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El presidente ha sido blanco de críticas por sus desaciertos en las decisiones políticas del país

El presidente ha sido blanco de críticas por sus desaciertos en las decisiones políticas del país | Foto: EFE

Publicado 25 julio 2016

El primer año de Gobierno del presidente Jimmy Morales no ha llenado las expectativas de la población guatemalteca.

La gestión del presidente de Guatemala, Jimmy Morales, parece no encontrar rumbo a un año de hacer asumido la Presidencia. Su administración ha carecido de una visión estratégica mientras sus desaciertos y falta de experiencia en la política salpican en el orden económico y social del país.

Varios sectores han demandado mayor liderazgo por parte del mandatario para el cumplimiento de sus promesas, pues consideran que hasta el momento no ha liderado un verdadero proceso de cambio en el país.

Pocos logros sociales


Analistas critican su falta de visión, de orientación estratégica, sus limitaciones en el manejo de la agenda pública y su escaso conocimiento de los temas del país.

La falta de planes para atenuar la crisis económica y los pocos avances en materia de salud, seguridad y educación han marcado su gestión.

El sistema de salud en Guatemala, uno de las principales temas urgentes que tiene el país, sufre desde hace meses un desabastecimiento de insumos que obligó a cerrar algunos centros asistenciales durante semanas.

El Gobierno ha dotado a los hospitales con insumos, que según cifras oficiales, ha sido de hasta un 75 por ciento, pero no lo suficiente. “El sistema de salud sigue atravesando una crisis, "manifestó el presidente en junio de 2016.

Gustavo Estrada, vicedecano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Rafael Landívar, indicó a El Periódico que no existe por parte del Gobierno un plan para afrontar la crisis y que esto a futuro podría generar una administración improvisada sin metas claras.

En el sector educativo, el Gobierno anunció la inversión de 66,3 millones de quetzales (aproximadamente 8 millones de dólares) para cuatro programas de apoyo a la educación: alimentación, valijas didácticas y gratuidad, lo que beneficiaría a 5,8 millones de niños y niñas.

>>Indígenas de Guatemala denuncian a hidroeléctrica española

Verónica Spross, analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales afirmó a El Periódico que si bien el gobierno ha llevado a cabo medidas en este sector, considera que es urgente enfocarse en otras reformas, como la de ampliar la cobertura en primaria y preprimaria, reducir la deserción y la repitencia escolar, además de garantizar insumos didácticos.

En el ámbito de la seguridad, el gobierno del presidente Jimmy Morales señaló la desarticulación de 43 estructuras criminales.

El dato: El Informe de Desarrollo Humano para Guatemala 2015-2016 indicó que el 73 por ciento de los guatemaltecos no gana lo suficiente para cubrir los gastos mínimos; y una tercera parte ni siquiera tiene lo necesario para comprar alimentos. Además, 8 de cada 10 niños presentan desnutrición crónica.

El consultor Oswaldo Samayoa, del Centro de Estudios de Guatemala (CEG), manifestó que la falta de una Policía Civil (PNC) profesionalizada y un plan de acción de la fuerza pública siguen siendo una de las debilidades del Gobierno.

Polémicas en su Gobierno


Desde el inicio de su Gobierno a Jimmy Morales se le vinculó con nexos militares. Su partido Frente de Convergencia Nacional (FCN) tiene sus orígenes en uno de los círculos de poder más siniestros y corruptos que existen en Guatemala: los militares, el mismo de donde proviene el expresidente Otto Pérez Molina.

Según reportes del Tribunal Supremo Electoral, el 37 por ciento de los fondos del FCN proviene de militares afiliados, aunque Morales negó la presencia militar en su partido.

>>Una realidad fragmentada

Una investigación adelantada por el equipo de El Observador, del Centro de Medios Independientes (CMI) de Guatemala, profundizó tanto en las características del electo comediante al cargo de presidente, como en los orígenes del partido FCN y sus principales figuras, los militares guatemaltecos, tristemente célebres por los horrendos crímenes cometidos durante la guerra civil que azotó al país durante más 36 años.

Por otra parte, el lema de su campaña para llegar al poder durante la crisis política que generó protestas y la caída del expresidente Otto Pérez Molina fue “ni corrupto ni ladrón”. Sin embargo, las acusaciones de corrupción llegaron a su familia.

En septiembre de 2016, el mandatario anunció que su hijo José Manuel Morales Marroquín y su hermano y más cercano asesor durante el proceso electoral, Samuel Morales, habían testificado ante la Fiscalía por una investigación de corrupción en el Registro de la Propiedad.

Se presume que los dos están relacionados con la empresa Fulanos y Menganos S.A., una entidad que salió a la luz el pasado 1° de septiembre, cuando la Fiscalía y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) desarticularon una red de corrupción en el Registro General de la Propiedad (RGP) que defraudó más de tres millones de quetzales (unos 401.579 dólares).

El presidente junto con su esposa

Otro de los cuestionamientos a su gobierno ha sido las “obras sociales” del Ejército. La primera orden del presidente al Ejército fue la construcción de ocho kilómetros de carretera. Meses después, como segunda orden le asignó la construcción en vez de material de guerra, escritorios para las escuelas públicas del país.

Algunos argumentaban sobre si estas tareas de labor social tenían como fin el de “lavar la cara” al Ejército, luego de los escándalos que han dañado su imagen.

>>Acusan de corrupción a hermano e hijo del presidente de Guatemala.

Sumado a esto, en unas declaraciones al periódico The New York Times el presidente Morales le ofreció al candidato presidencial, Donal Trump, “mano de obra barata” para la construcción de un muro en la frontera entre México y Estados Unidos.

Es evidente que el primer año de gestión del presidente Jimmy Morales no ha cumplido con las expectativas de los guatemaltecos. Su legitimidad puede verse quebrantada por los desaciertos más que los aciertos en la gestión pública del país.


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