revisión del código de bancarrota personal: Los clientes que hayan llegado a una quiebra personal una sola vez ya no podrían hacer borrón y cuenta nueva. Estarían obligados a pagar al menos una parte de sus deudas, incluidas las contraídas con tarjetas de crédito. Además, la ley hizo que fuera mucho más fácil obligar a los deudores a actuar bajo el Capítulo 13 del código, que exige que las deudas en su mayoría sean reestructuradas, no borradas.


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