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Los movimientos sociales y organizaciones populares se muestran optimistas con el plebiscito. (pagina13.org.br)

Los movimientos sociales y organizaciones populares se muestran optimistas con el plebiscito. (pagina13.org.br)

Publicado 4 septiembre 2014

Esta semana los brasileños decidirán si el país debería propiciar reformas para un sistema político más inclusivo y participativo.

Los brasileños se encuentran votando en un plebiscito popular para reformas constitucionales y políticas en el país, mientras que el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva votó por el “sí” este miércoles.

La pregunta señalada en el plebiscito es: “¿Está usted a favor de una Asamblea Constituyente Exclusiva y Soberana del sistema político?”

El plebiscito fue también apoyado por la presidenta Dilma Rousseff, quien se postula como candidata a la reelección por el Partido de los Trabajadores (PT) en los comicios del 5 de octubre.

Rousseff ha manifestado que la participación popular es esencial para lograr los cambios políticos e institucionales necesarios para el fortalecimiento de la democracia brasileña.

Sin embargo, el plebiscito es visto como resultado de las protestas de junio y julio de 2013, donde miles de brasileños tomaron las calles para rechazar el aumento de pasaje del transporte y la insatisfacción con los servicios públicos. Esto evolucionó a un movimiento que cuestionó el liderazgo político y la salud de la democracia brasileña, y demandaba reformas políticas estructurales en el país.

“Nuestro poder no se basa en la soberanía popular. La Constitución de 1988, a pesar de establecer que los poderes constituidos emanan del pueblo, creó pocos mecanismos de expresión de la soberanía popular”, afirma el Manifiesto de Apoyo a un Plebiscito Popular para una Asamblea Constituyente Exclusiva y Soberana del sistema político.

“Lo que tenemos es un poder político sometido por el poder económico que interfiere con las decisiones del Estado, y en el diseño de la política pública y el proceso electoral”, dice parte del texto.

Los sectores populares y los movimientos sociales han indicado que mientras los logros en materia económica y social han sido evidentes en los Gobiernos de Lula y Rousseff, la mayoría del liderazgo político representa los intereses de las élites por encima de los del pueblo, y la inequidad económica es todavía un problema persistente y prominente.

Gene Frieda, estratega global para Moore Europe Capital Management, escribió recientemente que “ en los últimos 12 años el Partido de los Trabajadores ha logrado el más fuerte crecimiento del PIB en el país de las últimas tres décadas; reducido la inequidad en el salario con un extenso sistema de programas sociales que alcanza un tercio de los hogares brasileños; y reducido el desempleo a un récord histórico de 4.5 por ciento”.

Frieda afirmó que a pesar de los legítimos descontentos económicos que tienen los manifestantes, sería injusto atribuirle a Rousseff toda la culpa.

La campaña fue organizada por más de 450 movimientos sociales y sindicatos, y otros 100 mil voluntarios se han distribuido a nivel nacional para apoyar en los centros de votación y recolectar votos durante el plebiscito de una semana, que culmina este 7 de septiembre, coincidiendo con el día de la independencia de Brasil.


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